Condenan a Menéndez por crímenes cometidos en Córdoba

Acumula tres sentencias en contra; "los montoneros están en el poder", dijo en su alegato
Orlando Andrada
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12 de diciembre de 2009  

CORDOBA.- Festejos y cánticos de activistas de derechos humanos estallaron ayer tarde frente a los tribunales federales cuando los jueces proclamaron una nueva condena a prisión perpetua para el ex represor Luciano Benjamín Menéndez.

El ex jefe del III Cuerpo de Ejército, con sus 82 años y sin el privilegio de la prisión domiciliaria, deberá seguir purgando en la cárcel de Bouwer las tres perpetuas con las que ya cuenta en su haber. El Tribunal Oral Federal N° 1 le dictó ayer la pena similar que le impuso en julio del año pasado. Y a ello se agrega otra sentencia de la justicia tucumana.

Horas antes de que el presidente del Tribunal, Jaime Díaz Gavier, leyera la sentencia, el ex represor apeló al mismo repertorio de los juicios anteriores. Reivindicó la represión y afirmó que "los guerrilleros" están hoy en el poder.

Menéndez fue condenado en el juicio denominado D-2, en el que se juzgaron a varios ex integrantes del temido Departamento de Informaciones 2 de la Policía de Córdoba, lugar donde se consumaron detenciones ilegales, torturas y hasta crímenes.

El proceso se sustanció por el secuestro y asesinato, en 1979, del subcomisario Ricardo Albareda y las torturas a nueve sobrevivientes.

Había once acusados, de los cuales cinco están fallecidos. Por ello fueron al banquillo y recibieron la máxima pena Menéndez, el ex jefe de policía coronel Rodolfo Campos (juzgado por videoconferencia desde Buenos Aires, por razones de salud) y los policías César Armando Cejas y Hugo Cayetano Britos. Miguel Angel Gómez recibió 16 años de prisión y fue absuelto Luis Calixto Flores.

Para dictar la perpetua, el tribunal los declaró culpables de "privación ilegítima de la libertad calificada por tratarse de un funcionario público, agravada por el uso de violencia y por haberse cometido para compeler a la víctima a hacer, no hacer o tolerar algo a lo que no estuviese obligada; imposición de tormentos agravada por la condición de perseguido político de la víctima, lesiones gravísimas y homicidio calificado [de Albareda] por ensañamiento, alevosía y por el concurso de una pluralidad de partícipes; todo en concurso real".

Un duro

A Menéndez se lo conocía como "el Cachorro". Nació el 19 de junio de 1927 en San Martín, provincia de Buenos Aires, y entre 1976 y 1979 permaneció en Córdoba, al frente del III Cuerpo, con jurisdicción militar sobre diez provincias. Era considerado uno de los "generales duros" que propició la guerra con Chile por el conflicto del Beagle en 1978. Al año siguiente, protagonizó una rebelión contra el dictador Roberto Viola. Se mantuvo atrincherado en el Liceo Militar General Paz, pero finalmente debió desistir porque no obtuvo las adhesiones que esperaba.

Como en los juicios anteriores, Menéndez usó el beneficio de la última palabra para leer, durante casi una hora, un extenso escrito en el que reivindicó la represión ilegal.

Insistió en su argumento que se trató de una guerra para "combatir y aniquilar a los terroristas marxistas". Y enfatizó que desde hace seis años "los guerrilleros" están dentro de los tres poderes del Estado. También afirmó que las Fuerzas Armadas, en pocos años, vencieron a los enemigos por pedido de la Nación y que ese accionar tuvo el apoyo popular.

Descalificó, además, el juzgamiento a los militares de la década del 70. "Ahora la Justicia nos juzga por supuestos crímenes cometidos por las Fuerzas Armadas en la guerra revolucionaria. Las Fuerzas éramos legales. Resulta ridículo que nos juzguen y nos condenen 30 años después de terminar con la violencia con el argumento de no haber aplicado el Código para terminar con el enemigo", dijo.

Tres horas después, el tribunal lo consideró, una vez más, culpable de graves violaciones de los derechos humanos.

Una cita de Abel Posse para defenderse

  • CORDOBA.- En un tramo de su defensa ante el tribunal, Luciano Benjamín Menéndez usó conceptos del nuevo ministro de Educación porteño, Abel Posse, justamente envuelto en una polémica por sus posiciones sobre los años 70. "Como bien dijo Abel Posse, ningún país repudió a su ejército por lo que pidieron sus gobiernos", dijo Menéndez. De esa manera, descalificó los juicios a los militares iniciados en el gobierno de Raúl Alfonsín y retomados durante la gestión de Néstor Kirchner. La cita de Menéndez fue horas antes de que Mauricio Macri le tomara juramento a Posse (ver Información General).
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