Coronavirus: La necesidad urgente de una mesa de crisis económico-social

Carlos Pagni
Carlos Pagni LA NACION

Editorial Carlos Pagni: "La necesidad urgente de una mesa de crisis económico-social"

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31 de marzo de 2020  • 01:58

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A continuación, la desgrabación de sus principales conceptos:

  • Estamos ante una tempestad y cuando se navega con estas circunstancias al timonel el agua le pega en los ojos, con lo cual la posibilidad de mirar más allá de lo inmediato se vuelve más dificultosa. En muchos aspectos de lo que está pasando hoy a escala global se advierte esta falta de perspectiva. Estamos adoptando esta especie de método de prueba y error para tratar con un problema que es multifacético.
  • Existe un reproche a muchos gobiernos del mundo por la demora en reaccionar ante la crisis. Hay un informe que circula por podcast de un experto chino que afirma que en noviembre de 2017 ya se podía tener noticias del coronavirus , por lo que la política en general podría haber previsto esta situación y debería haberse sensibilizado frente a algunos datos de la ciencia que ya emitía señales de alarma acerca de lo que hoy es esta pandemia .
  • Más allá de esa predicción, hay países que actuaron con mucha previsión y se anticiparon a los hechos. Probablemente, lo que se saca como conclusión, una vez más, a raíz de esta epidemia generalizada , es que Asia viene sosteniendo una especie de vanguardia de la humanidad en muchos aspectos de la vida pública. En especial, países como Corea del sur , China y en alguna medida Singapur . Hay un signo de interrogación sobre lo que pasa en Japón.
  • En cambio, otros sistemas han resultado más deficientes y en el centro de todos ellos se encuentra el caso italiano , en donde aparecen también interrogantes en relación a cierta tendencia de las sociedad italiana, sobre todo la del norte, a ser muy castigada por epidemias de gripe. Allí se registran desde hace mucho tiempo números casos no solamente de contagios, sino de muertes, frente a otros virus que no son el Covid-19.
  • En Brasil, a diferencia de otras sociedades ejemplares, hay todavía un debate abierto dentro del gabinete respecto de cómo se debe encarar este problema sanitario. Mientras tanto ayer, Jair Bolsonaro visitó una zona del conurbano de Brasilia, en donde se mezcló con la gente y emitió un video donde se lo vio en parrillas, compartiendo un momento con transeúntes que se fueron agrupando para verlo. En respuesta a esta situación, según se dejó trascender, el ministro de Salud le preguntó al mandatario en una reunión de gabinete si estaría dispuesto a ver los camiones del ejército cargando cadáveres.
  • Contra este paisaje general, aparece el Gobierno argentino que en materia sanitaria ha demostrado tener reacción y, además, capacidad de coordinación. Así lo demuestra la mesa de crisis que se montó de la que participan el gobierno nacional, el porteño y el de la provincia de Buenos Aires. Armonizada por los jefes de gabinete Santiago Cafiero y Gustavo Béliz, a nivel nacional; Felipe Miguel, de la Ciudad; Carlos Bianco de la provincia, en consonancia con los equipos de Salud encabezados por Ginés González García, Quirós, Gollán, junto a las áreas destinadas a las seguridad.
  • Pareciera que la administración tuvo reflejos para empezar a advertir que se trata de una cuestión misteriosa y compleja de la cual no hay mucha información. No se sabe a ciencia cierta qué es el coronavirus, ni cuánto tiempo va a persistir. Ayer hubo una reunión de Alberto Fernández con todo un grupo de científicos e infectólogos en donde apareció una enorme incógnita respecto de cuánto tiempo va durar esta situación. Los científicos y los médicos más preparados suponen que este virus llegó para quedarse, como sucedió también con la Gripe A.
  • No se sabe bien si este virus prospera con el frío, o no, por lo tanto no se sabe si va a ser más larga la peripecia o el drama del hemisferio sur, donde estamos recién entrando al otoño. Lo cierto es que todo esto carga de preguntas al problema de la salida de la cuarentena.
