Dejó el país por temor y el Gobierno reveló su destino

Damián Pachter, que dio la primicia de la muerte de Nisman, dijo que su vida "corre peligro"
Marcelo Veneranda
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25 de enero de 2015  

El periodista que dio la primicia de la muerte del fiscal federal Alberto Nisman abandonó en la madrugada de ayer el país tras denunciar que su vida corría peligro. Damián Pachter, del Buenos Aires Herald, sostuvo que habían "pinchado" sus teléfonos y que era seguido por desconocidos. Advirtió que había recibido un "mensaje del Estado", que tenía "miedo", pero también "evidencias reales".

En un giro increíble, el Gobierno se encargó de revelar anoche hacia dónde había partido y cuándo regresaría al país. "Viajó a Uruguay con pasaje de regreso para el 2 de febrero", escribió la Casa Rosada desde su cuenta oficial de Twitter. Reprodujo un cable de la agencia oficial Télam , que accedió a datos de Aerolíneas Argentinas, también bajo control estatal.

A través de Twitter, Pachter fue el primero en alertar sobre un "incidente" en el edificio en el que vivía el fiscal de la causa AMIA, la noche del domingo pasado. Colaborador de los diarios Haaretz y Times, de Israel, el periodista indicó ayer que sus "fuentes" le alertaron sobre su seguridad y que probablemente no regresaría al país "durante este Gobierno". Salió desde Aeroparque.

El Foro de Periodismo Argentino (Fopea) denunció ayer el hecho y reclamó protección al Estado. En vez de eso, el Gobierno reveló datos reservados de los pasajes comprados por Pachter. El hecho recordó la información que el kirchnerismo desplegó sobre Nisman luego de su muerte, cuando reveló detalles del paso del fiscal y su hija por el aeropuerto español de Barajas, antes de que llegara al país para denunciar por encubrimiento a la Presidenta.

LA NACION consultó ayer a compañeros de trabajo de Pachter, quienes lo describieron como "un buen pibe", "tranquilo", "callado", con buena formación profesional y "contactos con la comunidad judía".

Pero señalaron que ese comportamiento "reservado" cambió en los días posteriores a la muerte de Nisman. Lo vieron nervioso, acelerado. "Me están volviendo loco", le dijo a una colega, el martes, al ingresar a la redacción. Aludía a la cantidad de medios que querían entrevistarlo.

En esas entrevistas, volcó sus impresiones sobre la muerte del fiscal. También, sobre el modo en que la noticia le llegó por primera vez. "Nisman está muerto", recordó que fue la frase que recibió de una fuente, a las 23, del domingo pasado.

"Me acaban de informar sobre un incidente en la casa del fiscal Alberto Nisman", escribió en Twitter a las 23.35 del domingo. Confirmó el deceso a las 0.08 del lunes.

Pachter indicó que basó en sus "fuentes" la decisión de abandonar el país, luego de percibir que era seguido y que habían "pinchado" sus teléfonos. "Tenía gente esperándome en mi casa", le dijo a un colega de Clarín, Gabriel Bracesco, y otro de Infobae, Adrián Bono, que lo acompañaron a Aeroparque. "Me voy porque mi vida corre peligro", concluyó, para advertirles: "Nunca me imaginé que después de ese tuit, en cinco días me tendría que ir del país y con evidencias reales".

En esa conversación también aventuró que sólo regresaría cuando sus "fuentes" se lo recomendaran. "Pero no creo que sea durante este Gobierno. Me mandaron una indirecta", continuó, para explicar que no había podido buscar "ropa ni plata" en su casa.

Su auto permanece en el estacionamiento del Herald desde el jueves. La empresa difundió un comunicado en el que aseguró que intentó comunicarse con Pachter en varias oportunidades el viernes y que trabaja para brindarle "respaldo".

Pachter sí se contactó con Fopea para denunciar que había detectado "seguimientos sospechosos" y que "sintió que su vida estaba en riesgo". Fopea reclamó al Estado "la máxima atención a la seguridad de los periodistas en estos momentos, y una rápida y veloz respuesta".

La respuesta de Presidencia para comprometer a Pachter fue veloz.

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