Daer ahora quiere cambiar la reforma

Dijo que jamás acordó con el Gobierno; planes del PJ para negociar con el oficialismo en el Senado; optimismo de De la Sota.
Dijo que jamás acordó con el Gobierno; planes del PJ para negociar con el oficialismo en el Senado; optimismo de De la Sota.
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23 de marzo de 2000  

Después de apagar su cigarrito negro, el titular de la Confederación General del Trabajo (CGT), Rodolfo Daer, desconoció ayer en el Senado haber acordado con el Gobierno la reforma laboral.

Como si nunca hubiese ido a la Casa Rosada y avalado el proyecto (esto posibilitó la sanción de la Cámara de Diputados), el sindicalista advirtió a los senadores justicialistas, en la Comisión de Trabajo y Previsión Social, que apoyará los cambios a la reforma que impulsa el bloque del PJ.

Con este gesto, la oposición del Senado quedó fortalecida.

"Nosotros no firmamos ningún acuerdo. Nos vimos obligados a debatir el proyecto y lo mejoramos todo lo que pudimos", dijo el titular de la CGT oficial, desconocida por los gremialistas rebeldes, que la semana última eligieron secretario general a Hugo Moyano (camioneros). La fractura sindical se produjo, precisamente, por las discrepancias respecto de la flexibilización laboral.

Daer intentó explicar en el Senado su abrupto cambio de postura y se alineó con la decisión de los senadores peronistas de resistir el proyecto que se votó en Diputados, hace 25 días.

El giro fue de 180 grados, aunque los sindicalistas buscaron sostener lo contrario. Daer, Armando Cavalieri, Andrés Rodríguez y Antonio Cassia, entre otros, negaron lo que quedó reflejado en una foto con el presidente Fernando de la Rúa. El Poder Ejecutivo reclama la ley para combatir la desocupación, pese a que todos los funcionarios admiten que la norma no generará empleo.

La estrategia

Según pudo saber La Nación , la estrategia de la CGT consistió en estrechar la mano a De la Rúa para obtener la disminución del período de prueba, que el Gobierno pretendía extender, y después embestir en el Senado contra el aspecto central del proyecto (descentralizar los convenios colectivos de trabajo).

Los sindicalistas, además, reclamaron ayer un acuerdo nacional, del que no dieron precisiones, y así condicionaron su apoyo a la reforma laboral.

"Si antes tenía dudas, ahora tengo más. Creía que este proyecto venía con el apoyo de ustedes, que habían hecho un acuerdo con De la Rúa", dijo el senador Eduardo Menem (PJ-La Rioja), en medio de una reunión ampliada de la comisión laboral, que duró tres horas.

Daer disimuló su malestar, aunque después no pudo ocultarlo, cuando dialogó con los periodistas. "No fue un acuerdo", interrumpió Daer al senador de La Rioja. Y el hermano del ex presidente Carlos Menem concedió: "Bueno, entonces fue sólo una foto". "Sí", retrucó Daer.

El propio titular del bloque de la oposición, Augusto Alasino (Entre Ríos), comentó, por lo bajo, que habían sido los propios senadores del PJ los que sugirieron a la CGT que endureciera su discurso.

¿La razón? Moyano, titular de la central sindical paralela, se apropió de las críticas al proyecto que el PJ no está dispuesto a apoyar si no se cambian aspectos centrales, y Daer había quedado del lado oficialista.

El PJ, mayoría en el Senado, intentará mantener la supremacía de los convenios colectivos de ámbito mayor sobre los de menor rango.

Posición del oficialismo

El Gobierno se resiste a ceder este punto, que permite a los sindicalistas mantener su poder de negociación, su supervivencia.

La Alianza no salió en defensa del ahora supuesto acuerdo de la CGT con el Gobierno; en privado confiesan que pudo haber sido un error negociar con sindicalistas menemistas y con mala imagen, hoy agrupados en la central obrera oficial.

El senador Alcides López (UCR-Entre Ríos) sólo explicó que pese a la inesperada postura de Daer y los suyos, el oficialismo insistirá en llegar a un acuerdo con el PJ.

El titular del bloque radical, Raúl Galván (La Rioja), recordó que el Presidente reclamó en la Asamblea Legislativa del 1º del actual los "instrumentos" para ejecutar su acción de gobierno (uno de ellos, la reforma laboral), pero admitió que el oficialismo debía llegar a un consenso con la oposición. "Se terminaron los tiempos de la hegemonía", dijo.

La oposición, integrada por 39 sobre 72 senadores, planea una negociación con el Gobierno para que De la Rúa acepte los cambios y ésta se vote con los dos tercios de los votos.

Esto posibilitaría que la Cámara de Diputados se vea casi obligada a aceptar las modificaciones del Senado, y no insistir con su sanción original.

"La reforma laboral está bien encaminada", dijo el gobernador peronistas José Manuel de la Sota (Córdoba) al mediodía, cuando almorzó con la bancada opositora. La historia cambió dos horas más tarde.

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