Cristina Kirchner buscaría el equilibrio para cubrir la Aduana

En El Calafate, analiza junto con Kirchner el nombre del sucesor de Echegaray
Mariano Obarrio
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21 de marzo de 2008  

En medio del descanso, la presidenta Cristina Kirchner también dedicará la Semana Santa a analizar con su esposo y antecesor, Néstor Kirchner, el nombre del sucesor de Ricardo Echegaray, despedido el martes último de la dirección de la Aduana.

Se trata de algo más que un futuro funcionario de una área clave. Según confiaron a LA NACION fuentes gubernamentales, el dilema de la Presidenta será recomponer el equilibrio de poder interno entre sectores enfrentados, como el del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el del ministro de Planificación, Julio De Vido.

"El nuevo titular de la Aduana será un funcionario de Cristina Kirchner; ni de Alberto ni de Julio", pronosticó un allegado a la Presidenta. Se comunicaría el martes próximo, ya de regreso en la Casa Rosada.

La vieja contienda interna se agudizó porque, además de Echegaray, Cristina Kirchner expulsó a su superior, el ex titular de la AFIP, Alberto Abad, y lo reemplazó por Carlos Fernández, a quien se vincula con Alberto Fernández, pese a que goza de la confianza absoluta de Néstor Kirchner.

"De Vido hace su duelo. Alberto sigue poniendo gente en todos lados. Nos tumbó a Echegaray y puso al reemplazante de Abad. El próximo lo ponemos nosotros o arde Troya", reiteraban ayer a LA NACION allegados al ministro de Planificación.

En verdad, en la política santacruceña, Echegaray responde a Kirchner, al empresario Rudy Ulloa Igor y a Carlos Zannini. Por ser "pingüino", los devidistas lo reivindican como propio.

En función de ello, cerca de la Presidenta decían ayer que la idea más consolidada, al menos en estas horas, sería anunciar la designación de un hombre que represente un equilibrio. "Será de Cristina", dicen.

Alberto Fernández se ocupó ayer de desmentir esta nueva contienda desatada tras la pelea feroz entre Echegaray y Abad, el primero cuestionó el sistema de control de exportaciones; se fueron ambos, y desestimó las quejas de los funcionarios de De Vido.

En declaraciones a Radio Continental, el jefe de Gabinete descalificó las versiones de "formidable disparate" y señaló que ellas intentan hacerlo aparecer como "un demente napoleónico detrás del poder". Y, quizá como un mensaje interno, reveló también que conversó por teléfono con la Presidenta, que estaba en El Calafate, sobre "lo fantasioso" de esos rumores.

"Hay una formidable necesidad de demonizar el poder", concluyó.

En rigor, muy cerca de Kirchner, confiaron ayer a LA NACION que el descabezamiento simultáneo de Abad y Echegaray "no es parte del estilo de Néstor", sino una demostración de "autonomía y de poder de Cristina". El ex presidente, aseguran, hubiera llamado al orden a ambos tras la pelea pública, pero los hubiera mantenido.

Peleas mediáticas

"Cristina demostró que no tolerará peleas de funcionarios en los diarios", confiaron. Si bien ella impuso su criterio y ambas figuras eran apreciadas por Kirchner, la decisión es avalada por el ex presidente. Kirchner acepta de buen grado que la Presidenta haya hecho un gesto junto a Alberto Fernández para revertir la imagen cada vez más instalada de que Kirchner gobierna desde Puerto Madero.

Pero el mal humor de los hombres de De Vido obedece a que la semana última Alberto Fernández ya había designado a Victorio Taccetti, de su confianza, como vicecanciller. También le había advertido al vicepresidente Julio Cobos que no se desprendiera en el Senado de Jorge Tieppo, su secretario administrativo que había renunciado, apremiado por un ataque del PJ mendocino.

Además, computaban que Fernández mantiene un control político sobre los ministros de Salud, Interior, Relaciones Exteriores, Economía, Ciencia y Tecnología, Educación, y sobre otras áreas como el Comfer (que absorbió recientemente), la Anses, la Sigen, el Banco Nación, la Secretaría de Medio Ambiente, y los medios de prensa estatales. De hecho, Fernández es el vocero más autorizado del Gobierno.

"Alberto y Julio tienen sus reglas de juego escritas, y sus áreas definidas, pero los segundos de ellos se pelean", interpretó otro "pingüino".

En rigor, De Vido acepta que Fernández domine los espacios institucionales mientras él, con el aval de Kirchner, controla las áreas vinculadas con la confrontación política dura sobre las cuestiones más sensibles de la economía y el poder, como el control de precios (Guillermo Moreno), la negociación salarial (Hugo Moyano), las obras y los servicios públicos, los subsidios, las licitaciones y los fondos fiduciarios. En verdad, es el mismo reparto de bienes que definieron Kirchner y su esposa, la actual presidenta.

Néstor Kirchner

Si bien la presidenta Cristina Kirchner despidió a dos funcionarios apreciados por él, como Abad y Echegaray, el ex presidente avaló la decisión tomada para revertir la sensación instalada de que Kirchner controla la gestión desde Puerto Madero.

Alberto Fernández

El jefe de Gabinete logró designar a Carlos Fernández en la AFIP. También controla la Cancillería, y los ministerios de Salud, Interior, Educación, Ciencia y Tecnología, el Comfer, la Sigen, el Banco Nación y el Anses. Y ello causa malestar cerca de Julio De Vido.

Julio De Vido

El ministro de Planificación, en línea con Kirchner, controla los resortes de confrontación política con gravitación económica: el control de precios (Guillermo Moreno), la CGT, la obra pública, los servicios, los subsidios y los fondos fiduciarios.

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