De la Rúa presentó la reforma política

El mandatario afirmó que la iniciativa, que deberá aprobar el Congreso, "tiende a fortalecer el sistema representativo"
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24 de octubre de 2000  

A tan sólo horas de cumplirse un año de la elección que lo llevó al Gobierno, el 24 de octubre del año último, el presidente Fernando de la Rúa eligió un discurso fuerte para presentar el proyecto de ley de reforma política.

"Estamos hartos de palabras sin hechos, quiero un cambio a través de la gestión, a través de los hechos y que en el Gobierno haya más acción y menos palabras", dijo De la Rúa ayer, al presentar en sociedad un conjunto de medidas que apuntan a garantizar la transparencia en el financiamiento de los partidos políticos y el acortamiento de las campañas proselitistas (sobre lo que se informa por separado).

"Hace un año estábamos en un pozo; hoy vemos la luz, aunque no hemos terminado con todas las dificultades", agregó el Presidente, y reafirmó que continúa vigente el programa de Gobierno con que obtuvo la victoria electoral hace doce meses.

Sobre el proyecto anunciado ayer, De la Rúa dijo que "tiende a fortalecer el sistema representativo y a subrayar que la representación política marca el camino de la responsabilidad para hacer cosas al servicio de la gente y en beneficio de nuestro pueblo".

La reforma política fue impulsada, durante el gobierno de Carlos Menem, por tres de sus ministros del Interior: Gustavo Beliz, Carlos Ruckauf y Carlos Corach.

Con la asunción del nuevo gobierno, el tema pasó a las manos del Carlos "Chacho" Alvarez; del ministro del Interior, Federico Storani, y del subsecretario de esa cartera política, César Martucci.

La iniciativa quedó definida y acordada con Alvarez, escasas 48 horas antes de su renuncia a la vicepresidencia de la Nación, con la reducción de la veda de difusión de encuestas de una semana a 48 horas antes de los comicios y de bocas de urna de tres a una hora después de cerrados los comicios.

Alvarez, sin embargo, no estuvo presente. Sí asistieron varios de sus hombres, como el jefe del interbloque de la Alianza en Diputados, Darío Alessandro, y el senador Pedro del Piero. El jefe del gobierno porteño, Aníbal Ibarra, llegó cuando el acto ya había empezado.

De la Rúa intentó subsanar la ausencia del ex vicepresidente con elogios para Alvarez: "Participó activamente" en el diseño de la iniciativa, dijo.

Entre los representantes del PJ se destacaron el senador Carlos Corach y los diputados Miguel Angel Pichetto y Javier Mouriño.

Aunque sonrió durante todo el acto, Corach cambió de cara cuando varios periodistas que lo esperaban a la salida de la Casa Rosada le preguntaron por el "golpismo oculto" denunciado por el Presidente.

"Hablar así es evocar fantasmas del pasado e inferirle un grave daño a la conciencia de la sociedad -replicó el ex ministro-. La imputación al ex presidente Menem y a sus colaboradores es tan absurda, tan poco seria y tan injusta... Si a alguien se le debe que no haya más golpismo en la Argentina, ese alguien se llama Carlos Menem."

Como sucede habitualmente en los actos que congregan a una gran cantidad de personas en el Salón Blanco de la Casa Rosada, el calor era agobiante. Según explicó uno de los organizadores, los acondicionadores de aire se apagan antes de cada acto para evitar que el ruido de los aparatos interfiera con los micrófonos de los periodistas.

Esta vez, el calor se cobró una víctima: uno de los granaderos que custodiaban al Presidente, parados sobre el estrado, cayó al suelo desvanecido por el calor y la falta de oxígeno.

"Es por el calor de la luz", empezó a explicar De la Rúa, interrumpiendo su discurso. Y al notar al ex presidente Raúl Alfonsín sentado en la primera fila, le hizo un guiño y usó la ya mítica frase del titular de la UCR: "Un médico por ahí".

La ministra de Desarrollo Social, Graciela Fernández Meijide, se acercó a socorrer al granadero con los dos médicos del gabinete: el ministro de Educación, Hugo Juri, y el de Salud, Héctor Lombardo.

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