Con su esposa, Zamora se apresta a ratificar su poder

Las encuestas le dan amplia ventaja a la candidata que eligió el gobernador para los comicios de este domingo
Jaime Rosemberg
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29 de noviembre de 2013  

SANTIAGO DEL ESTERO.- "Pelusa Soria, vamos con Pelusa Soria!", grita un joven de rulos subido al acoplado del desvencijado camión. La veintena de adolescentes que tienen el apellido del dirigente del Frente Cívico escrito en sus remeras blancas y rojas se abren paso entre la multitud que ocupa las veredas de las calles del barrio Aeropuerto para quedar a la vista de los protagonistas de la caravana.

Segundos después, subidos a otro camión (más nuevo y cuidado que el de los fans de Soria), aparecen, sonrientes y con las manos en alto, el gobernador Gerardo Zamora y su mujer, Claudia Abdala, que peleará en los comicios de este domingo para continuar con la hegemonía que su marido instauró en 2005, luego del fallo de la Corte Suprema que le cerró las puertas al mandatario provincial para un tercer mandato consecutivo.

"La fórmula del Frente Cívico es la continuidad de este proyecto", dice Zamora a los pocos periodistas a los que deja subir con él. Cerca de su esposa, que no deja de sonreír, detalla que "ésta es una provincia que no se ha endeudado, y el nuevo gobierno va a poder desarrollar lo que falta".

La caravana de autos que ayer por la tarde cerró la campaña del Frente Cívico santiagueño fue multitudinaria, colorida y heterogénea. Las banderas del radicalismo que sobresalen en camiones, camionetas y autos se mezclan con las del kirchnerismo de Kolina, el movimiento 26 de Julio y, sobre todo, de la agrupación Bases Peronistas, que encabeza el candidato a vicegobernador José "Pichón" Neder, que acompaña a la pareja (ella, de jeans ajustados; él, de camisa rayada y gorrito blanco) subida al acoplado del camión que encabeza la recorrida, que al anochecer llegará hasta la vecina localidad de La Banda.

Ningún zamorista, y para ser sinceros, tampoco ningún opositor, cree con seriedad que la elección del domingo, en la que se elegirá al sucesor de Zamora hasta fines de 2017, será una competencia pareja.

"Estaremos entre 60 y 70 puntos", afirmó sin ruborizarse a LA NACION uno de los funcionarios más cercanos al radical K que de tener el apoyo del Comité Nacional de la calle Alsina se convirtió en uno de los gobernadores más kirchneristas del país.

En uno de los autos que integran la caravana, el jefe del bloque de diputados del Frente Cívico, Humberto Juárez, tiene una explicación para tamaña diferencia. "En el 91 hice campaña con los radicales llevando bidones de agua. Ahora la gente tiene agua de red y después decide a quién vota", dice Juárez, que dice tener "orgullo hasta el grado de vanidad" por ser soldado en el ejército zamorista.

"No negamos que hay pobreza y que los salarios son los más bajos del país. Pero se hizo mucho, además las cosas acá no cuestan lo que en Córdoba o Tucumán", agrega Juárez, diputado nacional electo.

La combinación de obras públicas y el tradicional clientelismo del norte del país (en las últimas horas se aceleró la entrega de bolsines con alimentos en localidades postergadas) parece ser letal para las ocho listas opositoras que intentarán hacer una elección digna.

"Planteamos cambios en lo que hace al trabajo, que en su mayoría es en negro, e intentamos hacer llegar nuestro mensaje sin recursos. Pero es difícil pelear contra el miedo", dice Emilio Rached, ex vicegobernador de Zamora, senador y candidato a gobernador del Frente Cívico y Social que encabeza la UCR respaldada por el Comité Nacional.

Un rato antes de encabezar una caravana de recorrida por el centro acompañado por el senador Eugenio "Nito" Artaza, Rached define a Zamora como el "gobernador consorte" y denuncia "censura" por parte de los medios de comunicación provinciales. "No me hicieron ni una nota para un diario o un canal de tevé", afirma, en referencia a las dos semanas y media que duró la campaña desde que la Corte frustró los sueños reeleccionistas de Zamora, el 22 de octubre último.

El tercero en discordia, el intendente de La Banda, Héctor "Chabay" Ruiz (Santiago Viable), se resiste a criticar la designación de Abdala, cuyo único antecedente político fueron dos años (entre 2003 y 2005) como defensora del pueblo que conduce. "Fue una decisión de ellos, no voy a opinar del tema", dice a LA NACION el intendente, que de kirchnerista militante en la era de Néstor Kirchner pasó a aliado provincial de Sergio Massa.

"Nosotros somos consecuentes. Rached fue vice nuestro y Chabay era radical, después kirchnerista y ahora massista", dice el diputado Juárez en cerrada defensa de su jefe político, con la cumbia en vivo como telón de fondo del paso de Zamora y su esposa, que de feliz ama de casa pasará, en pocos días y como todos descuentan, a conducir los destinos de esta provincia.

¿Senador o jefe de Gabinete?

La versión de que el gobernador Gerardo Zamora se quedaría en la provincia para apuntalar la gestión de su esposa quedó relegada tras la ausencia de Daniel Brue en la jura de senadores nacionales. Zamora fue candidato a senador suplente y la dimisión de Brue le abriría el camino para llegar al Congreso. "Si Brue no juró, y no estaba enfermo, es una señal", afirmó un dirigente zamorista.

Con la colaboración de Leonel Rodríguez

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