Cristina Kirchner y Obama acordaron reflotar la relación

Después de tres años de tensiones, se dedicaron elogios y prometieron un diálogo "honesto"
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5 de noviembre de 2011  

CANNES.– Atrás quedaron, al menos públicamente, las diferencias políticas . Para él, ella es una "gran amiga". Para ella, él es un "líder mundial". Después de tres años de mantener una relación conflictiva y zigzagueante, la presidenta Cristina Kirchner y su par de Estados Unidos, Barack Obama, ensayaron ayer, en una reunión de 40 minutos, los primeros gestos de acercamiento para recomponer el dañado vínculo.

Ambos dieron el primer paso de lo que esperan se transforme en una relación más "honesta y franca" para solucionar los problemas pendientes, para los que no hubo anuncios concretos. Sólo acordaron que serán ellos dos quienes de ahora en más tendrán más contacto personal, y ordenaron, a sus respectivos gabinetes, según describió la comitiva argentina, que se pusieran a trabajar en los temas en los que persisten las discrepancias.

La Presidenta llegó a la cita preocupada por mostrarle otra cara, más cordial y sin confrontaciones, al líder demócrata. Se la notó tensa en sus palabras iniciales, en las que se trabó dos veces, e insistente por revertir la imagen antinorteamericana que suele emanar de su gobierno.

El último y más resonante conflicto, la novela del material militar incautado en Ezeiza, en febrero pasado, que tras las quejas del propio Obama el Gobierno debió devolver cuatro meses después, pareció haber quedado atrás. "La consideración general del presidente Obama fue dejar de lado todos los problemas del pasado", describió el vocero Alfredo Scoccimarro, ante la consulta de si el líder demócrata había manifestado su queja.

La Casa Blanca no dio ninguna información y Obama partió ayer, antes que Cristina, a Washington. Dio una conferencia para los medios de su país, pero no habló de la Argentina. Los periodistas que siguieron su viaje se limitaron a destacar las palabras conciliadoras hacia Cristina Kirchner.

En momentos en los que la Casa Rosada comenzó a sondear nuevos caminos en la agenda económica en medio de la crisis internacional, Cristina Kirchner anticipó que su gobierno tiene intención de pagar los más de 250 millones de dólares que el Estado debe a dos empresas norteamericanas que ganaron juicios en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi). Es más: dejó pasar, sin reclamos, el hecho de que la administración Obama votara en contra del otorgamiento de créditos del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Consciente de que la posición de Estados Unidos es clave para lograr un acuerdo por la deuda con el Club de París, que habilitaría la llegada de inversiones al país, y ante la posibilidad de tener que volver a los mercados financieros si la crisis internacional agota las cuentas estatales, Cristina apeló a un nuevo libreto. "Es un gran honor poder mantener esta reunión con usted. Para nosotros, es muy importante", destacó la Presidenta en la previa del encuentro, en un pequeño salón del hotel Carlton, el más legendario de esta ciudad ícono del cine, donde se hospedaba Obama.

Ambos mandatarios hicieron una corta exposición ante los medios. La Presidenta se concentró en resaltar que a partir de la llegada del kirchnerismo al poder Estados Unidos había logrado una balanza comercial superavitaria gracias a las bondades del modelo. "El crecimiento de la Argentina también ha impactado positivamente a los Estados Unidos", advirtió, siempre en un tono cordial.

"Es una maravilla estar con una gran amiga mía, y una amiga de los Estados Unidos", arrancó Obama, y apeló a las sutilezas para describir que Cristina había manifestado con "pasión" sus posturas en contra del ajuste que había debatido el G-20, en la cumbre que se extinguía anoche y en la que la crisis en la zona euro acaparó todo el debate.

"Esta será una oportunidad para poder hablar de toda una gama de intereses y problemas", apuntó el demócrata, siempre sonriente. Detrás de ellos, sobraban los símbolos. Dos banderas argentinas y dos norteamericanas cerraban la escena para la foto estrechando manos que tanto esperaba la Casa Rosada,

Voluntad de pagar

Cristina Kirchner estuvo acompañada por la procuradora del Tesoro, Angelina Abbona, jefa de los abogados del Estado. Ella lleva adelante las estrategias ante las demandas en el Ciadi. Según relataron el canciller Héctor Timerman; el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, y el vocero presidencial, que también estuvieron en el encuentro, Cristina Kirchner había manifestado su voluntad de cumplir las sentencias, aunque pidió que las dos empresas estadounidenses que ganaron los juicios, Azurix y Blueridge, se presentasen en el país. Las compañías rechazan esta alternativa ante el temor de que la Argentina intente revisar las sentencias. "Quedamos en dialogar sobre eso", sostuvo Timerman.

Esa falta de pago había sido, de hecho, una de las razones por las que la Casa Blanca había votado en contra del Gobierno, en un hecho inédito hasta el momento, para que el país recibiera créditos internacionales.

Cristina aprovechó el encuentro para insistir en su reclamo para que la Argentina pueda vender alimentos en Estados Unidos, como carne y limones, ingreso que está totalmente vedado.

Como si el discurso de Obama lo hubiese guionado la Casa Rosada, el presidente norteamericano se despidió de Cristina de la manera que ella esperaba. "Quiero agradecerle por reunirse conmigo y felicitarla por su elección." La Presidenta no podía ocultar su alegría y nunca dejó de sonreír. Mostró aquí que para su próximo gobierno apuesta a una etapa nueva con la economía más importante del mundo.

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