Cómo resultó el sistema en Brasil

En la última elección, la votación fue totalmente electrónica El escrutinio fue muy rápido y eficaz Subsisten dudas sobre las posibilidades de fraude y de manipulación Es difícil, además, para los analfabetos
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28 de noviembre de 2002  

SAN PABLO.- Cuando pasaban los días y no se sabía si el futuro presidente de EE.UU. sería George W. Bush o Al Gore, los brasileños se reían: los roles se habían invertido. Mientras que el escrutinio en la superpotencia parecía cosa de "república bananera", Brasil acababa de tener la elección más rápida, pulcra y electrónica de la historia de las democracias modernas.

Brasil comenzó a probar las urnas electrónicas en 1998, en la elección que le dio la reelección a Fernando Henrique Cardoso, contra un Luiz Inacio Lula da Silva que era derrotado por tercera vez. En aquella oportunidad, el 60% de los brasileños votó apretando botones.

En 2000, durante las elecciones municipales, casi todo el país votó con las urnas electrónicas. Casi tres horas después de concluida la votación, ya había números oficiales. Los brasileños seguían la votación por Internet, en el sitio del Tribunal Superior Electoral, que cada 15 segundos agregaba decenas de miles de nuevos votos.

Esta última elección, en la que ganó Lula, fue 100% electrónica. Las boletas de papel y las urnas de madera pasaron a retiro. Fueron 115 millones de votos computados en casi 450.000 urnas, pequeñas computadoras en las que la gente tenía que digitar el número de su candidato y confirmar apretando un botón verde. Si quería votar en blanco, sólo había que oprimir el botón con la palabra "blanco".

¿Problemas? Por un lado, en la última votación los brasileños tenían que elegir cinco cargos y debían digitar cinco combinaciones de números. Para los cientos de miles de analfabetos, la misión no era fácil. En lugar de los dos minutos previstos por elector, algunos pasaban hasta quince frente a la urna. Eso generó filas enormes en los centros de votación.

Otro problema es que no está garantizado el recuento de votos. Para solucionarlo, algunos proponen que las urnas impriman el voto.

Según el profesor de Ciencias de la Computación de la Universidad de Brasilia, Pedro Rezende, la urna electrónica trae "nuevas formas de fraude, antes impensables. Los votos salen de la urna ya sumados, tabulados y codificados por programas de computadora sólo conocidos por quien los hizo". Dijo que el programa podría contener una cláusula interna que enviara votos para determinado candidato.

Pero no hubo ni una denuncia de fraude tras la última elección y auditorías independientes de universidades respetadas dijeron que la eventual violación de los datos es nula.

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