De la Rúa: "Hay un golpismo oculto"

En lo que pareció una alusión al peronismo, el Presidente advirtió que hay quienes quieren "desestabilizar la democracia"
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22 de octubre de 2000  

El presidente Fernando de la Rúa eligió ayer un auditorio de fervientes admiradores para lanzar lo que sonó como un ataque al justicialismo. "Hay un golpismo oculto que anida en algunos que quieren desestabilizar las instituciones de la República", dijo ante un millar de jóvenes radicales, en la residencia de Olivos, en obvia referencia a quienes sugieren que podría haber elecciones anticipadas por la crisis del Gobierno.

A dos semanas de la renuncia del vicepresidente Carlos Alvarez, el Presidente intentó retomar la iniciativa con una velada crítica a la oposición: "No se dejen ganar por los fracasados -les dijo a los jóvenes-, no se dejen ganar por los que destruyeron las posibilidades de la década pasada, dilapidaron los recursos de las empresas vendidas, incrementaron el endeudamiento del país y ahora pretenden hablar como si todo hubiera sido distinto".

Los militantes de la Juventud Radical y de Franja Morada, convocados por De la Rúa para un almuerzo -que muchos jóvenes calificaron como "demasiado austero"- interrumpieron el mensaje con cánticos que apuntaron, más que a Carlos Menem, a Carlos Ruckauf. El gobernador bonaerense le dijo a La Nación que "el justicialismo está listo para gobernar".

El encuentro con la dirigencia juvenil fue una clara señal de acercamiento hacia la UCR. El Presidente se comprometió a otorgarle más espacio en el Gobierno al radicalismo. Pero, para no despertar suspicacias, agregó que "la Alianza está firme" y calificó a Carlos "Chacho" Alvarez como "un compañero extraordinario".

Fotos, discursos y camping

Los jóvenes radicales comenzaron a amontonarse frente al portón de ingreso de la quinta de Olivos a las 10.30. Acalorados, pero felices, fueron ingresando de uno en uno. De la Rúa los recibió en el anfiteatro, aceptando abrazos y besos. Durante una hora y media debió sonreír para las fotos. Sólo pasado el mediodía, De la Rúa se sentó al medio de la mesa dispuesta sobre el escenario del anfiteatro de la residencia. A su lado se ubicaron, de frente al juvenil auditorio, Héctor Lombardo (ministro de Salud), Gustavo Fernández Russo (director nacional de la Juventud), Mariano Guanes (vicepresidente de la Juventud Radical), José Luis Parissi (secretario general de Franja Morada) y Manuel Terradez (titular de la Federación Universitaria Argentina).

De la Rúa sorprendió a todos al sentar también en la mesa al padre Leoncio. "¿Quién es ése?", preguntaban los chicos. Leoncio es un cura que maneja varios comedores para necesitados en Villa Soldati y que acompañará al Presidente, también como invitado especial, a la gira por España que se iniciará mañana.

Era el turno de las palabras. La JR y la Franja Morada dieron a conocer los documentos que le llevaron al Presidente. Con coincidencias, manifestaron el "total apoyo" a la gestión y se comprometieron en un "esfuerzo militante". Hubo menos críticas de las esperadas, aunque pidieron más fluidez en la comunicación entre la juventud y el Gobierno. De la Rúa tomaba nota en una pequeña libretita.

El jefe del Estado agradeció la visita. Hizo una férrea defensa de la Alianza y contó algunas anécdotas de su viaje por China; en los últimos quince minutos, endureció su discurso, evidenciando su enojo con el PJ. Descartó que la Argentina se encuentre en una crisis institucional y se presentó a sí mismo como "la garantía de las instituciones".

Los jóvenes tomaron las afirmaciones de De la Rúa con renovada esperanza. "El Presidente lidera el proceso y la sociedad le tiene confianza", dijo Terradez. Muy cerca, Lautaro García Batallán, subsecretario de Relaciones Institucionales y uno de los jefes del grupo sushi, no podía ocultar su entusiasmo: él fue el promotor de la reunión.

Ya más distendido, a la hora de los sándwiches y las gaseosas, De la Rúa se sentó en el césped, en posición india, en ronda con varios jóvenes. No hubo reproches tampoco en esta oportunidad, amena y cuasi campestre. Más que por Fernando de Santibañes se animaron a preguntarle por Shakira. Una chica de Santa Fe lo interrogó acerca de su tradicional campera de gamuza que llevaba puesta: "¿Como hace para aguantarla con 30 grados?" "Me trae suerte, así que ahora la necesito más que nunca", le respondió el Presidente con una sonrisa.

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