De Vido, una figura de confianza para generar empleo

Será el ministro de Planificación Federal
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21 de mayo de 2003  

El arquitecto Julio De Vido, de 53 años, conducirá, con plenos poderes, según sus allegados, el nuevo Ministerio de Planificación Federal, Inversiones Públicas y Servicios, un área que definirá la política estratégica de desarrollo económico y de obras públicas en la cual se apoyará la futura gestión.

Puede decirse con todas las letras: De Vido es "el" hombre de máxima confianza del presidente electo, Néstor Kirchner. Y en ello radica su designación en este nuevo "superministerio".

No está claro aún el lugar físico en el que funcionará. Pero sus allegados aseguran que De Vido tendrá un despacho en la Casa Rosada.

En principio, el nuevo ministerio retendrá las secretarías de Energía, de Comunicaciones, de Transportes y de Obras y Servicios Públicos. En buen romance, significa que tendrá competencias sobre todo lo vinculado con los servicios de agua, luz, gas, rutas, autopistas, peajes, vivienda, teléfonos y todo tipo de transportes.

Por ese motivo, se estimaba ayer que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, había quedado con funciones más recortadas, pese a que absorberá la cartera de Producción, tal como se informa por separado.

Crear empleo

El objetivo fundamental del nuevo superministerio será poner en marcha el plan de obras públicas que Kirchner anunció en su campaña electoral como el puntal de su política "neokeynesiana" para reactivar la economía y crear empleo en forma inmediata. Pero además tendrá la novedosa función de planificar el desarrollo estratégico y económico.

"En la Argentina nunca hemos planificado nada. Todo se hacía por casualidad. Pero debemos planificar para abaratar los costos, potenciar el desarrollo, e integrarnos de la mejor manera con los países vecinos. Es una decisión brillante", dijo ayer Aníbal Fernández a LA NACION.

Fernández dejará de ser ministro de la Producción de Duhalde para ser ministro del Interior de Kirchner.

De Vido tendrá contacto con todos los gobernadores para negociar y monitorear "con plenos poderes", dicen sus allegados, el planeamiento entre la Nación y las provincias.

Según fuentes del Ministerio de Economía, aún no quedó claro si el ministro Lavagna retendrá para su jurisdicción la renegociación de los contratos y las tarifas de los servicios públicos privatizados, como pretendía.

El tema es muy sensible, porque está en el centro del foco de la renegociación del acuerdo definitivo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo que exige, entre otras cosas, urgentes aumentos de tarifas.

De Vido, actual secretario de Gobierno de Santa Cruz, fue el coordinador de los equipos técnicos del Frente para la Victoria, durante la campaña electoral de Kirchner.

Su designación no causó sorpresa. Porteño, con tres hijos, De Vido trabaja desde hace 20 años al lado del presidente electo. Cuando Kirchner fue elegido intendente en 1987, De Vido fue secretario de Obras Públicas; luego, en las sucesivas gobernaciones de Kirchner, el funcionario alternó entre los ministerios de Economía, de Obras Públicas y de Gobierno.

Hay tres personas a las que Kirchner escucha con verdadera atención: una es De Vido. Las otras son su esposa, Cristina Fernández, y el futuro jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

Obras por $ 9000 millones

El plan de obras que impulsará De Vido privilegiará la construcción de un millón de viviendas, escuelas, rutas, hospitales, obras ferroviarias y de control de inundaciones, entre otras. La pretensión de la administración Kirchner será poner en marcha un plan de obras de unos $ 9000 millones en el primer año.

"Las obras serán pensadas por su impacto social", dijo ayer un allegado a De Vido. Sin embargo, los proyectos técnicos todavía no están definidos y muchos de ellos serían propuestos en el "Plan posible", de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC).

Todavía está por resolverse, además, el debate central en los equipos de Kirchner. El presidente electo y sus más íntimos colaboradores afirman que privilegiarán el financiamiento de ese programa por sobre las obligaciones con el FMI.

La Argentina debe cumplir con vencimientos de más de US$ 6000 millones hasta diciembre próximo. Y para ello tiene pautada con el Fondo una meta de superávit fiscal primario de 2,5% del PBI, poco más de $ 8000 millones. La intención de Kirchner es elevar ese superávit mediante la lucha contra la evasión y la reforma tributaria.

Una línea de Economía se opone a ello porque sostiene que esos recursos deberán destinarse al pago de aquellas obligaciones externas y a la reestructuración de la deuda pública. Empero, también habrá financiamiento del Banco Mundial, del BID y aportes de las AFJP.

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