Con la intervención de la Iglesia, el Gobierno recibió a la Tupac Amaru

Un coordinador de la agrupación se reunió con Peña y Frigerio; el rol de monseñor Lozano
Mariana Verón
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5 de febrero de 2016  

Un día antes del viaje que hará Mauricio Macri a Jujuy, el Gobierno recibió ayer a una delegación de la Tupac Amaru que le pidió una gestión oficial para lograr la liberación de Milagro Sala, detenida desde hace 20 días.

El jefe de Gabinete, Marcos Peña, fue el encargado de recibir al coordinador de la agrupación que lidera la diputada del Mercosur, Alejandro Garfagnini, que llegó junto a monseñor Jorge Lozano, cuya intervención facilitó la concreción del encuentro, que contó además con la presencia de Emilio Pérsico, del Movimiento Evita.

El Gobierno no dio ninguna información sobre la reunión, en la que participó además el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y el secretario de Culto, Santiago de Estrada. Sin embargo, según los asistentes se comprometió a analizar el caso.

"No hay una respuesta en concreto, pero se vieron muy permeables a trabajar", relató Garfagnini en la puerta de la Casa Rosada al salir del encuentro. "Fue positivo porque nos hemos podido reunir", agregó.

En la misma línea se expresó Pérsico, quien rescató que a pesar de que no tuvieron una respuesta por parte del Poder Ejecutivo al reclamo para lograr la liberación de Sala, a la que consideran una presa política, por lo menos desde el Gobierno habían mostrado predisposición al diálogo.

Sala está detenida desde el 16 de enero. Primero fue imputada por los delitos de instigación a cometer ilícitos y tumultos, por el acampe que un grupo de organizaciones sociales de la provincia montó en diciembre en la plaza Belgrano, en reclamo de las medidas de reempadronamiento de las agrupaciones que dispuso el gobernador Gerardo Morales. Por esa causa fue excarcelada el viernes pasado, pero siguió en prisión después de una denuncia del gobernador de Jujuy en otra investigación, por supuesto fraude a la administración pública, asociación ilícita y extorsión.

El juez a cargo de la causa, Gastón Mercau, todavía no definió si libera a Sala tras el pedido que hicieron los abogados de la líder de la Tupac.

La presencia de Lozano le dio otro cariz al encuentro, por el involucramiento de un sector de la Iglesia ante la detención de la dirigente social, que contó además con el apoyo del Grupo de Curas en Opción por los Pobres, que realizaron el domingo pasado una misa en la Plaza de Mayo, donde se mantiene un campamento en reclamo de su liberación. "Tenemos una hermana presa, presa política. Hagámosle llegar al papa Francisco el pedido de no recibir a Macri hasta que liberen a Milagro", había expresado el padre Eduardo de la Serna. Justamente, el Presidente se reunirá con el Papa dentro de tres semanas, en su primer viaje al Vaticano tras su asunción en la Casa Rosada.

Lozano aclaró que la gestión de la Iglesia para que se concrete la reunión "no es una mediación, sino más bien gestiones para poder generar un encuentro de diálogo con el gobierno nacional". Dijo además que él no había pedido en el encuentro la libertad de Sala, sino que se había "comprometido a hacer las gestiones para que pudieran tener la reunión". De todas maneras, insistió en remarcar ante Peña y el resto de los funcionarios "la importancia de las organizaciones sociales en la construcción de viviendas y en la ayuda social".

El encuentro giró completamente sobre la situación de Sala. Garfagnini destacó que se trató de "un diálogo honesto y franco". La agrupación considera que Sala es una presa política y reclama al gobierno de Macri por su liberación. "Nos escucharon; por ahí tienen otra mirada de la situación. Nosotros la respetamos. Quedamos en seguir trabajando este tipo de diálogo", puntualizó, y rechazó que se haya hablado de levantar el campamento en Plaza de Mayo. "De eso no hablamos. Quedaron con vocación de volver a reunirnos si es necesario", agregó.

La reunión se dio justo horas antes de que el Presidente viaje a Jujuy, donde se encontrará con Morales, acto que compartirá mañana con el diputado Sergio Massa (ver aparte). "Esto puede alentar a un análisis más profundo de parte de los funcionarios nacionales con el gobernador, y que permitan que el gobernador libere a Milagro", se esperanzó Garfagnini, que sostuvo que en la provincia "la línea entre lo político y lo judicial es bastante difusa".

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