Deciden suspender la concertación hasta que mejore el clima

Es por la incertidumbre ante las medidas
Mariano Obarrio
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6 de diciembre de 2001  

La incertidumbre sobre las nuevas medidas económicas y por la dura negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) obligó al Gobierno a suspender ayer, una vez más, la convocatoria a la concertación nacional con los sectores empresariales y sindicales para establecer políticas de Estado orientadas a salir de la crisis.

"La reunión que debía ser esta semana se pospone hasta que existan condiciones adecuadas para una nueva convocatoria", señaló a media tarde un alto funcionario de la Casa Rosada. El jefe del Gabinete, Chrystian Colombo, según sus allegados, hará la semana próxima el nuevo llamado a empresarios y sindicalistas.

"Eso marcha a fuego lento y se hará cuando exista un clima propicio. No se cerró la puerta", interpretó una fuente allegada a Colombo.

La semana última, en rigor, la Unión Industrial Argentina (UIA), que dirige José Ignacio de Mendiguren, pidió postergar la reunión prevista para el jueves último. Su reclamo tuvo el apoyo de las cámaras empresariales y financieras, además de las dos CGT, la oficial y la disidente.

Con esa postergación se buscó evitar ruidos antes de la finalización del canje local de la deuda pública y de la visita de la misión del FMI y de las negociaciones por el desembolso de 1260 millones de dólares para el mes actual.

"Abrir un debate sobre políticas de Estado en medio de gestiones cruciales no era lo más conveniente", apuntaron a LA NACION muy cerca del presidente Fernando de la Rúa. Incluso, desde los sectores productivos parten señales de escaso optimismo sobre la viabilidad acerca de un gran acuerdo nacional. Según el Gobierno, la agenda para el diálogo se compone de la definición de las políticas sobre gasto social; reforma del Estado, canje ordenado de la deuda, inserción de la Argentina en el mundo, reactivación y competitividad, coparticipación federal, reforma tributaria y lucha contra la evasión.

Sin condiciones

Otro asunto por tratar, en el nuevo contexto económico, serían los alcances de las restricciones para extraer dinero en efectivo y la bancarización de la economía, como método para frenar la fuga masiva de depósitos. Las escasas condiciones que observó Colombo para avanzar esta semana en la concertación nacional, y posponerla hasta la próxima, responden a una serie de factores. Entre otros, los siguientes:

  • La instrumentación de los nuevos topes para extraer dinero en efectivo de los bancos causó mayores problemas que los esperados. El sector financiero debe ajustar todavía una serie de mecanismos para satisfacer los decretos, antes de discutir las políticas de largo plazo.
  • La UIA analiza todavía el impacto que tendrá sobre el consumo y la actividad comercial e industrial. De Mendiguren le adelantó a Colombo que temía por un "efecto depresivo".
  • La flexibilización de las medidas, anunciada ayer por el Gobierno como se informa por separado, desviaron la atención de la Casa Rosada en las últimas horas.
  • La reacción desfavorable de las dos centrales sindicales.
  • La incertidumbre sobre las negociaciones con el FMI y la posibilidad de que el organismo no permita el desembolso de 1260 millones de pesos abrieron un compás de espera en el sector financiero, el industrial y en el Gobierno, donde domina un clima de preocupación. Si el FMI niega esa asistencia, la Argentina podría incumplir con los vencimientos de la deuda en diciembre y quedaría al borde de la cesación de pagos.
  • De todos modos se mantendrán los contactos con los empresarios y los sindicalistas.

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