Código Civil: el oficialismo se apresta a aprobarlo en soledad ante la desconfianza opositora

La oposición no cree que la postergación de la sanción definitiva que anunció Capitanich marque una voluntad de hacer cambios; el miércoles lo trata el Senado
Gustavo Ybarra
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25 de noviembre de 2013  

El kirchnerismo se apresta a avanzar pasado mañana con la aprobación en el Senado del proyecto de ley que unifica los códigos Civil y Comercial . Todo indica que lo hará en soledad, con el rechazo casi unánime de los bloques de la oposición, que exigen la inclusión de los artículos relacionados con la responsabilidad del Estado para sentarse a votar un proyecto de consenso.

El oficialismo ya anunció que no piensa incluir esa materia en el futuro nuevo código, sino que, por el contrario, sostiene que el tema debe ser regulado por una ley particular. Así lo sostuvo la semana pasada en el Senado el ministro de Justicia, Julio Alak. Con esa premisa, el kirchnerismo iniciará el trámite legislativo de ese proyecto, también pasado mañana, por la Cámara de Diputados.

Según afirmó el flamante jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, la sanción de ambas iniciativas quedará postergada para el próximo período de sesiones ordinarias, que se iniciará el 1° de marzo.

Sin embargo, y a pesar de que Capitanich se reunirá minutos antes de la sesión con los jefes de bloque del Senado, las palabras del ministro coordinador no han generado expectativas de un posible cambio en la estrategia del Gobierno sobre el nuevo código.

"Para mí es una salida de maquillaje para descomprimir la presión que simplificaría la sanción de un código en un tratamiento exprés", afirmó Ernesto Sanz (UCR-Mendoza), en diálogo con LA NACION.

Según explicó Sanz, desde que el miércoles último el kirchnerismo rubricó en soledad el dictamen en la comisión bicameral no existió ningún tipo de acercamiento para tratar de acercar posiciones con la oposición.

"Para nosotros la responsabilidad del Estado debe estar en el código y ése es el límite y no vamos a transigir", agregó el senador radical.

Más rechazos

Otro bloque que ya anticipó su negativa a aceptar el dictamen firmado por el oficialismo es el Frente Amplio Progresista (FAP). "Esto implica instaurar un verdadero régimen de irresponsabilidad", afirmaron el senador Rubén Giustiniani y el diputado Juan Carlos Zabalza, ambos del socialismo santafecino, en un comunicado conjunto.

"Con la sanción de ambos proyectos se consumará una clara restricción a las demandas contra el Estado, que contradice a los principios constitucionales, los criterios jurisprudenciales y pactos y tratados internacionales, que consagran la reparación integral de los daños", agregó Giustiniani.

Por último, todo indica que el peronismo disidente, en sus diferentes vertientes, rechazará el proyecto, ya que muchas de las modificaciones reclamadas por ese sector fueron desoídas por el oficialismo.

La única excepción sería la puntana Liliana Negre de Alonso, quien se quedó más que satisfecha con los cambios introducidos en el dictamen en relación con la definición sobre cuándo empieza la vida y la eliminación de temas conflictivos para la Iglesia Católica, como la maternidad subrogada.

Éstos fueron los únicos cambios aceptados por el oficialismo desde que recibió la orden de la Casa Rosada de reactivar el debate parlamentario de la unificación de los códigos.

Las modificaciones fueron vistas como una concesión a la Iglesia y provocaron divisiones en el interior del oficialismo como no se había visto en el kirchnerismo en los últimos años.

Así, los sectores más "progresistas", encabezados por la jefa del bloque de diputados, Julia Di Tullio, se quejaron por lo bajo por lo que consideraron "concesiones" realizadas a la Iglesia, y apuntaron sus dardos contra el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, de tinte más conservador.

Esta situación, y la queja de la oposición en la misma sintonía por esos cambios, llevó a la Iglesia a tener que desmentir que haya cerrado algún tipo de acuerdo con el Gobierno.

"La actuación de la Iglesia fue clara y pública", justificó anteayer el arzobispo de Santa Fe y presidente del Episcopado argentino, José María Arancedo.

Los vaivenes del proyecto de ley que unificará los códigos sumaron así una nueva sospecha más a la que ya lanzó la diputada Elisa Carrió, cuando relacionó la reactivación de su debate con un acuerdo político de la Casa Rosada con el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, como "forma de pago" por el fallo favorable al kirchnerismo en la ley de medios.

En medio de tantas idas y venidas, lo único que se sabe con certeza es que en el Senado se prevé un debate extenso. El proyecto de unificación de códigos tiene más de 2600 artículos, por lo que todo indica que la discusión en particular, donde los cuestionamientos al texto oficialista suman varias decenas, demandará varias horas.

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