Contactos para lograr apoyos provinciales

Kirchner encomendó a cuatro dirigentes la relación con los gobernadores para poder asegurarse la gobernabilidad del país Se trata de Scioli, el gobernador Fellner, el duhaldista Mazzón y De Vido, hombre de confianza del presidente electo En la agenda están la coparticipación federal y convenios regionales
Mariano Obarrio
(0)
16 de mayo de 2003  

El presidente electo Néstor Kirchner encomendó a cuatro dirigentes de peso real la articulación de fuertes apoyos de gobernadores y dirigentes del interior para asegurarse la gobernabilidad del país, más allá de los acuerdos parlamentarios y programáticos que buscará con distintos partidos alrededor de políticas de Estado.

El operativo de consolidar la base de sustentación federal quedó principalmente en manos del gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner, del vicepresidente electo, Daniel Scioli, y del histórico operador del peronismo Juan Carlos Mazzón.

Sin embargo, Julio De Vido comenzó la silenciosa construcción de una estructura partidaria que encarne la corriente del "kirchnerismo puro" en el interior. De Vido, arquitecto, de 53 años, es un cuadro técnico de suma confianza de Kirchner y con grandes probabilidades de convertirse en ministro de Obras Públicas o en jefe de Gabinete.

Ex ministro de Economía y luego de Gobierno en la gobernación de Kirchner en Santa Cruz, De Vido conforma el trípode de mayor confianza y gravitación del presidente electo, con Alberto Fernández y la futura primera dama, Cristina Fernández de Kirchner.

Para los acuerdos parlamentarios las gestiones las harán justamente Alberto Fernández, su esposa y senadora, Cristina Fernández de Kirchner, el actual secretario general de la Presidencia, José Pampuro (que integraría el nuevo gabinete), y el diputado Sergio Acevedo (PJ-Santa Cruz).

En su condición de vicepresidente y presidente del Senado, Scioli también dialoga desde mucho antes de la renuncia de Carlos Menem al ballottage con todos los sectores del Parlamento, incluso los menemistas. Pero el actual secretario de Turismo le dará a ese esfuerzo un valor agregado, que se vincula con el interior.

"Hay que mejorar la relación con los gobernadores", dijo Scioli como parte de su actividad, en las últimas horas. Como titular del Senado visitará a todos los gobernadores en compañía de los senadores de cada provincia para tocar temas de cada distrito.

La agenda

Esa agenda, como la de Fellner, estará dominada por los necesarios acuerdos para una nueva ley de reforma de la coparticipación federal y convenios de producción regionales. Sin embargo, habrá otros asuntos, que se terminarán de definir el lunes próximo.

Scioli, además, tiene una inmejorable relación con el gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá. Tanto es así que él y su esposa, Karina Rabolini, recibieron anteanoche a Solá en su casa del Abasto en una comida imprevista a la que se sumaron a última hora nada menos que Kirchner -venía de un programa de TV- y su esposa.

Pese a que Kirchner y Solá no se conocen tanto, uno de ellos aseguró a LA NACION que la tertulia fue amena y familiar, aunque terminó temprano. Solá sería una pieza clave para que Kirchner logre apoyo de los gobernadores, con quienes antaño el gobernador de Santa Cruz cultivó serias discrepancias en las discusiones con el gobierno central.

Por todo esto, el presidente Eduardo Duhalde descartó ayer que su sucesor padecerá el abandono del Parlamento y de los caudillos provinciales. "Tiene la mayoría parlamentaria del PJ, lo van a apoyar todos los gobernadores y es un presidente que asume con una altísima imagen positiva", dijo Duhalde.

En este contexto, Fellner acordó hace días con Kirchner que se encargará de fortalecer el vínculo con los gobernadores del PJ y de la oposición, con colaboración de Mazzón. Es por ello que Fellner desestimó la posibilidad de ocupar un cargo relevante en el gabinete; se lo mencionaba como posible ministro del Interior.

El gobernador jujeño intentará antes que nada ser reelegido en su provincia, en diciembre próximo, y consolidar su poder en el Norte. Según allegados al presidente electo, Fellner trabajará en el Noroeste (NOA) y en el Nordeste (NEA) para neutralizar el dominio en la región del gobernador de Salta, Juan Carlos Romero, y del ex mandatario de Misiones Ramón Puerta, menemistas y enemigos de Kirchner.

"Fellner va a articular el apoyo de los gobernadores para asegurarle a Kirchner la gobernabilidad. Romero y Puerta, aliados en la región, perdieron por apoyar a Menem y están golpeados, pero hay que trabajar esa zona. No será fácil", dijo ayer a LA NACION un gobernador aliado de Kirchner.

Ello significaría, incluso, armar listas de oposición interna en el PJ a esos mandatarios.

Fellner confía también en acercar al futuro gobierno a Romero y a los gobernadores menemistas Rubén Marín, de La Pampa, y Angel Maza, de La Rioja, con los que tiene muy buen diálogo personal y los que, descuenta, estarán necesitados de tener una buena relación financiera con la Nación.

También se encargará de mejorar la relación con otros mandatarios del PJ, como los de Córdoba y Santa Fe, y hacer pie en Catamarca, donde prevén una dura oposición de Luis Barrionuevo.

Además, Fellner apuntará a consolidar los acuerdos con los gobernadores radicales y contener los aires díscolos del futuro gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Politica

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.