Cómo se armó el insólito reclamo

Un traje especial para evitar el detector de metales, la colaboración de un medio de Morón y mucha astucia; cómo reaccionaron los presidentes
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12 de mayo de 2006  • 07:47

La imagen de Evangelina Carozzo en bikini ante los 58 jefes de Estado y gobierno que posaban para la foto oficial de la cumbre de Viena dio vuelta al mundo rápidamente. Pero los preparativos para impactar no fueron de un día para el otro.

Las cumbres suelen ser sumamente estrictas en sus sistemas de seguridad. Para poder ingresar se necesita ser de la organización, parte especial de las comitivas presidenciales o periodista.

La joven Carozzo, de 26 años, reina del carnaval de Gualeguaychú -la ciudad madre de las protestas contra las papeleras que se construyen en Fray Bentos- llegó a Viena el domingo último junto con Paula Brufman, coordinadora de la Campaña contra la Contaminación de Greenpeace para el Cono Sur.

No violaron la seguridad. Previsoramente, ambas jóvenes se acreditaron como periodistas de El Diario, un periódico semanal de Morón, con distribución en la zona oeste que “gentilmente”, según su director, colaboró con la organización ambientalistas.

“Siempre hemos hecho trabajos con Greenpeace y coincidimos en el planteo contra las papeleras”, contó a LANACION.com Javier Romero, director del semanario. Involucrado también en el hecho, prestó su firma para lograr que las dos jóvenes puedan ingresar como empleadas de su medio y dijo que “no le importa” si a partir de esto ya no puede acreditarse para ocasiones similares. “Está muy bien la causa”, relató, orgulloso.

Para acercarse a las escalinatas en donde estaban los presidentes, Carrozzo se separó del grupo de periodistas que estaban con ella y se acercó lo más que pudo, entre los camarógrafos y fotógrafos, según relató ella misma a LANACION.com. Se despojó de su ropa –sólo llevaba un tapado negro largo- y ante los 58 mandatarios se paseó en bikini con la leyenda: “Basta de papeleras contaminantes”.

Tras llamar la atención de jefes de Estado y periodistas, la joven fue interceptada por los agentes de seguridad austríacos que la acompañaron gentilmente a retirarse del recinto.

Discreto traje. También el traje que llevó la bella Evangelina y que deslumbró a todos los presidentes fue sumamente cuidado. “Se diseñó el vestido de tal forma que nada lo haga sonar en el detector de metales”, explicó Oscar Soria, de Greenpeace.

No era un vestido, sino una pequeña bikini negra con incrustaciones de bijou en tonos plateados y violetas. Como no era recargado, fue fácil entonces evitar que suenen los sensores. Sonaron, sí, las voces y las risas.

Evangelina dixit

"En un instante tuve que dejar mi carpeta, atravesar la seguridad y mandarme. Saqué coraje y logramos lo que logramos".

“Traté de ubicarme lo más cerca posible, donde estaban los camarógrafos”.

“Tenía un saco negro, largo, y un anotador donde adentro estaba doblado el cartel de protesta”.

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