¿Cómo fueron históricamente los debates y por qué son importantes?

Hugo Alconada Mon
Hugo Alconada Mon LA NACION

Hugo Alconada Mon, en LN+

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10 de octubre de 2019  • 21:06

A continuación, sus principales conceptos:

  • Como esencia, los debates no se ganan, se pierden. Porque están tan regulados, tan armados, tan negociados, que los candidatos saben a qué atenerse. Esta noche, en el debate de la Ciudad, los candidatos hablan sobre cuatro temas, con un minuto y monedas por cada uno. Es decir: si uno aprendió de memoria frases de un minuto y monedas, no puede cometer errores. Si uno está coacheado para el lenguaje corporal, no puede cometer errores.
  • Vamos a la historia. Un presidente icónico de Estados Unidos, Abraham Lincoln, protagonizó posiblemente el debate más importante de EE.UU. Fue en 1858, hubo siete debates contra Stephen Douglass. El tema: si había que abolir o no a la esclavitud. Lincoln perdió la primera elección contra Douglass, y luego, dos años después, se dio vuelta la tortilla y Lincoln le ganó la presidencia a Douglass.
  • El primer debate televisado fue un siglo después, cuatro debates de Richard Nixon contra John F. Kennedy. Los que vieron el debate por televisión concluyeron que Kennedy había ganado, y los que lo escucharon por radio consideraron que había ganado Nixon. Nixon era más articulado, daba más datos, era más "presidencial". Pero Kennedy había tomado sol, tiene gran cabello, aceptó que lo maquillaran, y Nixon venía de estar internado en un hospital.
  • En el ámbito local, hubo un primer debate en el programa de Bernardo Neustadt, el histórico intercambio televisivo entre Dante Caputo y el senador peronista Vicente Saadi en 1984. Saadi actúa como si estuviera en el Senado. Nunca mira a la cámara. Mientras que Dante Caputo mira a la cámara y dialoga. Un catedrático contra un senador, y terminó victorioso.
  • El debate que todos tenemos más fresco fue el último presidencial: Mauricio Macri contra Daniel Scioli en 2015. Ahí hubo "perlitas", como la frase de Macri: "parecés un panelista de 678" o el beso que le estampó Mauricio Macri a Juliana Awada al final. Todo esto está preparado; se organiza de antemano.
  • ¿Por qué son relevantes los debates? Pueden aportar información a quienes lo ven, como propuestas de campaña. Además, después, quien gane, será responsable de lo que dijo. A Macri se lo midió con parámetros basados en lo que dijo en aquel debate. Y, lo más importante: por una noche, podemos ver a los candidatos confrontando, bajo situaciones de estrés y en dinámicas relativamente hostiles. No están solos con el público y tienen alguien que los puede contradecir.
  • En esa dinámica, bajo estrés y en sentimientos hostiles, podemos al menos atisbar cómo son sus verdaderas personalidades. ¿Hay alguno que se enoja? Por eso, los debates no se ganan, se pierden si uno comete un error.

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