Créditos subsidiados para los saqueados

Los otorgará el gobierno porteño
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22 de diciembre de 2001  

Las imágenes de los saqueos hablan de una mezcla entre urgencias sociales y vandalismo. Combinan excesos con necesidades insatisfechas. Pero también acercan bronca, tristeza y desazón por parte de quienes sufren directamente la locura. Como, por ejemplo, Wang Zhao-He, el chino cuyas lágrimas dieron la vuelta al planeta mientras le destruían el supermercado en el que trabajaba, en Ciudadela.

Pues para todos aquellos que, como Wang, pero en la ciudad de Buenos Aires, hayan sido víctimas de los saqueadores, el gobierno porteño decidió subsidiar créditos, a través del Banco Ciudad, a pagar en cuotas fijas durante 30 meses, a “tasa 0”. Es decir: sin interés.

Y para los medianos empresarios que hayan sufrido la desnaturalización de la crisis también habrá créditos subsidiados, pero con una tasa de interés del 6 por ciento.

Así lo confirmó el jefe de gobierno porteño, Aníbal Ibarra, en un gesto de veloz reacción ante el desborde que padeció la ciudad de Buenos Aires en los últimos días.

Límites

Los préstamos con “tasa 0” serán de un máximo de 2500 pesos, mientras que el dinero que se preste con una tasa del 6% tendrá un techo de 10.000 pesos por comerciante.

“Acceder a los préstamos será simple y rápido”, aseguró el jefe de Gobierno.

Los préstamos más chicos se harán por caja de la Secretaría de Desarrollo Económico, a cargo de Eduardo Hecker. “Calculamos que podremos dar asistencia a todos los que la necesiten antes de fin de año”, adelantó el secretario del área.

Actualmente, diez grupos de tres personas cada uno, pertenecientes a Desarrollo Económico, giran por la ciudad para realizar una radiografía de los daños a los comercios y una estimación de las pérdidas en dinero para la economía porteña.

“En dos o tres días podremos conocer la gravedad de los daños”, adelantó Hecker. A partir de allí, podrá estimarse cuánto dinero se necesitará para cubrir los subsidios.

Es probable que, para ello, el gobierno porteño envíe un proyecto de ley de emergencia a la Legislatura. Si no, como difícilmente se sancione el presupuesto antes de fin de año, el Ejecutivo tendrá la facultad de manejarse con el presupuesto actual, ajustado por Hacienda según las necesidades coyunturales.

También es posible que los préstamos que otorgue la Ciudad no les alcancen a los comerciantes para cubrir todas sus necesidades. “Seguramente los daños fueron mayores, pero al menos esto es una ayuda”, expresó Ibarra.

Dos días de locura

En una conferencia de prensa que ayer ofreció en el Salón Blanco del Palacio Municipal, el jefe de Gobierno reveló que la cantidad de muertos y heridos en la ciudad había sido de 7 y 179, respectivamente. “Todas las muertes fueron por herida de bala”, reveló.

Ibarra también señaló que la batalla campal que soportó Buenos Aires acabó con tres ambulancias del Servicio de Asistencia Médica de Emergencias (SAME), con dos unidades de apoyo y con 11 vehículos más.

¿Y los responsables? “Hubo una confluencia de activismo violento y vándalos con militantes pacíficos. No fue la militancia política, aunque no sé exactamente quiénes fueron porque, como todos saben, yo no manejo ni la policía ni la Justicia.”

El enésimo reclamo por la transferencia de las fuerzas apareció algo encubierto, en verdad, y quedó definitivamente opacado por el desborde social. Al menos, por ahora.

Mientras tanto, quedó en primer plano la asistencia oficial a los damnificados. A esos que todavía lloran pérdidas materiales que podrían costarles años de sacrificio.

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