Cristina aprovechó el cambio de gabinete para fortalecer el rol interno de La Cámpora

Capitanich y Manzur dejaron sus cargos para ser candidatos y fueron reemplazados por Aníbal Fernández y Daniel Gollán; el camporista "Wado" De Pedro, que asumió en lugar de Fernández, fue el recambio con mayor significación política
Mariana Verón
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27 de febrero de 2015  

Cristina Kirchner concretó ayer un nuevo cambio de gabinete que consolidó a La Cámpora como la fuerza política más influyente en su equipo de Gobierno. En un clima de distensión tras la decisión del juez Daniel Rafecas de desestimar la denuncia contra la Presidenta por la causa AMIA, ayer juró Aníbal Fernández otra vez como jefe de Gabinete, en reemplazo de Jorge Capitanich. Su lugar como secretario general de la Presidencia fue ocupado por el camporista Eduardo "Wado" De Pedro.

Junto a Capitanich, que volverá a la gobernación de Chaco para ponerse al frente de la campaña electoral provincial, dejó el Gobierno Juan Manzur, ministro de Salud y candidato en Tucumán. Lo reemplazará Daniel Gollán, que estaba a cargo de la Secretaría de Salud Comunitaria, un funcionario apadrinado por Alicia Kirchner y de fuerte vínculo con La Cámpora.

La fiesta fue completa en el Salón Blanco de la Casa Rosada cuando la Presidenta les tomó juramento a sus nuevos colaboradores.

A tal punto la distensión se vio en la propia Cristina, que ayer rompió su costumbre en la tradicional toma de juramento y habló para agradecerles especialmente a los funcionarios que dejaban sus cargos.

Lo hizo con un discurso en el que resaltó la lealtad como factor distintivo de su equipo de trabajo y en el que buscó impulsar electoralmente a sus ministros salientes.

"Lo que no perdonan es la capacidad de trabajo, lo que no perdonan es la lealtad, lo que no perdonan es cómo se juega uno por las ideas y las convicciones", destacó, en la despedida que le dedicó a Capitanich.

Sobre ese eje se inscribieron ayer los cambios de gabinete, lugares que la Presidenta guardó para sus incondicionales en momentos en que debe transitar los difíciles nueve meses que le quedan a su gestión.

"Uno puede estar de acuerdo o en desacuerdo con lo que piensa el otro, pero todo aquel que se juega por lo que piensa, no por lo que le conviene, y pone el cuero para defender lo que piensa y siente, merece el respeto de todos los argentinos, piensen como piensen", destacó.

Justamente esas virtudes de lealtad absoluta fueron las que resaltó Cristina Kirchner, que tomó el micrófono sorpresivamente para dejar claro el objetivo de sus cambios: "Estos hombres que hoy se incorporan y me acompañan tienen convicciones y lo que todo el mundo tiene que saber, que defender lo que uno piensa y lo que uno siente no significa faltarles el respeto a los demás, simplemente es ser coherente con lo que ha vivido".

"Wado" de Pedro, fue, sin dudas, el más aplaudido de la tarde en la que la Casa Rosada recuperó algo de aire después de la crisis que le provocó la todavía irresuelta muerte de Nisman con el fallo de Rafecas. Las sonrisas del canciller Héctor Timerman y del diputado Andrés Larroque, ambos denunciados junto con la Presidenta de haber intentado proteger a los acusados iraníes de la voladura de la AMIA, lo decían todo.

Los tres nuevos integrantes se enteraron esta mañana de las novedades, cuando Cristina Kirchner los convocó a la quinta de Olivos. El más sorprendido fue De Pedro.

Aníbal ya estaba acomodándose a su regreso a la Jefatura de Gabinete después de que Capitanich decidiera volver a Chaco, y Gollán venía, según contaron fuentes de la cartera de Salud, en un constante ascenso para reemplazar a Manzur gracias a su buen vínculo con la agrupación fundada por Máximo Kirchner.

De hecho, Gollán ayer destacó en un breve diálogo con LA NACION que su equipo de trabajo actualmente estaba integrado por buena parte de profesionales salidos del Centro de Estudios Políticos de La Cámpora.

Antes había pasado por la Sedronar, donde trabajó seis meses con la llegada a la secretaría antidrogas de Juan Carlos Molina. Su lugar en la Secretaría de Salud Comunitaria será ocupado por otro camporista, Nicolás Kreplak.

Aníbal, que vuelve a ocupar el despacho pegado al de Cristina, ya se subió el precio tras el respaldo presidencial y dijo que ahora es "más candidato que nunca" para las elecciones de este año. Por supuesto, ahora será el único vocero oficial tras la salida de Capitanich, y anunció que hablará todas las mañanas desde la vereda de la Casa Rosada, a las 6.40.

No fue casual que Cristina decidiera destacar la lealtad de quienes dejaban sus cargos, que habían llegado en momentos de debilidad política del kirchnerismo. Manzur, en 2009, después de que el Gobierno perdiera las elecciones de aquel año con Néstor Kirchner como candidato, y Capitanich, tras la derrota de 2013 y la crisis económica.

Ayer recibió a sus tres nuevos integrantes con la misma necesidad política de consolidar a sus incondicionales para el último y complicado tramo de su mandato.

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