Compromiso del Congreso de convertir en ley los acuerdos de la concertación

Nueva ronda en Diputados y en el Senado; primer balance de la convocatoria
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26 de enero de 2002  

Nueve días después de la primera reunión por el diálogo argentino los integrantes de la mesa de concertación a la que convocó Eduardo Duhalde apenas asumió la presidencia de la Nación se muestran satisfechos.

Ayer escucharon de boca de los máximos referentes del Congreso el compromiso de "transformar en leyes" los acuerdos que surjan de la concertación.

El titular de Caritas, monseñor Jorge Casaretto, los obispos Juan Carlos Maccarone y Artemio Staffolani, el diputado justicialista José María Díaz Bancalari y el representante de la ONU, el embajador Carmelo Angulo Barturen, se entrevistaron en el Congreso durante más de dos horas con Juan Carlos Maqueda (presidente provisional del Senado) y con Eduardo Camaño (presidente de la Cámara de Diputados).

Maqueda calificó la reunión de muy positiva y añadió: "Los legisladores estamos abiertos al diálogo y dispuestos a traducir los acuerdos en leyes" que surjan como resultado de la concertación.

Cuando se le preguntó a Díaz Bancalari cuáles acuerdos podrían traducirse en proyectos de ley, el legislador se refirió a iniciativas en materia de reforma política, del Estado, educativa y para la salud.

A la convocatoria que se lanzó oficialmente el 14 del actual respondieron hasta ayer representantes de diversos sectores: asociaciones de consumidores, bancos, trabajadores, partidos políticos, referentes del sector rural, empresarial, de los jubilados, docentes, comunidades indígenas, empresas periodísticas, diversas religiones, estudiantes, embajadores de países extranjeros y funcionarios.

Los integrantes de la Federación Universitaria Argentina (FUA), que debían ir ayer por la tarde a la sede de Caritas, se sumaron a la lista de fuerzas que no aceptaron participar del diálogo. La misma actitud adoptó el partido Alternativa por una República de Iguales (ARI), que lidera la diputada Elisa Carrió.

Las reuniones comenzaron por la mañana. Los integrantes de la mesa del diálogo argentino recibieron a miembros del Departamento de Laicos de la Conferencia Episcopal Argentina y de la Asociación Cristiana de Jóvenes, en tanto que en la sede de Caritas se desarrolló un "Cabildo ecuménico" de Organizaciones No Gubernamentales (ONG).

Respecto de la reunión con los máximos referentes del Congreso, el vocero oficial de la mesa de concertación, José Ignacio López, dijo que originalmente ocupaba el primer lugar en la agenda del diálogo, pero las urgencias parlamentarias demoraron la reunión.

"La idea de estas conversaciones es el fortalecimiento de las instituciones. Una vez que pase esta primera etapa en la que el principal objetivo es la recuperación del sentido del bien común, pretendemos alcanzar consensos básicos", explicó López.

En ese sentido, Díaz Bancalari coincidió en que "el objetivo central del diálogo es buscar un marco de consenso para planificar políticas a mediano y largo plazo".

López estimó que el "gran desafío" de la mesa es generar las actitudes de "renunciamiento y desprendimiento" que los obispos reclaman en su documento "El diálogo que la Patria necesita". El vocero deslizó que si "esos gestos no aparecen, los obispos se encargarán de recordar que se prestaron al diálogo amparados en estas condiciones".

El 14, durante el lanzamiento de la iniciativa, monseñor Estanislao Karlic, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, dijo: "El diálogo argentino que empieza en este día ha de ser un noble servicio al país, que ha perdido el rumbo y necesita el sostén de la esperanza".

Exclusión social

Duhalde, a su turno, había hecho un crudo diagnóstico de la realidad: "Nuestro punto de partida es un presente de grave exclusión social, de injusticias extremas. Toda pobreza es intolerable; en nuestro país la pobreza ha adquirido características gravísimas. Se están vulnerando derechos humanos básicos, la vida, salud, alimentación, vestido, vivienda, educación. Terminar pues con la indigencia y la injusticia y recuperar la movilidad social ascendente es el piso mínimo de todo diálogo nacional. Sobre esta base ética es desde donde debemos comenzar a trabajar".

Los próximos pasos de la mesa de diálogo serán mantener, la semana próxima, reuniones con los diferentes bloques parlamentarios. Por otra parte, se analiza la posibilidad de "llevar la concertación a las provincias". La idea prevé la visita a una decena de ciudades del interior.

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