"Con la energía estamos entrampados en el corto plazo"

Para el economista Daniel Montamat, la crisis se debe a las medidas populistas
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21 de julio de 2007  

El presidente Kirchner dice que la crisis energética es parte de la “campaña sucia”. ¿El gobierno que encabeza insiste en subestimar los graves problemas que sufre la Argentina por la escasez de energía? Para el especialista Daniel Montamat, comete un grave error: “En materia de energía –dice– hay que tomar el toro por las astas”.

Según Montamat, la razón de esta crisis anunciada es que los argentinos estamos entrampados en el corto plazo y el país está llegando a un punto de inflexión del que no saldrá si no renuncia a las opciones populistas.

Un párrafo del libro de Montamat La energía argentina. Otra víctima del desarrollo ausente (Editorial El Ateneo) parece premonitorio. Allí, este ex director de Gas del Estado (1985-1986), ex director y presidente de YPF(1987-1989) y secretario de Energía de la Nación (1999-2000) afirma: “Si no hay cortes masivos de electricidad, el Gobierno inaugurará el año electoral ratificando su apuesta de que todo está bajo control en materia energética y renovando sus críticas a los agoreros de siempre. Si en cambio hay cortes de energía importantes que trasciendan a los medios y no se puedan minimizar, la culpa la tendrán el clima, las empresas y el vertiginoso crecimiento económico, en ese orden”. Así ocurrió.

Doctor en Ciencias Económicas, por (Universidad Católica de Córdoba), doctor en Derecho y Ciencias Sociales (Universidad Nacional de Córdoba) y consultor de investigación de varios foros internacionales vinculados con la energía, Montamat advierte que lo que está en juego, en última instancia, no es la energía, sino el desarrollo económico y social de la Argentina.

-¿Cómo entender que a alguien con el olfato político de Néstor Kirchner se le haya escapado el tema de las manos?

-Por la ingenua intención de no pagar costos políticos. Desde la megadevaluación de 2002, la energía quedó como rehén del corto plazo político, y las decisiones que se tenían que tomar para restablecer mecanismos de inversión empezaron a quedar supeditadas al próximo turno electoral. El problema es que siempre hay un próximo turno electoral. Entonces la energía quedó a merced del corto plazo, cuando, por definición, es un asunto de largo plazo. Así es como empezamos a comernos las reservas del sistema.

-Se aduce que éste fue el invierno más frío en décadas

-Es absurdo. El sistema energético no puede ser un sistema de primavera y otoño. Es un sistema con reservas para prever todas las situaciones. Me parece que al principio el Gobierno subestimó las necesidades de inversión energética y los años que lleva ejecutarla. La Argentina, en 2003, empezó a crecer a altas tasas. Para acompañar una tasa de crecimiento del PBI de un cinco o seis por ciento hacen falta entre 3000 y 3500 millones de dólares por año en inversiones energéticas. Pero no había reglas de juego de largo plazo ni señales en materia de precios, y no hubo inversiones suficientes. Las inversiones han sido escasas, de la mitad de esa cifra, por lo menos.

-¿Y la idea de construir un gasoducto desde Venezuela?

-Ese es el más claro ejemplo de cómo el Gobierno actúa para los titulares de los diarios. Pero está claro que esos proyectos han quedado en los papeles. El Gobierno apostó a resolver parte del problema del gas natural que tenemos con el nuevo gasoducto de Bolivia, pero también la situación de Bolivia se ha complicado. Además, estamos pagando ese gas más de tres veces más de lo que se paga a las cuencas argentinas. Es caro e inseguro. Las reservas han caído y para empezar a buscar nuevas reservas necesitamos tiempo, varios años. Mientras tanto, los precios del gas natural en la Argentina van a tener que reflejar esta escasez que hoy no reflejan. De lo contrario, vamos a tener que importar gas cada vez más caro.

-¿Es sostenible este subsidio al sector energético?

-No es sostenible, porque el crecimiento es exponencial. El mayor precio que se paga por el gas a Bolivia y que no se traslada al consumidor se está subsidiando con mayores retenciones del gas que le vendemos a Chile. Pero como esas exportaciones se han reducido también, el Tesoro se va a tener que hacer cargo de la diferencia. Ahora, hay que tener claro que el Tesoro somos nosotros. Estamos pagando los aumentos de la energía no como clientes del servicio, sino como contribuyentes de impuestos. Si no queremos transparentar la realidad de precios, vamos a tener subsidios cada vez más grandes, que cargarán sobre las cuentas fiscales. Me parece que la decisión del Presidente fue transitar por la cornisa para ver si no había problemas, en lugar de hacer las cosas de entrada, para llegar a esta coyuntura electoral con la energía asegurada.

-¿Cuánto deberíamos pagar la luz y el gas los consumidores domiciliarios?

-Nosotros hacemos un índice que toma los precios de la canasta energética argentina y los compara con los precios de la canasta energética regional. El último que publicamos dice que por cada peso en energía que se paga en la región, incluidos los países mucho más pobres que nosotros, en la Argentina se pagan 39 centavos. Este divorcio de los precios del mercado interno respecto de los precios de referencia internacional, con subsidios cruzados, es por razones políticas, obviamente, con el fin de proteger al sector residencial en forma indiscriminada.

-Pero la realidad demuestra que esta política beneficia a los consumidores que reciben el gas por cañerías, que no son los más pobres. ¿Cómo se entiende?

-Con estos subsidios generalizados, quien está en la red paga 30 centavos el metro cúbico de gas natural. Si no, paga $1,20 si es que consigue la garrafa social y $1,70, casi seis veces más, en caso contrario. Por eso, cualquier recomposición deberá tener en cuenta a los más vulnerables, pero también deberá asumir un sistema de precios que permita reponer la inversión y tener una energía al servicio del crecimiento económico.

-¿Cómo va a impactar el tema energético en las elecciones del 28 de octubre?

-Me parece que pagaría menos costos el Gobierno si asumiera el problema y fuera hacia un esquema de racionamiento que integrara a todos los sectores para evitar descargar las restricciones solamente sobre el sector productivo. Porque entonces se corre el riesgo de frenar la economía. La frazada es corta y hay que hacérselo entender a la sociedad. Lo demás es populismo.

-Esta crisis, ¿le puede hacer perder las elecciones al Gobierno?

-Que se las va a complicar es obvio, pero mucho depende de la oposición y de que ésta no siga desarticulada. Una cosa está clara: gobierne quien gobierne, después del 28 de octubre en el tema energético se va a tener que tomar el toro por las astas.

-¿Qué significa eso?

-La Argentina necesita diversificar las fuentes de energía primaria, muy dependientes hoy del petróleo y el gas natural, casi en un 90 por ciento. Un ejemplo es la energía nuclear, donde tenemos un bagaje de experiencia que nos puede servir para desarrollar nuevas centrales. También deberíamos encarar proyectos hidroeléctricos pendientes y aquellas energías dependientes de la biomasa, así como los biocombustibles. Europa y los Estados Unidos han decidido diversificar su matriz de combustibles. Nosotros tenemos ventajas comparativas, y yo apostaría a los biocombustibles. No solos, sino con Brasil. Los argentinos estamos entrampados en el corto plazo. Estamos haciendo esfuerzos aislados. En algún momento tendremos que quebrar esa tendencia, o nuestro destino será muy triste.

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