¿Cómo será el futuro de Mauricio Macri después de la transición?

Joaquín Morales Solá

Análisis de Morales Solá en LN+

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30 de octubre de 2019  • 20:29

A continuación, sus principales conceptos:

  • Hasta este miércoles se ha vivido una transición tranquila y previsible. Esto se ha visto en muchos otros países como en la transición de Barack Obama a Donald Trump. Lo que en el mundo es común, acá es una excepción. La reunión amable entre Mauricio Macri y Alberto Fernández del lunes, algo tan sencillo como eso, es una excepción histórica.
  • Es cierto también que Macri había hecho el día antes el trabajo que Fernández quería: el cepo al dólar. La mayor preocupación que tenía el presidente electo era la cantidad de reservas que iba a recibir el 10 de diciembre. Con la medida del cepo, para Alberto Fernández se había resuelto el 80% de la transición. Este cepo al dólar ha traído tranquilidad y ha despejado de conflictos a la transición.
  • Si el gobierno de Macri no hubiese tomado esta decisión, y se hubiese mantenido con la política previa de venta de dólares de hasta 10.000, hoy no estaríamos viviendo estos días de paz y de transición tranquila.
  • ¿Cómo será el futuro de Macri? Si uno se pone a mirar dentro de Cambiemos, nadie tiene hoy la capacidad que demostró Macri para arrastrar multitudes en decenas de ciudades. Además de Macri, hay tres figuras importantes en Cambiemos, ninguna en capacidad de tomar el liderazgo de Macri, al menos por el momento.
  • María Eugenia Vidal perdió mal. Seguirá en política, es una persona muy valiosa, y una de las figuras más populares del país, más allá de su derrota en la provincia. Pero no parece ser el momento en que ella quiera imponerse a Macri, sobre todo porque hay una relación casi familiar entre ellos.
  • Otra figura es Horacio Rodríguez Larreta. Ganó como nunca antes un jefe de gobierno había ganado en la Ciudad de Buenos Aires. Pero, a la vez, tiene dos problemas: no tiene tanto conocimiento en todo el país, es un líder estrictamente de la Ciudad de Buenos Aires. Además, es jefe de un gobierno con un presidente nacional de otro partido político. No puede ser jefe de gobierno y jefe de la oposición al mismo tiempo, porque le va a resultar muy difícil.
  • La tercera dirigente es Lilita Carrió. Muy importante, fundadora de Cambiemos, la que tuvo la idea inicial de esto. Pero ha renunciado a su vida política, o, al menos, a su banca y a la permanente influencia en el liderazgo de la Coalición Cívica.
  • Si Macri hubiese sacado, después de la derrota de las PASO, un 30%, hoy no estaríamos hablando de esto; estaríamos hablando de quién sería el líder de la oposición en el futuro. Pero Macri puso una vocación importante (y desconocida en él) para remontar el resultado. Logró aumentar 7 puntos, 2 millones de votos, eso lo coloca automáticamente en líder de la oposición en el gobierno de Alberto Fernández, porque, además, no hay otro liderazgo en condiciones de asumir este papel.
  • Esto es importante porque nos diferencia del último mandato de Cristina Kirchner. No hay posibilidad de volver al kirchnerismo tal como se lo conoció de 2011 a 2015. El Congreso no es el mismo (Cambiemos es la primera minoría en Diputados), hay un núcleo del 40% en frente de Fernández, y hay un líder que ha tomado la decisión de liderar ese 40%. Nada de esto sucedía en el último tramo del kirchnerismo.

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