Más ayudas oficiales a la ex Ciccone

La Casa de Moneda trasladó a la planta insumos para imprimir billetes
Hugo Alconada Mon
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26 de febrero de 2012  

En sigilo, sin informarle ni esperar la aprobación previa del Banco Central (BCRA), la Casa de Moneda trasladó a la planta de la ex Ciccone Calcográfica los insumos necesarios para comenzar las pruebas técnicas, con el fin de imprimir allí millones de billetes de $ 100, según reconstruyó LA NACION de empleados y operarios de la sociedad estatal y de la empresa privada.

El traslado de los insumos a la planta que controla un allegado al vicepresidente Amado Boudou, Alejandro Vandenbroele, se completó en la última semana de diciembre, después de que la titular de la Casa de Moneda, Katya Daura, concedió asueto entre el 24 de diciembre y el 3 de enero a todo el personal de la sociedad del Estado. Daura había llegado a su cargo de la mano de Boudou.

Sólo a fines de enero, el gerente general de la Casa de Moneda, Mario Enrici, informó al BCRA que la empresa estatal podía encargarse de la provisión de 1300 millones de billetes de $ 100, pero que para eso subcontrataría a la ex Ciccone, según consta en el memorando que envió al Central y al que tuvo acceso LA NACION (ver aparte). Enrici detalló que en la ex Ciccone, rebautizada Compañía de Valores Sudamericana SA, "fueron efectuadas pruebas de impresión, adherencia y secado de tintas, con resultados óptimos". Pero aclaró que la entidad que preside Mercedes Marcó del Pont debía entregar el papel moneda para los billetes de $ 100 para así completar "las pruebas industriales del caso". La diferencia entre esas pruebas "de impresión" e "industrial" es de infraestructura: la Casa de Moneda opera con máquinas que imprimen 28 billetes de $ 100 con cada plancha de papel, en tanto que la maquinaria de la ex Ciccone imprime 50 billetes.

Sin embargo, el malestar entre empleados de la Casa de Moneda pasa por la operatoria en sí, por un negocio que le generaría ingresos a la ex Ciccone por US$ 50 millones.

"El negocio ya está acordado desde hace varios meses y nunca hubo una licitación", indicó uno de los informantes, que pidieron reservar sus nombres por temor a represalias laborales. "Amenazan a la gente con que no cuenten nada de lo que pasa adentro o si no, nos echan", indicó un segundo informante consultado por separado, y que aludió a cámaras de seguridad, controles singulares y viajes inusuales de una camioneta Kangoo. Afirmó, además, que "enfrente de la Casa de Moneda hay un depósito lleno de papel moneda para imprimir en Ciccone".

LA NACION procuró consultar a la Casa de Moneda, pero no respondió las llamadas; en tanto, desde el área de prensa de la ex Ciccone replicaron que no pueden dar "ningún tipo de información sobre asuntos privados o confidenciales".

El traslado de materiales que comenzó a fines de 2011 y continuó luego de que estallara el escándalo del "caso Ciccone" abarcó múltiples insumos. Entre otros, desde el papel de prueba de color rosa -con el que se "hace la postura", es decir, las pruebas de registro de colores- hasta la tinta OVI de seguridad.

Más aún, la relación con la ex Ciccone también abarcó numerosas visitas a la firma de Vandenbroele por funcionarios de la Casa de Moneda. Entre otros, de la gerencia general, las gerencias de Producción, Cómputos y Recursos Humanos, las áreas de Calcografía y Planificación, y hasta de la Jefatura de Seguridad, según detallaron los informantes.

"Son 15 o más funcionarios que van y vienen a Ciccone con el aval de Daura", indicó un tercer empleado de la Casa de Moneda, que relató el rol del número dos de la empresa estatal, Juan Claudio Tristán. "Fue el vicepresidente hasta enero, cuando se fue como jefe del Correo Argentino; es íntimo amigo de Boudou de Mar del Plata."

La presencia de amigos del vicepresidente en toda la operatoria resulta notable. Vandenbroele tomó el control de la ex Ciccone a través de The Old Fund SA; el socio comercial de Boudou, José María Núñez Carmona, se reunió con los acreedores de la imprenta; Miguel Castellano, de la empresa London Supply SA, depositó 1,8 millones para levantar su quiebra, y Daura y Tristán asumieron al frente de la Casa de Moneda, y comenzaron las tratativas con la imprenta.

Distancia

Daura y Tristán sólo comenzaron a tejer relaciones con la ex Ciccone luego de que la empresa resurgió de su quiebra con "la expresa e incondicional conformidad", como se caracterizó en el expediente judicial, de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), la misma dependencia oficial que semanas antes había pedido a la Justicia que decretara su quebranto por la enorme deuda impositiva que acumulaba.

Más aún, la Casa de Moneda mantuvo su distancia mientras que la firma rival Boldt conservó el alquiler de la imprenta, obtenido con la venia de la Justicia. Pero cuando el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, modificó las prácticas procedimentales de Defensa de la Competencia, logró derrumbar el arrendamiento y el predio quedó en manos de Vandenbroele, comenzaron las visitas de los funcionarios, que se acentuaron entre septiembre y octubre del año pasado.

Dos meses después, Daura ofreció un discurso para fin de año en el hall principal de la Casa de Moneda. Allí dijo que la Argentina tenía "suerte" por contar con la ayuda de Brasil para imprimir billetes y habló de un 2012 promisorio. Para entonces, más de un centenar de personas habían desembarcado con ella en la empresa estatal. Chef incluido.

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