De la Rúa, en busca de un acuerdo legislativo

Estrategia para movilizar el Congreso
Martín Dinatale
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1 de diciembre de 2001  

Pocas horas después de que el justicialismo asumió la presidencia provisional del Senado y unos días antes de que se haga cargo de la titularidad de la Cámara de Diputados, desde el Gobierno unificaron una estrategia de cara al futuro inmediato que le depara al Congreso: sólo habrá una convocatoria a sesiones extraordinarias si oficialistas y opositores acuerdan previamente el armado de una agenda parlamentaria común, sostienen.

Funcionarios de la Casa Rosada y destacados legisladores aliancistas coincidieron en señalar a LA NACION que la única manera de que el Congreso no quede paralizado en los próximos meses de verano es que exista un firme acuerdo con el PJ destinado a superar la crisis económica por la que transita el país.

A pesar de los chispazos de los últimos días entre radicales y peronistas a raíz de la designación de Ramón Puerta como presidente provisional del Senado y virtual vicepresidente de la Nación, en el PJ existe ánimo para sesionar en diciembre y enero. También se observa en el justicialismo un espíritu de búsqueda de consenso para armar una agenda parlamentaria común con el Gobierno.

"Si el Presidente no convoca a sesiones extraordinarias con un temario acordado y se cierra el Congreso entre diciembre y febrero, en marzo esto explota en mil pedazos", graficó ayer con preocupante sinceridad un destacado diputado de la UCR y hombre allegado a Fernando de la Rúa.

En este contexto, el Gobierno no tiene demasiado margen de maniobra. Si no establece una agenda común con el PJ las consecuencias pueden ser graves si se tiene en cuenta que desde la semana próxima el peronismo ya estará controlando con comodidad el Senado y Diputados. Las sesiones extraordinarias las convoca el Poder Ejecutivo y sólo se discuten allí los temas impuestos por el Gobierno. Pero con un Parlamento adverso, el Presidente no podrá imponer los temas a su antojo.

Por todo ello, no es casual que desde la Casa Rosada encomendaron al presidente de la Cámara baja, Rafael Pascual (UCR-Capital), que estará en su cargo sólo hasta el próximo miércoles, y al jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, que establezcan contactos con los legisladores del PJ. Además el propio De la Rúa pactó un encuentro con Puerta para el martes próximo.

De estos contactos surgirá seguramente una agenda parlamentaria común para que el Poder Ejecutivo convoque a sesiones extraordinarias.

En el Gobierno tienen armado un boceto de temas legislativos posibles de incorporar en extraordinarias. Estos son: el proyecto de presupuesto 2002; una reforma integral impositiva que contempla, entre otras cosas, gravámenes a las transferencias y bienes radicados en el exterior; la reforma política y una nueva ley de coparticipación federal de impuestos.

En el PJ hay temas coincidentes con el Gobierno. Se habla de establecer una reforma impositiva integral, que no contemple el aumento en ganancias como fue aprobado recientemente en Diputados. Además, el PJ propone debatir un seguro de desempleo y una reestructuración de la política social del Gobierno.

Quizás alguno de estos temas pueda ser discutido en el seno de la Casa Rosada y se llegue a algún acuerdo para su tratamiento en el recinto.

"Sería terrible que el Congreso quede paralizado", advirtió ayer a LA NACION el senador electo del PJ Marcelo López Arias, uno de los operadores del peronismo para que Puerta asuma la presidencia provisional de la Cámara alta.

Empero, todo parece indicar que habrá un tema en el que radicales y peronistas no arribarán a un acuerdo y ello podría hacer peligrar la vida útil de una eventual agenda parlamentaria: se trata del proyecto de presupuesto nacional para 2002 que contempla un recorte de gastos de más de 6000 millones de pesos.

Los justicialistas adelantaron que el presupuesto debe coincidir con el resultado electoral y advierten que no admitirán un recorte de gastos. En el Gobierno aseguran que para cumplir con la ley de déficit cero es inevitable aprobar un recorte de partidas.

De persistir este escenario de confrontación cualquier acuerdo establecido quedaría opacado y la tarea legislativa de verano naufragaría.

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