  • Mientras tanto, se van examinando drogas también un poco a tientas. Hoy la agencia Food and Drug Administration, encargada de drogas y alimentos de Estados Unidos, aprobó para casos de pacientes que están en situación prácticamente terminal la hidroxicloroquina, que es una droga contra la malaria que ya se venía investigando y utilizando en algunos lugares de Francia, donde también se terminó confirmando su aplicación.
  • En este sentido, hubo una entrevista muy interesante con el Dr. Hugo Sigman, uno de los líderes de la industria farmacéutica argentina, en donde se refirió a estos temas y dijo que él estaría dispuesto a fabricar esta droga en España. Y aclaró que en la Argentina no se puede producir salvo el blister y la cajita. Es decir, aclaró que al medicamento habría que fabricarlo en otros países. Una afirmación que contrastó con un mensaje de la industria farmacéutica local, que se ufanó de los medicamentos que ofrece.
  • Más allá de esto, también se observa una peculiaridad latinoamericana y es que cerca de 90 millones de familias viven en zonas parecidas a villas de emergencia y favelas. Esto no pasa en China donde hay una pobreza rural y no urbana, como ocurre en nuestro país, Brasil, México y ni que hablar en Venezuela. Estos montos de pobreza plantean para nuestra región y nuestro país un problema adicional.
  • En las villas ya hay dengue y en muchas de ellas no tienen agua potable. Por supuesto, no hay cloacas y pedir el distanciamiento social y el reclutamiento es dificilísimo. Además, muchos chicos ya tienen enfermedades preexistentes de carácter respiratorio como, por ejemplo, asma o bronquiolitis. Acá hay un problema especial que los gobiernos están todavía analizando y fue señalado la semana pasada por un grupo de monjas y curas ‘villeros’. El Presidente invitó a esos curas para hablar del tema. Es curioso: no invitó a las monjas. No sabemos si es por el machismo de la Iglesia, del Gobierno o de ambos.
  • Lo cierto es que hay preocupación porque no se produzca en las zonas más carenciadas y, sobre todo, en el conurbano bonaerense, una especie de corrida hospitalaria o de corrida sanitaria. Este es el foco de atención principal que están teniendo en cuenta hoy, sin intención de generar alarma, pero sí de sensibilizarse frente al problema, estos tres gobiernos que se han coordinado en una mesa de crisis.
  • Pareciera que la misma perspicacia, o la misma capacidad de ver un poco más allá de la ola que golpea en lo ojos, no se advierte en materia económica y social. El Presidente pronunció un discurso ayer donde se quejó un poco en abstracto de los empresarios que despiden empleados y los llamó miserables. Enseguida La Cámpora y otros funcionarios del oficialismo salieron a identificar a Techint y a Paolo Rocca por la decisión de expulsar a 1450 trabajadores por contratos que se cayeron. Muchos de ellos contratos del Estado en provincias.
  • Pareciera que hay necesidad, o que empieza a haberla, de encontrar un chivo expiatorio que cumpla con una función principal y perversa, que es la de simplificar los problemas. Eso responde a una expectativa infantil de que hay un culpable. Y de que los dramas tienen una sola causa.
  • En ese sentido, en respuesta al argumento y reclamo de que son los empresarios quienes tienen que ganar menos, salió ahora una corriente que exigirles que los políticos sean quienes perciban menos ganancia. Un cacerolazo bastante estridente pidiendo que se bajen los sueldos, como sucedió en Uruguay o en La Rioja, donde hubo un recorte del 20% de los sueldos de los políticos, destinado para un fondo que se va abocar a esta emergencia sanitaria.
  • En La Pampa salió una cámara empresarial pidiendo a los políticos que se bajen el sueldo. Ahora pareciera que parte de la sociedad cree que el problema está en los políticos. El domingo, el Presidente lo fijó en los empresarios. Hay, además, una falta de comprensión de cómo funciona el circuito de la economía.
  • Juan Bautista Alberdi, que como sabemos era un hombre muy identificado con el liberalismo, hasta de manera exagerada, entendía que todo era regido básicamente por el mercado. Por eso decía que era ridículo pretender garantizar el trabajo o los empleos por ley, porque no se pueden garantizar los clientes por ley.
