De la Rúa calificó como positiva la reunión con Menem

El ex presidente apoya, pero condiciona Dejó un plan de dolarización y aseguró que no empujará una salida del Gobierno Convino los detalles de la reunión en un encuentro secreto de anteayer con Mestre
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14 de diciembre de 2001  

El Gobierno se esmeró por exhibir el segundo regreso del ex presidente Carlos Menem a la Casa Rosada en gestión del presidente De la Rúa como un intento "muy positivo" por alcanzar un acuerdo entre las turbulencias. El menemismo también rescató el "restablecimiento del diálogo", aunque Menem se involucraría en las decisiones de gobierno sólo si se agudiza la crisis al extremo.

"No podemos aparecer empujando a De la Rúa como hace Ruckauf. Si la crisis y la ruptura de la Alianza lo empujan, será otra cosa", dijo una fuente de la conducción menemista del PJ. "Pero tampoco queremos participar de las decisiones de este Gobierno", destacó, al salir de la Casa Rosada.

El Gobierno también se esforzó en bajar la expectativa sobre el tema fuerte de la reunión: la posibilidad de una dolarización, que se comprometió a estudiar y que rechaza por ahora. El verdadero interés de De la Rúa es que el PJ apoye la ley de presupuesto exigida por el FMI.

Menem no pudo garantizar que con sus buenos oficios logrará ese apoyo, aunque transmitirá el pedido.

Todo salió como se había acordado anteayer, durante una reunión ultrasecreta que el ministro del Interior, Ramón Mestre, mantuvo con el propio Menem en un lugar desconocido. En ese encuentro, admitido en altas fuentes del Gobierno, el titular del PJ anticipó a Mestre su propuesta (de la que se informa por separado) y se llegó a un acuerdo: ambas partes rechazarían enfáticamente una devaluación.

"Se portó bien Menem, no nos dio ninguna sorpresita", se ufanaba por la tarde un funcionario de la Presidencia, satisfecho con la gestión de Mestre, de excelente relación con el titular del PJ. En el menemismo gana terreno la percepción de que un sector del establishment presiona para que Menem intervenga para salir de la crisis y obtener el respaldo del FMI, con la incorporación al Gobierno de figuras de su confianza.

En ese sentido, el próximo desembarco de Miguel Kiguel en el área de financiamiento contaría con el visto bueno de Menem y del presidente provisional del Senado, Ramón Puerta. Kiguel formó parte del equipo del ex ministro de Economía menemista Roque Fernández.

Esos rumores, que suenan en el menemismo, incluyen a Emilio Cárdenas, del banco HSBC, como posible sucesor del ministro de Economía, Domingo Cavallo, en una eventual agudización de la crisis. Pero estas hipótesis tienen detractores enfáticos en el ala política menemista, con Carlos Corach y Eduardo Bauzá a la cabeza.

La reunión

Los rostros eran muy distendidos en la Casa Rosada, tanto del lado del oficialismo como del PJ. "Es un gesto que demuestra que el diálogo profundo, despojado de mezquindades, es posible en este momento de crisis impresionante", dijo a LA NACION el secretario general de la Presidencia, Nicolás Gallo.

Otro ministro radical, que había participado de la reunión con Menem, evaluó "el espíritu manifiesto de coincidencia para alcanzar acuerdos políticos" como el dato "más relevante" de la visita.

El vocero del Gobierno, Juan Pablo Baylac, evaluó por su parte la reunión como "muy positiva". Dijo que hubo "temas con consenso, como la necesidad de aprobar el presupuesto, una nueva ley de coparticipación federal y el rechazo a la devaluación; temas de disenso, como la dolarización, y temas con una respuesta pendiente, como la reforma constitucional para establecer el voto directo".

Ahora, el Gobierno debe afrontar el tramo más duro de la concertación: convencer a los gobernadores del PJ.

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