
Defensa de un coronel español
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MADRID.- "Me habéis crucificado como si fuese un genocida. No se me ha presupuesto inocencia. Eso no es ético." Esta es la queja que el coronel español Cristóbal Gil y Gil expuso tras dos horas de declaración ante el juez Baltasar Garzón sobre su estancia en la Argentina durante la última dictadura militar.
Gil y Gil, que acudió como testigo, afirmó que desconocía entonces las actividades represivas de la marina y que en la ESMA estuvo sólo tres veces, y siempre de visita. Preguntado sobre si sabía que en la Argentina se estaba cometiendo un genocidio, respondió: "No. Más claro, agua".
Coronel de infantería de marina y oficial de inteligencia, Gil y Gil está destinado en un centro de estudios estratégicos del Ministerio de Defensa, en Madrid. Estuvo en Buenos Aires de abril a junio de 1981. Se alojó en el Edificio Libertad, donde siguió "un cursito" de Personal (investigación policial sobre huellas dactilares, fotografías y microfilmaciones) "de menos de 90 días".
En noviembre último, Víctor Basterra, varios años prisionero en la ESMA, declaró ante Garzón que Gil y Gil estaba vinculado con oficiales de la Armada, que lo vio varias veces y que le dieron su pasaporte, que él falsificó. "Le decían Pedro", precisó Basterra.
El ex detenido agregó que Jorge Manuel Díaz Smith, encargado de la documentación y del lugar donde se torturaba en la ESMA, "me confió que ÔPedro´ quedó admirado por cómo operaban, porque salió con ellos".
Pero la versión de Gil y Gil difiere. "Hay un señor Basterra que dice que tiene mi nombre. Según la prensa era el experto falsificador que tenía la Armada. Para entrar en la ESMA había que dejar los documentos. ¿Cuánto se tarda en sacar una fotocopia de un pasaporte?".
Según Basterra, el oficial español le entregó personalmente el pasaporte. Gil y Gil no lo recuerda. Tampoco a las personas con las que fue a la ESMA. Se le enseñaron fotos de oficiales y no reconoció a ninguno.
Dijo que sólo sabía que durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón las fuerzas represivas habían recibido órdenes para actuar, que no conocía lo que sucedía y que se enteró con posterioridad.





