Con Mirtha, Kirchner volvió a denunciar a las corporaciones

Dijo que hay sectores financieros que prefieren "un gerente antes que un presidente"
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16 de mayo de 2003  

Había cancelado la invitación para el martes 13 porque pretendía cerrar su campaña ayer en el programa que -según dijo- le trae suerte. Sin embargo, esa postergación de dos días significó un cambio mucho más trascendente: el invitado a "Almorzando con Mirtha Legrand" dejó de ser un candidato en campaña para pasar a ser el presidente electo.

Aunque se mostró mucho más suelto que la vez anterior que concurrió al programa durante la campaña, Néstor Kirchner evitó realizar anuncios concretos sobre su futura gestión y, por momentos, reincidió en el tono ideológico que le imprimió al discurso que anteayer pronunció en el hotel Panamericano.

"El discurso de Menem (Carlos) no fue muy feliz -opinó la conductora, mientras Kirchner asentía, sobre el spot en el que el ex presidente anunció su renuncia-. Pero el suyo tampoco me gustó." El gobernador santacruceño cambió abruptamente el gesto, pero no perdió la compostura.

A lo largo de la hora y media de programa, Kirchner denunció que hay "intereses económicos" -que no identificó- que buscan generar una imagen suya como presidente débil, acusó a sectores financieros de operar contra él y criticó al subdirector de LA NACION, José Claudio Escribano.

"No me molesta que me critique el doctor Escribano, porque él tiene una visión de país y yo tengo otra", dijo.

No fue la única referencia al subdirector de este diario en el programa. Al comentar la renuncia de Menem al ballottage, la conductora se refirió a la nota "Treinta y seis horas de un carnaval decadente" -firmada por Escribano- y mostró la portada de LA NACION en un primer plano. Kirchner dijo que no compartía parte de los conceptos allí vertidos y calificó su relación con el autor de la nota como de "disenso absolutamente civilizado".

Al hablar sobre los intereses económicos que buscarían atentar contra su futuro gobierno, Kirchner afirmó: "Hay algunas corporaciones que están acostumbradas a tener, en vez de un presidente, un gerente de sus intereses. Acá van a tener un presidente".

Acompañado por su esposa, la senadora Cristina Fernández, Kirchner llegó al estudio de la calle Gorriti 5554 con casi 20 minutos de retraso. El programa empezó más tarde y ni siquiera hubo tiempo para que el matrimonio cumpliera con uno de los ritos del ciclo: bajar por las escaleras de la escenografía. Tuvieron que conformarse con entrar por un pasillo lateral.

La entrevista combinó preguntas punzantes con comentarios más bien frívolos por parte de la conductora. "Miren con qué amor lo mira", dijo Mirtha, entusiasmada, en un momento en que la legisladora prestaba atención a los conceptos de su marido. De entrada, la conductora había reprochado a Kirchner que nunca se abrochara el saco. "Me vive retando", se rió.

De calvicies y "zurdajes"

El espectro de preguntas se extendió desde la consulta a la futura primera dama acerca de la caída de su pelo por el estrés, hasta interrogar al mandatario patagónico sobre si junto con su gobierno "se venía el zurdaje".

"Hablar en esos términos le costó al país 30.000 desaparecidos", respondió Kirchner. "¿Usted es de izquierda?", quiso saber Legrand. "Soy un peronista, un hombre de centro", contestó.

Kirchner se permitió también elogiar la gestión de Eduardo Duhalde y criticar a Menem por su renuncia.

Mirtha le preguntó qué pasaría si Duhalde le exigiera nombrar a una persona de la confianza de éste como ministro. "Duhalde jamás me diría algo así -sostuvo Kirchner-. Pero en todo caso le diría: el que decide soy yo."

Entre los temas de gobierno a los que aludió Kirchner figuraron los piqueteros ("hay un sector que está politizado", dijo), las tarifas de los servicios públicos ("lo vamos a resolver paulatinamente, con mucho criterio"), las ejecuciones hipotecarias ("es un tema angustiante, pero no haré demagogia de cuarta") y las inundaciones en Santa Fe ("trabajaremos para que nunca más vuelva a pasar algo así").

Consultada luego del programa por LA NACION, Legrand consideró que ve a Kirchner con capacidad para gobernar. "Le gusta el cargo y dice que está muy preparado", agregó.

-¿Qué país cree que tendremos con Kirchner como presidente?

-Un país estable. Creo que quiere gobernar para el pueblo y que no va a tener contubernios con nadie. La palabra que más escuché entre mis colaboradores es "esperanza", y eso me gustó.

Entre los platos de un menú que incluyó jamón con melón, lomo con salsa francesa y bombón suizo, hubo gestos amistosos. Mirtha mostró una camiseta de Racing -club del cual ambos son hinchas- firmada por los jugadores, y Kirchner interpretó erróneamente que se trataba de un obsequio.

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