Comprometen a Di Tella varios informes

Dijo que no vio los documentos donde el embajador en Belgrado advertía sobre posibles envíos bélicos de la Argentina.
Dijo que no vio los documentos donde el embajador en Belgrado advertía sobre posibles envíos bélicos de la Argentina.
(0)
23 de marzo de 2000  

Antes y durante el contrabando de armas argentinas a Croacia, la Cancillería recibió numerosos cables en los cuales el entonces embajador en la Federación Yugoslava, Federico Carlos Barttfeld, advertía sobre posibles envíos de armas.

Luego, según fuentes diplomáticas, Barttfeld envió más cables e informó personalmente al entonces canciller Guido Di Tella sobre el contenido de esos textos.

Pero en la indagatoria que brindó ayer ante el juez federal Jorge Urso y el fiscal federal Carlos Stornelli por los envíos ilegales de armas a Croacia y a Ecuador, Di Tella dijo que desconocía los cables e informes.

Los avisos de Barttfeld y otros documentos de la Cancillería constituyeron uno de los principales ejes de la indagatoria. Porque a pesar de las luces rojas que se encendían, entre 1991 y 1995, Di Tella firmó con el ex presidente Carlos Menem y los ex ministros de Economía Domingo Cavallo y de Defensa Antonio Erman González y Oscar Camilión, cuatro decretos presidenciales secretos que autorizaban ventas de armas a Panamá y a Venezuela, pero que, en realidad, fueron adquiridas por Croacia y, en una mínima proporción, por Ecuador.

Di Tella está acusado de falsedad ideológica -introducir datos falsos en los decretos- y ocultamiento de pruebas: no haber enviado a la Justicia un cable donde el entonces embajador en Lima, Arturo Ossorio Arana, comunicaba posibles envíos de armamento a Ecuador.

El de las armas constituye el mayor escándalo del menemismo por la jerarquía de los ex funcionarios imputados y porque la Argentina integraba el cuerpo de paz de las Naciones Unidas en Croacia y es garante de la paz entre Ecuador y Perú.

Si bien el valor declarado de todos los embarques fue de 35.378.860 dólares, a la suma real hay que multiplicarla por dos o por tres. Además, se contrabandeó material del Ejército, como cañones de 155 milímetros y obuses italianos Otto Melara.

Di Tella es el tercer ex ministro indagado. Camilión fue procesado por incumplimiento del deber de funcionario y Urso aún debe resolver si procesa o no a Erman González, al ex vicecanciller Juan Carlos Olima y al ex jefe del Ejército teniente general (R) Martín Balza, acusado de asociación ilícita y malversación de armamento de la fuerza.

Ayer, Di Tella recurrió a las evasivas y a los "no me acuerdo" en tramos decisivos de la indagatoria.

El funcionario que encabezó la Cancillería durante nueve años expresó que no conocía los cables de Barttfeld y de Ossorio Arana, ni los informes internos de la Cancillería que formulaban reparos a las ventas masivas de material bélico.

En cambio, según uno de sus allegados, asumió su responsabilidad en la firma de los decretos, aunque aclaró que no dudó de los destinos que constaban en ellos y que no le correspondía a la Cancillería verificarlos.

Las operaciones se realizaron entre 1991 y 1995, con siete embarques marítimos a Croacia y tres aéreos a Ecuador cuando este país estaba en guerra con Perú, en febrero de 1995.

Primer aviso

El 14 de junio de 1991, Barttfeld envió el cable Eyugo (Embajada en Yugoslavia) 01033/91 a varias direcciones de la Cancillería, como las de Europa central y oriental (Dieor) y la de Seguridad Internacional y Asuntos Nucleares y Espaciales (Digan).

El diplomático -hoy embajador en Pekín- comunicó que ese día dos diarios de Belgrado publicaron que el almirante Stane Brovet, secretario adjunto del Ministerio de Defensa, había informado en el Parlamento que "Croacia y Eslovenia están negociando en el exterior armamento pesado con empresas privadas de Austria, Alemania, Bélgica, Suiza, Italia, Gran Bretaña, España, Panamá, Argentina y Estados Unidos".

Dos días después, el 17 de junio, Barttfeld recibió el cable 010425/91 de la Digan, en el que se leía: "Autoridades Ministerio de Defensa no tienen conocimiento ventas de armas a Croacia o a Eslovenia. Agradeceráse desmentir ante Cancillería local".

Mientras tanto, se gestaba la firma de los primeros decretos presidenciales. Desde 1990 estaba en trámite uno que autorizaba vender armas por 51 millones de dólares a la Bolivia, insolvente para ese trámite. Se firmó en 1992, pero no llegó a ejecutarse.

Un mes y medio después del cable de Barttfeld, el 5 de agosto de 1991, comenzó el trámite que culminó el 27 de agosto con la firma del decreto presidencial 1697, que autorizaba ventas para las fuerzas de seguridad de Panamá. El 20 de septiembre partió de Buenos Aires el buque Opatija, de la Croatia Line, con el primer embarque que, pese a los papeles, fue a Croacia.

El 31 de octubre se firmó el segundo decreto secreto, Nº 2283, para los policías panameños. Incluía 200 misiles antitanques hiloguiados y 805 cohetes Pampero de 105 milímetros para combatir a delincuentes que, por lo visto, se movilizaban en tanques.

Nadie advirtió la incongruencia. Y en la Cancillería tampoco se reparó en un informe del titular de la Digan, Vicente Espeche Gil, quien aconsejó tomar recaudos debido a los volúmenes del primer decreto a Panamá. Espeche Gil es hoy embajador designado ante el Vaticano.

Más advertencias

Poco antes de la firma del segundo decreto a Panamá, la Digan volvió a subrayar los volúmenes en danza.

Como intermediario de las ventas a "Panamá" actuaba el teniente coronel (R) Diego Palleros, un apéndice de Fabricaciones Militares, una empresa estatal autárquica manejada por oficiales del Ejército en actividad.Allí recaló como interventor, en marzo de 1992, un amigo de Carlos y Eduardo Menem: Luis Sarlenga.

Sarlenga está detenido por contrabando y Palleros se encuentra prófugo en Sudáfrica.

Hubo más advertencias.

En marzo de 1992 llegó a Croacia el primer Batallón Ejército Argentino (BEA), integrante de la fuerza de paz de las Naciones Unidas.

Lo comandaba el coronel Luis H. Lagos, quien dijo a La Nación que apenas pisó suelo croata descubrió fusiles argentinos FAL y que así lo informó al Estado Mayor del Ejército en Buenos Aires y a Barttfeld. El diplomático habría hecho lo mismo con la Cancillería.

A fines de ese año, Di Tella convocó en Budapest a todos los embajadores en Europa central y oriental. Allí, en una reunión a solas con el canciller, Barttfeld lo habría puesto al tanto del contenido de sus cables.

MÁS LEÍDAS DE Politica

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.