Coronavirus: en Córdoba crece la preocupación del gobierno y las ONG por las zonas más hacinadas

El avance del coronavirus golpea al Gran Córdoba, que, según el Indec, ya tenía una tasa de pobreza del 37,4% antes de esta nueva crisis
El avance del coronavirus golpea al Gran Córdoba, que, según el Indec, ya tenía una tasa de pobreza del 37,4% antes de esta nueva crisis
Gabriela Origlia
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3 de abril de 2020  • 14:25

CORDOBA.- En el conurbano cordobés y en los cordones de ciudades dormitorio de la capital provincial, son miles los que viven en condiciones de extrema vulnerabilidad y no tienen posibilidades de cumplir con la cuarentena ordenada para frenar el avance del coronavirus . La mayoría vive de changas; son albañiles, trabajadoras de casas de familia, cartoneros, y están muy preocupados, tanto por cómo seguirán manteniéndose como por el temor a enfermarse. Tienen los problemas de siempre más la urgencia del Covid-19.

"Está difícil, se hace duro. La gente está angustiada y asustada por la situación económica, son changarínes, viven de lo que hacen en el día y no salir a trabajar se les hace muy difícil. Es frustrante no poder aportar nada — dice a LA NACION Mónica Heredia, quien coordina el merendero Los guachitos del futuro, en Unquillo-. Hacemos la comida en familia ahora y damos viandas tratando de respetar todas las medidas de prevención. No es fácil".

Los datos del Indec (corresponden al segundo semestre de 2019) muestran que en el Gran Córdoba la tasa de pobreza alcanzó 37,4%. Es decir que unas 582.000 personas son pobres. Dentro de ese grupo, 82.000 son indigentes (5,7%). Los analistas estiman que ahora la pobreza es más alta por la recesión que se arrastra desde fin del año pasado. Los números nacionales coinciden con los últimos del Monitoreo de Condiciones de Vida que realiza el gobierno de Córdoba, que sitúa a la pobreza en torno a 37% y la indigencia, en 6,8%.

En la administración de Juan Schiaretti admiten que hay una preocupación extra por las áreas más vulnerables, donde hay hacinamiento y la gente se debe mover a buscar leña para la cocina y agua en la canilla voluntaria. Señalan que en crisis como la actual "no se descarta ninguna hipótesis" pero que entienden que no habrá desbordes porque focalizaron esfuerzos en atención social y de salud.

"Estamos en trabajo permanente con todos los barrios siempre y ahora más — asegura a LA NACION el ministro de Desarrollo Social, Carlos Massei-. Hay buen vínculo con los movimientos sociales y las ONG, y eso ayuda. Reforzamos la entrega de leche, de alimentos, de los módulos de Paicor (programa alimentario escolar). Empezamos siempre por las zonas más complicadas".

Los beneficiarios de las tarjetas sociales provinciales recibirán un aporte adicional por única vez de $2000 (el monto mensual es de $1000); son 67.000 familias. Además, Córdoba adhirió al decreto nacional que prohíbe el corte y la suspensión de servicios esenciales por falta de pago.

El cura Mariano Oberlin, de la parroquia Crucifixión del Señor, de barrio Müller, lleva años trabajando con chicos para sacarlos del consumo de drogas en el corazón de una zona pobre. Dice que le preocupa no tanto el hoy, sino las próximas semanas: "Hoy, salvo casos extremos, no se está pasando hambre. Los refuerzos del Estado y la plata que va otorgando ayudará, pero hay que planificar, ver qué se hará con aquellos que no reciben nada o que complementan con changas lo que reciben, que son la mayoría".

Con todos los cuidados, sigue recorriendo el barrio e insiste en lo difícil que es quedarse adentro cuando viven siete personas en dos piezas, una con techo de chapa, y que un pie afuera de la puerta significa estar en la calle, porque hay siete metros hasta la casa de enfrente. "Hay que ver eso; ver qué pasa si una mamá jefa de hogar se enferma… quién le cuida los chicos. Acá en general se van a la casa del vecino y eso no debería poder hacerse. También hay que cortar los yuyos porque el dengue sigue, no se fue con el virus", describe.

Ludmila gestiona unos merenderos en Alta Gracia. Cerraron y entregan bolsones con alimentos a quienes iban. "Veremos de hacer refuerzos, porque lo necesitan", apunta. En Villa Angelelli, en el conurbano cordobés, Roxana enfatiza en que "hay mucha necesidad, pero no podemos dar comida todos los días porque no alcanza. Vamos a repartir a la gente mayor y a los otros, viandas. Cocinamos para 140 y seguiremos tratando de que tengan la pancita llena".

Silvia Quevedo, coordinadora provincial de Barrios de Pie, ratifica que el aislamiento para el que vive "al día" es casi imposible. "Que se detenga la economía es un golpe duro; ya veníamos mal y los anuncios están bien, pero tienen sus tiempos. Hay comedores que no se pueden cerrar. La gente está con angustia y esos lugares son también canales de solidaridad, de contención".

Subraya que en los barrios carenciados la dinámica es diferente: "A veces hay una olla común, hay que ir a buscar el agua a la canilla, otros buscan leña para la cocina. Todos tratamos de aportar al fortalecimiento de los cuidados, pero el que camina dos cuadras no es por gusto ni porque no entienda, sino porque no le queda otra".

Flexibilidad forzada

Massei admite que esas situaciones se contemplan en los controles. "Está claro que no es una rotura de la cuarentena; no está fuera de la ley, es una cuestión de subsistencia". Enfatiza que en esta emergencia, como en cualquier otra de desastre, hay un plan A "y uno B y uno C", porque "todas las opciones se contemplan".

"Loco quédate en tu casa, déjate de joder", cuenta Daniel Martínez, de la ONG La Botellita, que le gritó a un cartonero que andaba por la costanera cordobesa. "Iba con los dos chicos que no tienen colegio. ¿Sabés que me contestó? Si me quedo, no comemos".

La organización trabaja en los barrios Campo La Rivera, Müller, Maldonado, Urquiza, Eucaliptus y 60 Cuadras, con comedores a los que van 600 chicos menores de 12 años. "No estamos alineados con los movimientos piqueteros y nos faltan alimentos -agrega Martínez-. Estamos pidiendo a las autoridades que nos ayuden porque contenemos. Incluso estamos haciendo barbijos con las mujeres para el Ejército".

El ministro de Seguridad de Córdoba, Alfonso Mosquera, sostiene que la estrategia para la emergencia la encabeza Salud en conjunto con su cartera y con Desarrollo Social. "Están dispuestos todos los recursos y en mi área trabajamos coordinadamente con todas las fuerzas de seguridad. Se trabaja con todas las hipótesis. No ignoramos ninguna situación posible. Estamos en condiciones de dar respuestas".

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