Suscriptor digital

Córdoba: violenta sanción de una ley

(0)
24 de marzo de 2000  

CORDOBA.- Pese a la violencia dentro de la Legislatura y fuera de ella, que dejó varios heridos, detenidos y una denuncia penal contra un legislador, los senadores justicialistas sancionaron el megaproyecto denominado "nuevo Estado", impulsado por el gobernador, José Manuel de la Sota.

El paquete, que incluye la privatización de la banca oficial y los juegos de azar, así como la concesión de la empresa provincial de energía, fue aprobado por los bloques de la oficialista Unión por Córdoba, dos vecinalistas y por Jorge Bodega, que fue expulsado del Frepaso hace algunos días.

El Senado, donde las fuerzas están equilibradas, resultaba el gran obstáculo del proyecto de ley, que fue girado a la Cámara de Diputados para su revisión y aprobación definitiva.

El voto de Bodega le permitió al oficialismo imponer la iniciativa (el bloque delasotista y la Alianza sumaban 33 votos cada uno), y así se convirtió en el más polémico y cuestionado. Este senador de Punilla sufrió hace poco un "escrache" en su casa de Valle Hermoso y ayer acudió a la sesión con "amigos" que lo custodiaron.

El senador radical Alfredo Bría le arrojó un vaso con agua durante la votación. "Es para refrescarle la memoria y para que se acuerde de dónde viene", dijo, ofuscado.

Previo a ello, el radical Martín Ambort le arrebató el micrófono al presidente del Senado, el justicialista Carlos Presas. El titular del bloque de la UCR estaba indignado porque Presas había decidido votar y cerrar la lista de oradores.

Al ingresar en el recinto, el radical Martín Recalde habría agredido a algunos de los policías que se apostaron en la puerta de la Legislatura para impedir que los manifestantes coparan el lugar.

En la calle

Mientras tanto, algunos centenares de empleados públicos marchaban por las calles del centro en rechazo de las privatizaciones.

Las principales avenidas resultaron intransitables y en varias esquinas hubo enfrentamientos entre los manifestantes y la policía. En Vélez Sarsfield y Deán Funes, los trabajadores de Luz y Fuerza se enfrentaron con la guardia policial; estallaron bombas y hubo disparos con balas de goma.

A partir de entonces, la tensión aumentó: las corridas, pedradas y quema de cubiertas derivaron en la detención de cinco manifestantes; al menos tres policías resultaron heridos. También fueron destruidas vidrieras de comercios y de la Lotería de Córdoba.

La respuesta del gobierno provincial, mediante un comunicado, indicó: "Una vez más, minúsculos grupos de matones, activistas de la violencia política y algunos dirigentes sindicales con licencia gremial, que cobran desde hace años sin trabajar, alteraron la vida normal de los cordobeses".

El documento continuó: "El gobierno repudia estos hechos de maldita violencia, que creíamos del pasado y nos tienen hartos a los cordobeses". El texto de la Secretaría General critica al senador Recalde, "que lesionó con un golpe de puño al cabo Jorge Karabitian" al querer entrar en el recinto, lo que obligó a su internación.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?