  • Esto es una verdad de la economía de mercado. En momentos de crisis, de emergencia, probablemente el mercado no funciona como única solución. O no tenemos que apelar a él para resolver el problema. Pero suspender sus reglas implica costos muy grandes, implica afrontar situaciones de emergencia difíciles de maniobrar, y cierta confusión respecto de quién paga el hecho de apartarnos de esas reglas.
  • ¿Qué hace un empresario que tiene un restaurante? ¿Deja de ganar? Si no está ganando. ¿Cuál va a ser el adelanto del Impuesto a las Ganancias que va a pagar ese hombre? ¿Qué hace el empresario de un hotel? ¿Cómo paga los sueldos si no tiene ingresos? ¿Lo paga el Estado? No está dicho todavía. ¿Va a tener que cumplir con la doble indemnización? Todavía no está claro. No se sabe dentro de qué régimen laboral se va a procesar esta crisis.
  • Hablaba con un empresario que tiene una pyme que fabrica alimentos y decía: "No tengo para pagar los sueldos. Llamé al banco para que me den un crédito, de estos que va a haber para aquellos que no podemos pagar los sueldos. Pero en el banco todavía no tenían claro cómo se reglamentaría ese beneficio". Parece que algo se avanzó este lunes en el Banco Central para estas disposiciones transitorias y de emergencia.
  • En otro comercio, que se dedica a la venta de alimentos, me contaba la encargada que ella compra salmón y la empresa que se lo vende le dijo que no le iban a aumentar el precio pero que tendría que pagar al contado. Se acabó el financiamiento, la cuenta corriente. Esto quiere decir que estamos ante problemas muy difíciles de resolver y de pensar, como para cometer el desatino de decir "acá hay un miserable que es el culpable de todo".
  • Muchas empresas de la construcción están dejando gente en la calle. Probablemente Techint cometió la torpeza o el pecado de publicitar a cuántos estaba dejando fuera del contrato de trabajo, si bien en el sector de la construcción hay un régimen de seguro del desempleo.
  • Entre las muchas empresas que están dejando gente en la calle, muchas lo hacen en las provincias porque YPF ha decidido cortar su régimen de obra pública. O bajarlo en una dimensión muy drástica. No sabemos muy bien cuánto, algunos dicen que hay un recorte superior al 50% de las obras previstas. ¿Es por la caída en las ventas de combustibles? ¿Es una decisión anterior? ¿Tiene que ver con la caída del precio del petróleo? ¿Tiene que ver con que todavía no hay un barril criollo? No sabemos.
  • Lo cierto es que, si hay una empresa como YPF que tiene al Estado como dueño de más del 50% de su composición accionaria que decide cortar determinados contratos de obra pública, la empresa de obra pública que es contratista de YPF deja de pagar los salarios a sus empleados. ¿Por esto vamos a decir que Guillermo Nielsen es un miserable? Sería una locura.
  • Quiero poner un ejemplo de cómo también el Estado está en una situación compleja. Toda esta recesión en la que estamos entrando genera una caída de los ingresos del propio Estado, en un momento en el que se supone debe gastar más, no solamente porque hay una presión aguda sobre su sistema de salud, sino porque empieza a ser el respirador de la economía.
  • Todo esto en un paisaje donde hay más de un 30% de informalidad en la población económicamente activa, donde hay niveles de pobreza que según las últimas mediciones son superiores al 35%, donde hay gente que vive en esa informalidad y no puede ahorrar, vive de lo que gana durante el día porque cartonea, porque son empleadas domésticas, porque son albañiles que trabajan informalmente en esa industria de la construcción que se está contrayendo. Esto implica un problema especial de países como los nuestros. Problema que probablemente no tienen en otras economías más formales.
  • Así como se formó una mesa de crisis sanitaria, va a ser necesario que de forma urgente el Gobierno constituya una mesa de crisis económico-social, de tal manera que no nos estemos caceroleando los unos a los otros. No nos estemos convirtiendo unos a otros en chivos expiatorios y podamos ver un poquito más allá de la ola que nos golpea.

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