Cristina Kirchner intenta torcer el escepticismo de los inversores

En un momento de tensiones con EE.UU., enfrenta la mirada crítica de los mercados
Jorge Rosales
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21 de septiembre de 2008  

NUEVA YORK.- Cristina Kirchner iniciará hoy su primera visita a los Estados Unidos como Presidenta con un escenario inimaginado para los Kirchner diez meses atrás. Por los caprichos del calendario, tendrá que convivir con las sombras del venezolano Guido Alejandro Antonini Wilson proyectándose desde Miami, donde declarará esta semana en el juicio que tiene en vilo a la Casa Rosada, y también hacer frente al escepticismo y desconfianza de los inversores sobre la capacidad del Gobierno para resolver el impacto de la crisis económica mundial en la Argentina.

Un alto funcionario oficial reconoció a LA NACION la preocupación por el efecto negativo que pueda tener en la gira presidencial la declaración ante la justicia del venezolano que en agosto de 2007 intentó ingresar en la Argentina con una valija con 800.000 dólares y que, según el fiscal federal de Miami, estaba destinada a la campaña presidencial de Cristina Kirchner. Será justo el mismo día que la Presidenta hable por primera vez ante la asamblea general de las Naciones Unidas.

El enfrentamiento del Gobierno con el de los Estados Unidos por el caso Antonini, que ha llevado la relación bilateral a una nueva situación de tensión ante las sospechas kirchnerista de que hubo manipulación política del caso investigado en Miami, tendrá mañana aquí un efecto concreto. La Presidenta no asistirá a la cena de gala que el presidente George W. Bush ofrecerá a los mandatarios que participan de la asamblea de la ONU. "Estados Unidos no protegió la relación", se quejó un ministro kirchnerista para justificar el mal humor oficial. Néstor Kirchner asistió sólo en 2003, cuando las relaciones con Bush todavía eran buenas.

En cambio, rompiendo la regla impuesta por el ex presidente de salirse del protocolo, Cristina Kirchner asistirá pasado mañana a la cena que ofrecerá el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, a los gobernantes presentes.

Mensaje directo

En el actual contexto de crisis, el interés sobre la Argentina, que otros años llevaba a inversores a detenerse con más atención en el país, aparece hoy un poco devaluado. De todos modos, entre los analistas de mercados emergentes se espera con cierta expectativa la presentación que Cristina Kirchner hará en el Consejo de las Américas, el miércoles.

Uno de los objetivos centrales de la presidenta Kirchner es explicar que la Argentina está soportando bien la crisis y que está preparada para afrontar lo que viene, señaló a LA NACION una fuente oficial. Y también exhibir el anuncio del pago de la deuda al Club de París como una demostración de fortaleza económica y de voluntad de pago de la Argentina.

El director ejecutivo de la influyente firma Kissinger McLarty, Nelson Cunningham, dijo a LA NACION que en Wall Street "están esperando que el anuncio del pago al Club de París sea el primer paso hacia el proceso de normalización" de la deuda que aún permanece en default.

Todavía quedan bonos en cesación de pagos por más de 20.000 millones de dólares en poder de ahorristas ( hold- outs ), mayoritariamente norteamericanos, alemanes e italianos.

"La Argentina no ha tomado sus responsabilidades como un país de peso. En varios niveles no está actuando acorde a sus responsabilidades internacionales y tiene que tener estadísticas transparentes, precisas, que no generen dudas. En medio del tembladeral del mundo financiero, cuando todos los inversores están tratando de evitar cualquier riesgo y ponerse a resguardo, la Argentina representa un riesgo", dijo a LA NACION Peter Hakim, presidente del think tank Interamerican Dialogue con sede en Washington.

Para disgusto del Gobierno, esa línea de pensamiento es la que se puede recoger en las oficinas de los economistas de bancos que todavía miran a algunas economías de América latina como una alternativa en medio de la crisis.

Son ellos los "loros internacionales" que mencionó días atrás la Presidenta, algunos de los cuales estarán en el tradicional hotel Waldorf Astoria para escuchar a Cristina Kirchner en el almuerzo del Consejo de las Américas, organizado por Susan Segal.

Un economista de un banco de inversión comentó que no será bien recibido si la presidenta Kirchner relativiza el peso de la crisis y su impacto en la Argentina. "Es cierto que el mercado se mueve con euforias y pesimismos exagerados, pero relativizar las cosas no es bueno. Decir que afuera se está peor no resuelve el problema de la Argentina", comentó el analista de mercados emergentes.

La Presidenta y su esposo se encontrarán con un agradable clima otoñal, que ayer pareció haberle dado una pausa al terremoto financiero con centro en la punta de la isla de Manhattan, en el área de Wall Street. De lo único que se habla en los bares, en los taxis, en la calle y en la televisión es de la crisis financiera, de cuánto durará y cuál será su impacto en la economía real.

Quizás ese tema también esté presente en la exclusiva mesa de empresarios e influyentes figuras del establishment norteamericano que organizó en honor de la Presidenta el multimillonario dueño del imperio de los cosméticos Ronald Lauder. Será el viernes en su museo personal, la Neue Gallerie, donde se expone el Retrato de Adele Bloch-Bauer, de Gustav Klimt, por el que pagó 135 millones de dólares en 2006, la pintura más cara en ese entonces.

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