De la Rúa busca otro jefe para la SIDE

En una jornada cargada de incertidumbre, el Presidente recibió la renuncia de su amigo, pero le pidió que aún no se vaya
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21 de octubre de 2000  

En un día lleno de incertidumbre, el titular de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), Fernando de Santibañes, presentó ayer su renuncia al Presidente, quien le pidió que permaneciera en el cargo "unos días" hasta que designe a un sucesor.

Era por lo menos la tercera vez que el banquero y amigo personal del Presidente, considerado por algunos el hombre más influyente del Gobierno y un enemigo íntimo por el ex vicepresidente Carlos Alvarez, presentaba su dimisión a De la Rúa. Pero fue la única ocasión en que su pedido fue más allá de las palabras. El informe de la Sindicatura General de la Nacion (Sigen), que acusa a Santibañes del supuesto manejo irregular de fondos en la SIDE, lo llevó a ponerle la firma a su renuncia.

Santibañes no sólo presentó su dimisión. También inició ayer una querella contra el titular de la Sigen, Rafael Bielsa, y los seis auditores que firman el informe, por violación del secreto de Estado y por utilizar información de delincuentes.

Palabras de Alvarez

Alvarez recibió con euforia la noticia. "Esta renuncia tendría que clausurar esta situación de crisis política", dijo por la noche, exultante, en el programa que conduce Nelson Castro.

Tenía sus razones: con Santibañes se aleja del Gobierno el último de los hombres cuya cabeza había pedido por las presuntas coimas en el Senado. Ya habían abandonado sus cargos, presionados por las denuncias de Alvarez, el ex ministro de Trabajo, Alberto Flamarique, el ex titular del Senado, José Genoud, y los presidentes de los bloques del PJ y de la UCR en la Cámara alta, Augusto Alasino y Raúl Galván, respectivamente.

Aunque los tomó por sorpresa, la partida de Santibañes fue considerada positiva por los legisladores aliancistas que ayer compartieron un asado con De la Rúa en Olivos (sobre lo que se informa por separado).

Pero la noticia tardó en confirmarse. Mientras en la Casa de Gobierno el vocero del Presidente, Ricardo Ostuni, decía desconocer cualquier encuentro entre De la Rúa y Santibañes, el secretario de Cultura y Comunicación, Darío Lopérfido, anunciaba con calma que "efectivamente, el secretario de la SIDE estuvo aquí (en Olivos) y presentó al Presidente su renuncia".

Sin anuncios

En el correr de la tarde se había anunciado una conferencia de prensa en la que, se estimaba, el Presidente iba a hablar sobre la renuncia. Poco después, la conferencia de prensa fue oficialmente suspendida.

Sin esperar confirmaciones oficiales, algunos frepasistas festejaron por anticipado. "Es lo que todos esperábamos", había dicho el titular del interbloque de la Alianza en Diputados, Darío Alessandro, cuando ingresó en la residencia presidencial a la una de la tarde. A pocos metros, Santibañes se paseaba solitario por los jardines de la residencia.

En ese mismo momento, De la Rúa compartía con los legisladores un almuerzo de chorizo, morcilla, vacío y asado bien regado con vino tino y acompañado con ensaladas y helado de crema.

Poco antes había confiado su secreto ante un selecto grupo integrado por el ministro del Interior, Federico Storani; el presidente provisional del Senado, Mario Losada, Alessandro y el vicepresidente primero de la Cámara baja, Juan Pablo Cafiero. "Es la tercera vez que (Santibañes) me insiste con la renuncia. La voy a aceptar", les dijo De la Rúa, según relató uno de los presentes. Y les aseguró que el texto de la dimisión sería "positivo", léase, sin acusaciones contra el Frepaso.

La confesión murió allí: ante el resto de los legisladores, el Presidente sólo comentó que "estaba evaluando" la renuncia.

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