Con reparos, España apoya al Gobierno

El canciller español se entrevistó con Rodríguez Saá y dijo que el default no puede verse como un éxito, sino como un fracaso
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28 de diciembre de 2001  

El canciller de España, Josep Piqué, brindó ayer un respaldo cauteloso al presidente Adolfo Rodríguez Saá, y tras una reunión en la Casa Rosada dijo que "si bien la suspensión del pago de la deuda externa es un hecho no habitual", la Argentina tiene "muchísimas posibilidades de salir adelante si las cosas se hacen bien, con solidez, seriedad y rigor".

El canciller español reafirmó que su país "continuará apoyando y ayudando en la medida necesaria". Y señaló que "acordamos seguir con el diálogo fluido y permanente para ver cómo, entre todos, podemos superar la situación que atraviesa el país".

"Quisimos transmitir un mensaje de confianza en el futuro de la Argentina y en el actual presente", dijo Piqué, que admitió que las "cosas están complicadas, que son difíciles, que están pasando por momentos muy graves".

El funcionario, acompañado del secretario de Hacienda de España, Juan Costa, aseguró que las empresas de su país permanecerán en la Argentina si hay "seguridad jurídica, respeto a las reglas de juego y ningún tipo de actitud discriminatoria".

Durante la reunión, el enviado español expresó su preocupación ante el primer mandatario argentino por la cesación de pagos de la deuda externa. "No debe verse como la expresión de un éxito, sino como un fracaso", dijo el canciller ante algunos periodistas luego de una conferencia de prensa.

Reacción del Gobierno

Tan hondo calaron sus palabras que el canciller José María Vernet aseguró que la Argentina no repudió su deuda externa, sino que suspendió los pagos. "Lo que ocurrió significa un límite a determinadas políticas financieras", dijo Vernet, tras el encuentro bilateral.

"Notamos con preocupación que el tema del default en varias partes del mundo se ha interpretado como repudio de la deuda y no como un estado de emergencia en el cual hemos suspendido los pagos hasta nuevo aviso", dijo el canciller.

De ese modo, Vernet aclaró que "luego de declarada la suspensión de los pagos, no el repudio, nos estamos poniendo en contacto con todos los jefes de Estado del mundo para explicar la posición y la situación argentina".

Según Piqué, para que "la Argentina recupere la confianza de los organismos internacionales debe presentar un plan coherente, que incluya programas sólidos, serios y concretos".

En una conversación con periodistas, el canciller añadió que "lo peor que se puede hacer en circunstancias críticas como ésta es hacer planteamientos que la gente percibe que no será posible realizar y llevarlos a la práctica". Según Piqué, "ésta es una condición con la cual difícilmente se puede plantear una relación seria con el FMI y el Banco Mundial".

El presidente Rodríguez Saá recibió luego al presidente del Uruguay, Jorge Batlle, quien le hizo la transferencia formal por seis meses de la presidencia pro témpore del Mercosur. La reunión entre ambos mandatarios se realizó en la Casa de Gobierno. La Argentina debía asumir el viernes último la titularidad temporaria del bloque regional, durante la XXI Cumbre del bloque en Montevideo.

La crisis institucional, que desembocó en la renuncia del ex presidente De la Rúa, hizo que la Argentina no pudiera asistir a ese compromiso en Montevideo.

Empresas españolas

Luego de reunirse con el presidente interino Rodríguez Saá, el canciller español Piqué afirmó que "la voluntad de las empresas españolas es de clara apuesta estratégica con voluntad de permanencia".

En tanto, el ministro de Relaciones Exteriores advirtió que si bien "se ha suspendido el pago de la deuda y ése es un hecho no habitual", la Argentina tiene "muchísimas posibilidades de salir adelante" si las cosas "se hacen bien, con solidez, seriedad y rigor".

Sobre las empresas españolas, Piqué advirtió que "si se aplicaran políticas que no permitieran la continuidad de las inversiones, entonces no continuarán". Sin embargo, de inmediato destacó que "estoy seguro de que no será así".

Piqué subrayó que "lo importante es que no se tomen medidas en el corto plazo que entorpezcan la evolución del medio y largo plazo". Esto se interpreta como una advertencia por parte del gobierno de España a Rodríguez Saá.

De hecho, señaló que el sistema financiero recobrará la confianza en nuestro país siempre y cuando "haya políticas serias, de rigor, previsibles y que se respeten las reglas de juego existentes y no se busquen soluciones a corto plazo para problemas que tienen que resolverse en el mediano y largo plazo".

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