Coronavirus: con tensiones en su gabinete, Axel Kicillof afronta varias crisis simultáneas

Axel Kicillof conduce un gabinete con varias disidencias
Axel Kicillof conduce un gabinete con varias disidencias
Al aumento de casos del Covid-19 se suman la deuda y los problemas de varios municipios para pagar sueldos
María José Lucesole
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3 de mayo de 2020  

LA PLATA.- Axel Kicillof administra tensiones en su gabinete. Buenos Aires es la provincia con más casos de Covid -19. A la tensión por el manejo de la crisis sanitaria se suman tensiones políticas y económicas.

Hay 40 intendentes con dificultades para pagar sueldos, por el parate económico. Kicillof debió salir en su auxilio y afronta una caída del 50% de la recaudación. "Nos puede llevar puestos a muchos. Y si cae el conurbano, cae el gobernador", le advirtieron en estos días los alcaldes más leales.

Tiene, además, el peso de una deuda que heredó de US$7148 millones. Y apenas diez días de gracia para acordar un canje con acreedores privados, pagar un vencimiento de US$110 millones o caer en default.

Además, la liberación de presos en medio de la emergencia sanitaria expuso disidencias en el gobierno provincial, que hasta ahora se manejaban con discreción. Los ministros de Justicia y de Seguridad, Julio Alak y Sergio Berni, tardaron en mostrarse en sintonía ante las excarcelaciones que dispuso la Justicia.

Berni expresó su desacuerdo en términos categóricos. Dijo que la Justicia debe buscar otros caminos para resolver la crisis penitenciaria. "El coronavirus no ataca solamente a los presos, sino también a los médicos que están en primera línea, a los policías que trabajamos las veinticuatro horas del día", planteó. "Masacres son las que tenemos todos los años en la provincia cuando los delincuentes nos matan mil bonaerenses. Esas son verdaderas masacres", aseguró.

Alak no condenó las decisiones de la Justicia. Solo recordó que es potestad constitucional del Poder Judicial conceder libertades. "Es absolutamente falso que exista un plan de los gobiernos nacional y provincial para liberar masivamente a presos", dijo. Y aclaró, acaso demasiado tarde: "No estamos a favor de que se mande a prisión domiciliaria a quienes cometieron delitos contra las personas, como homicidios, violaciones, agresores de género, ofensores sexuales. Ese universo debe permanecer en unidades penitenciarias", opinó el ministro de Justicia. No alcanzó. Horas después, Kicillof tuvo que aclarar en Twitter que no existe un plan para liberar presos.

Protocolos y controles

Berni defiende a su tropa, en todos los terrenos. Reincorporó a 300 policías que habían sido separados de la fuerza por sumarios internos, a riesgo de enfrentar una nueva polémica. Y aclaró que su ejército de casi 100.000 policías no está para salir a controlar a las personas mientras hacen una hora de esparcimiento.

Hay 32 municipios que otorgaron ese beneficio y que ahora llaman a las oficinas de la Jefatura de Gabinete para pasar protocolos de difícil cumplimiento. ¿Quién controla para que la gente no salga más de una hora? ¿Quién controla que el radio de circulación no sea superior a 500 metros? La policía no está para eso, aviso Berni al jefe de ministros.

Otro centenar de intendentes llaman a la Jefatura de Gabinete para acordar cómo se administra la cuarentena, cada uno a su criterio.

Las excepciones al aislamiento social preventivo abrieron otra grieta dentro del gobierno de Kicillof: los intendentes piden los permisos para abrir la obra privada, la industria o el comercio ante la Jefatura de Gabinete. Esta área instrumenta un lento trámite administrativo que busca asegurar protocolos sanitarios. Muchos intendentes impacientes por su economía abren los distritos antes de contar con los permisos otorgados. Luego, los alcaldes vecinos que esperan el permiso oficial llaman para quejarse al Ministerio de Gobierno. "Nadie controla cuándo y cómo se abren los distritos", se escuchó decir en la última reunión de gabinete.

"No va ni para atrás ni para adelante la relación en el interior del gabinete. Hay internas entre ellos. Hay dos bandos", relató un funcionario que visita cada semana la gobernación.

"Están los cristinistas: Alak, Berni y Teresa García. Y el núcleo duro de Axel, que son Carlos Bianco (jefe de Gabinete), Augusto Costa (Producción), Pablo López (Hacienda), Federico Thea (secretario general) y Agustina Vila (Educación). Tienen poder los menos experimentados. Es un caos", dijo el funcionario.

La llegada de Andrés Larroque a Desarrollo Social desconcertó. "Igual, no tiene grandes recursos para administrar", se oyó decir.

Algunos ministros bajaron tanto el perfil que generan incomodidad en sus pares. Mara Ruiz Malec (Trabajo) ni siquiera alzó la voz cuando la policía que comanda Berni disparó en una fábrica en Quilmes. "No permitiremos que se pierda una sola fuente de trabajo", advirtió Kicillof, aunque se desconoce cuándo abrirán las fábricas en el conurbano.

Mientras tanto, el ministro de Salud, Daniel Gollán, goza de la confianza del gobernador. Los intendentes, en cambio, dudan de un hombre que no les informa con certeza cuántas camas de terapia intensiva y respiradores hay en el territorio.

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