Cruce verbal entre Cavallo y Daer

El ministro reclamó que no se haga el paro; el sindicalista respondió enojado
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18 de diciembre de 2001  

Sucedió ayer, en el espejado Salón Blanco de la Casa de Gobierno. En un clima sofocante, minutos después de que De la Rúa le tomara juramento al nuevo jefe de la Casa Militar, vicealmirante Carlos Daniel Carbone, y a media docena de secretarios de Estado de Economía, el secretario general de la CGT dialoguista, Rodolfo Daer, se reunió en un rincón con el ministro de Trabajo, José Gabriel Dumón.

"Necesitamos que nos paguen la deuda pendiente con el PAMI. Las obras sociales están que arden", se quejaba Daer, moviendo las manos en el aire, aparentemente sin notar que LA NACION formaba parte del corrillo. "Rodolfo: tenés que entender la situación. Ya no nos alcanza ni para seguirles pagando los planes Trabajar", le contestó el ministro de Trabajo, con tono lastimoso.

De repente se acercó el ministro de Economía, Domingo Cavallo. Parecía exultante. Palmeó en la espalda a Daer y fue al grano: "Rodolfo, no nos hagas el paro. Es una muy mala señal para el exterior". Pero Daer no pareció conmoverse: "Eso se verá mañana (por hoy), en el plenario". Y contraatacó: "Ustedes nos tienen que dar una mano para sacar la ley de las obras sociales", exigió, con media sonrisa tensa.

En ese instante, De la Rúa, que se había quedado a felicitar a los nuevos funcionarios, se acercó al grupo para saludar. Pero sucedió algo curioso: Daer pareció no verlo, y el Presidente se retiró en pocos segundos. "Estaba trenzado con Dumón y no vi nada", se excusó ante la consulta de LA NACION. Después, aclaró que había asistido al acto "sólo porque asumió Sappia (Jorge, secretario de Trabajo), que es uno de los pocos hombres que entienden el modelo sindical verdadero".

Sappia, que había sido viceministro de Trabajo durante la gestión de Alberto Flamarique, fue uno de los tres funcionarios que ayer juraron ante el Presidente. También fueron puestos en funciones el secretario de Desarrollo Sustentable del Ministerio de Desarrollo Social, Carlos Oeheler, a quien De la Rúa definió como "un viejo amigo"; el vicealmirante Carbone, que reemplaza al general Julio Hang, al frente de la Casa Militar, y Guillermo Mondino, como secretario de Finanzas, en lugar de Daniel Marx.

De la Rúa elogió a Hang al reconocer su "lealtad, capacidad y solidaridad en estos dos años difíciles", mientras que tuvo palabras de elogio para Carbone.

En su discurso, De la Rúa confirmó que Marx continuará trabajando en las negociaciones de la deuda pública como "delegado del Ministerio de Economía y representante plenipotenciario del Gobierno" ante organismos multilaterales.

En un acto privado, juraron el nuevo jefe de asesores del Ministerio de Economía, Miguel Kiguel; y los secretarios de Política Económica, Carlos Sánchez (el nuevo viceministro de Cavallo), y de Industria y Comercio, Débora Giorgi (que recuperó así las tareas que tuvo en la gestión de José Luis Machinea).

El Presidente saludó la llegada de Kiguel al Gobierno, que se desempeñaba como presidente del Banco Hipotecario y fue integrado del equipo del ex ministro Roque Fernández, además de mantener una muy buena relación con el menemismo.

"Conocemos todos su capacidad y su patriotismo, tan importantes en esta hora, en los difíciles temas que les va a tocar atender", dijo De la Rúa al referirse públicamente al economista.

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