De la unificación del peronismo a la atomización del oficialismo

Jorge Liotti
Jorge Liotti LA NACION

Columna Jorge Liott

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20 de noviembre de 2018  • 21:24

A continuación, los principales conceptos:

  • La semana pasada se produjo una especie de línea divisoria producto de la sanción del presupuesto que era el último gran proyecto que el Gobierno necesitaba que se aprobara. Allí debió negociar duramente con el peronismo que hasta ahí venía dividido entre los sectores que apoyaban la idea de tener un acuerdo con el Gobierno y un sector más duro y resistente; luego esa tensión se trasladó al día siguiente al Senado cuando se aprobó esa iniciativa allí, con un bloque de Miguel Pichetto al que se le fueron los dos tucumanos en contra del presupuesto. Parecía que se fracturaba todo pero sin embargo salió el presupuesto. El oficialismo dijo que había logrado el acompañamiento de la oposición y lo exhibieron públicamente.
  • Al día siguiente, el jueves, el peronismo en el Senado , como una manera de reaglutinarse y evitar que la fractura del bloque de Pichetto se transformara en una división de 10 y 10 terminaron coaliados, se sumaron con los santiagueños y lograron un número para volver a quedarse con las dos bancas del Consejo de la Magistratura que se eligen en las dos cámaras por la mayoría de las firmas de sus integrantes. En este caso, a pesar de que el oficialismo tiene la primera minoría con 24 miembros, el de Pichetto se quedó con 22 y aún así juntó la cantidad suficiente para quedarse con los dos lugares lugares principales, dejándole al oficialismo un solo lugar.
  • Al día siguiente, el viernes, se produce el mismo movimiento, pero en la Cámara de Diputados . Ahí el oficialismo tiene 108 diputados propios y necesitaba superar la mayoría. Se produjo un movimiento de "pinzas" donde se aglutinó todo el peronismo, es decir, el kirchnerismo, el massismo y el bloque federal que responde a los gobernadores, y gracias a ese movimiento que lo encontró descolocado al oficialismo, les permitió volver a quedarse allí con los dos lugares, porque tenían solo uno, y quitarle uno de los asientos al oficialismo.
  • El peronismo se aglutinó bajo una consigna que sería: "No le demos el manejo de la Justicia al oficialismo". Si el oficialismo se hubiese quedado con los dos lugares de Diputados y del Senado se hubiese dado la inédita situación de que un Gobierno se quedara con nueve de los trece lugares del Consejo. Son los dos tercios con los cuales uno puede designar y remover jueces, un poder que ni siquiera el kirchnerismo en su mejor momento logró.
  • La unificación del peronismo respecto de la cuestión del Consejo de la Magistratura termina generando la atomización del oficialismo. Esto no es novedoso: el Pro ya tuvo otras coaliciones con el radicalismo. Los tuvo con Lilita Carrió, que es la otra gran aliada, y se han aliado en muchas ocasiones en temas que tuvieron que ver en las declaraciones de Garavano y en temas relacionados con el manejo de la Justicia con Lorenzetti pero también hay problemas con los radicales.
  • Los tres problemas principales del oficialismo con los radicales este año fueron: en primer lugar el tema de las tarifas. Antes de la crisis cambiaria de abril, cuando se produjo la actualización de las tarifas de gas apareció un planteo en el que coincidió Carrió con los radicales planteando la idea de alguna propuesta que evitara el impacto más fuerte en los meses de mayor consumo de gas. Allí se gestó la idea del "amesetamiento" donde se planteó que se prorratearan en distintos meses el consumo de los meses de mayor incidencia del costo en aumento de las tarifas. Esto generó tensiones, el Gobierno debió revisar y dar marcha atrás. Finalmente le dio la razón al radicalismo pero generó un cortocircuito.
  • El segundo problema se produjo en aquel famoso "fin de semana de Olivos" en el que casi se produce la gran renovación del gabinete que finalmente terminó reducido a un acotamiento de la cantidad de ministros. Hubo una gestión muy concreta con un grupo de radicales para hacer un ingreso un poco más significativo del radicalismo como fuerza a la coalición de Gobierno. Se hablaba un ingreso tripartito de Ernesto Sanz , Martín Lousteau y Alfonso Prat Gay . Finalmente no quedó ninguno de los tres y el radicalismo se quedó de alguna manera con un "sabor a poco" ya que en un momento se sintió parte de eso y no terminó de fraguar.
  • Lo que pasó hoy es que los radicales avisaron que no iban a ir a la reunión de gabinete y ese tema concentró la mayor atención de la reunión de esta mañana donde buscaban dentro del Pro poner algún "paño frío". Después esta tensión se trasladó a la Cámara de Diputados donde hubo una reunión bastante tensa entre los representantes del interbloque en el que están el oficialismo y el radicalismo donde también hubo acusaciones cruzadas respecto a las responsabilidades del Gobierno de cómo se "durmieron" o no previeron la movida del peronismo que le terminó quitando un lugar a un radical, Mario Negri, y eso agravó la situación.

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