De la Rúa intenta mostrar optimismo y apela a la comprensión de la gente

En la Casa Rosada resultó un alivio el comportamiento de los mercados, porque temían un día caótico
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4 de diciembre de 2001  

"Una buena y una mala", evaluaban en el Gobierno, ayer, al término del día más temido por la gestión de Fernando de la Rúa.

La "buena" era, según resumió un funcionario delarruista, la caída del riesgo país y la suba de la Bolsa, en un día en el que el Gobierno temía "un nuevo ataque especulativo" tras el anuncio de que se limitarán los retiros de dinero en efectivo de los bancos.

La "mala" llegó de la mano de la calificadora Moody´s, que confirmó la nota de riesgo país de la Argentina en el nivel CAA3, el tercer peor escalón que usa esa agencia norteamericana, y del líder de la CGT oficial, Rodolfo Daer, para quien las nuevas medidas provocarán "más depresión".

Pese a esto último, los principales funcionarios de la Casa Rosada hicieron un gran esfuerzo por ver el lado luminoso de la luna. "Hemos observado una gran calma. Los bancos atendieron desde el principio, algunos estaban abriendo sus puertas a las 8 y van a seguir atendiendo hasta tarde", fue la evaluación realizada a media tarde por el secretario general de la Presidencia, Nicolás Gallo.

Según el funcionario, "el ciudadano reacciona con muchísima más calma que nosotros, que estamos en la función pública. Nos dan un ejemplo de tranquilidad que es bueno que todos lo tengamos. No ha habido modificaciones del patrimonio de la gente, sino una forma distinta de usar su dinero".

Además de la "tranquilidad" subrayada por Gallo, De la Rúa contaba con tres elementos que mejoraron su humor: según contó su vocero, Juan Pablo Baylac, el Presidente recibió anteanoche expresiones de "solidaridad" de los presidentes de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, y de España, José María Aznar.

A esos mensajes se sumó el del ministro de Economía español, Rodrigo Rato, que ayer al mediodía ratificaba el aval de España a los "esfuerzos de recuperación económica" argentinos.

Combatir la mala onda

A las 11, De la Rúa salió a "combatir la mala onda", según definió un colaborador. Junto con su esposa, Inés Pertiné, participó de la inauguración de un instituto de rehabilitación en Escobar. Después, brindó una conferencia de prensa. "Espero que estas medidas traigan tranquilidad a los mercados. Los inconvenientes que puedan crearse se irán superando", reflexionó ante las cámaras.

Ya de regreso en la Casa Rosada, y justo cuando se conocía una amenaza de bomba, agregó que "las medidas se tomaron precisamente para protegerlos (los ahorros y depósitos) frente a las incertidumbres y maniobras que conocimos el viernes y que no deben repetirse".

Hasta copió una frase de Domingo Cavallo, que en la víspera había acusado a "fondos buitre" por las maniobras especulativas que provocaron una fuga de depósitos. "Son los buitres, no sólo los fondos buitre, sino algunos buitres que tenemos también adentro", se quejó el mandatario.

Finalmente, pidió a la gente "buena voluntad y comprensión" ante la falta de dinero en los cajeros automáticos y las incomodidades surgidas en la atención de los bancos.

Poco después, Baylac apeló también a la "comprensión" popular: "La Argentina va a ganar esta batalla porque la gente va a comprender", se esperanzó. Habló de un "cambio de hábito, un cambio cultural".

De la Rúa se fue ayer temprano de la Casa Rosada. A media tarde, estaba de regreso en Olivos. Allí se reunió con Cavallo y con Colombo. El ministro de Economía lo puso al tanto de las gestiones de la misión del FMI, que mañana concluirá su evaluación de la situación financiera argentina.

Y Colombo, que acababa de reunirse con los "gordos" de la CGT oficial, le expresó sus dudas por el futuro de la concertación: los sindicalistas estarían dispuestos a expresar su malestar por "el control indirecto de los salarios" que, según Daer, impuso el Gobierno con las últimas medidas económicas.

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