Consulado que no venda será cerrado

Por Ovidio Bellando
Por Ovidio Bellando
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27 de enero de 2002  

  • Sin censura. De atenernos a la frase que le escuchamos el lunes último, el canciller Carlos Ruckauf, como algunos de sus antecesores, parecería creer que la tarea de las representaciones diplomáticas es meramente mercantil.
  • De los 13 cancilleres con los que tuvo diálogo, el que firma estas líneas, en los 29 años de su presencia periodística en el área, casi la mitad dijo algo parecido. Los bienintencionados (entre los que incluimos al actual), cuando comprendieron que la tarea del diplomático no es vender sino promover integralmente a la Argentina en el exterior (desde la carne hasta los reactores nucleares), olvidaron esos enunciados.

    En cuanto a los consulados, hay que recordar que existen algunos, como el de Ciudad del Este, que tienen misiones más importantes que la actividad comercial. No es una censura, es sólo un comentario apuntalado con lo que sigue.

    * * *

  • Valijita. A mediados de los años noventa, Menem designó embajador político en Dinamarca a Carlos Amar, hombre del peronismo inicial (léase Juan Domingo Perón y Jorge Antonio).
  • En unas vacaciones, en Prensa de la Cancillería, entonces 25 de Mayo y Ricardo Rojas, dijo: "Todas las mañanas agarro mi valijita (gesto incluido) y salgo a vender".

    Años después fue designado embajador en España y lo reemplazó el actual embajador en Londres, Vicente Berasategui, y a éste, en el año 2000, el diplomático y escritor Abel Posse, que cuando presentó sus plenipotencias entregó en la Casa Real, para la reina Margrethe, uno de sus libros traducido al danés.

    No se sabe si Posse salía con la valijita (es, más bien, de libro bajo el brazo), pero sabemos que en 1994 las exportaciones argentinas fueron de 140,62 millones de dólares; en 1995, de 107,50; en 2000 alcanzaron a 154,37 y en los 10 primeros meses de 2001 las ventas sumaron 188,58 millones de dólares.

    Moraleja: el embajador no debe ser vendedor; es suficiente que sea buen diplomático.

    * * *

  • Economías. Un grupo de embajadores, entre los que se halla Juan Archibaldo Lanús, concluyó el análisis de nuevas economías en la Cancillería, de acuerdo con un pedido que les formuló Ruckauf.
  • En un presupuesto tentativo hay una partida de 420.000 pesos para la Policía Federal (viáticos para los agentes que cumplen tareas de custodios o de motociclistas que abren paso a los visitantes ilustres) que se estima sobredimensionada.

    Además, aparecieron en el listado de organismos internacionales, cuyas membrecías son pagas, algunos que ya se habían desvinculado.

    El menú de economías, según las versiones, sugiere la descompresión de presencia en organismos multilaterales, entre otros dos, la Unesco. Esta podría ser atendida por la embajada en París, con lo que se economizaría el sueldo del embajador y los gastos de su residencia.

    También propone cerrar consulados (Di Tella lo hizo en época de bonanza) en los Estados Unidos y en Alemania, donde hay tres, mientras en Francia, uno solo, y se sugiere el cierre de tres embajadas.

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  • Orden presidencial. A Diego Guelar, que será embajador en Washington, el Senado le dio el sí sobre tablas (no está constituida la Comisión de Acuerdos), que ya se lo había dado a Hernán Patiño Mayer, que obtuvo el plácet para ser embajador en Uruguay.
  • Se dice que en breve el Senado hará lo mismo con el acuerdo de Rodolfo Gil, internacionalista muy cercano al Presidente, que será designado embajador en la OEA, en reemplazo del diplomático de carrera Raúl Ricardes.

    Guelar y Gil tienen la misión de difundir en Washington el deseo del presidente Duhalde de que se entienda que su gobierno no es populista ni proteccionista.

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