Denuncian presiones para frenar la causa por la represión policial

Lo dijo la jueza federal Servini de Cubría, que ya sabe quién mató a uno de los manifestantes
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28 de diciembre de 2001  

La jueza federal María Romilda Servini de Cubría denunció ayer que recibió presiones para impedir que avance en la investigación de las muertes ocurridas en la Plaza de Mayo y sus alrededores el 20 del actual, pero ya logró esclarecer uno de los siete homicidios, aseguraron fuentes judiciales.

Fue una bala policial la que mató a Gustavo Ariel Benedetto (23 años) en la esquina de Chacabuco y Avenida de Mayo, el jueves 20, mientras miles de manifestantes chocaban con la policía en todo el microcentro para reclamar la renuncia a la presidencia de Fernando de la Rúa. Ese es el resultado de las pesquisas realizadas por el juzgado de Servini de Cubría.

En tanto, el presidente Adolfo Rodríguez Saá envió ayer al Congreso un proyecto de ley de amnistía para liberar a las personas detenidas durante el estado de sitio.

Servini, desconfiada

"Me están apuntando a mí porque fui a la Plaza de Mayo a intentar parar la represión y, ahora, me están presionando y me denuncian para que me asuste y deje de investigar, pero voy a llegar a los responsables", declaró anoche la jueza.

Y agregó: "Yo fui a la Plaza de Mayo porque desconfiaba de que la cosa (el operativo de seguridad) se estaba desarollando con normalidad. Vi cómo se actuó contra la gente. Vi cómo reprimieron". Pero anticipó que no indagará a nadie hasta que cuente con las pruebas del caso.

Servini de Cubría investiga la muerte de cinco de los siete manifestantes ocurridas ese día en la Capital. Espera los resultados de los peritajes balísticos para ordenar la detención e indagar a los policías que dispararon y provocaron la muerte de Benedetto. Por medio de testimonios y peritajes, precisó que Benedetto fue baleado desde el interior del Banco HSBC cuando un centenar de manifestantes atacó el edificio, en uno de cuyos pisos funciona la embajada de Israel.

El centenar de militantes, apoyado por motociclistas, había sobrepasado a los policías acordonados sobre la Avenida de Mayo y Tacuarí y avanzaba hacia la Casa Rosada. Al llegar al edificio del HSBC encontró la resistencia de una decena de policías, con un patrullero, que vigilaba el lugar, debido a la ubicación de la embajada de Israel. Fueron atacados a piedrazos e incluso un manifestante les tiró una valla metálica.

Desde adentro, los policías primero tiraron gases. Los manifestantes se replegaron, pero volvieron a avanzar por la esquina de Chacabuco. Patearon un vidrio hasta quebrarlo y ahí comenzaron los disparos desde el interior del banco.

Un peritaje concluyó que se detectaron 48 impactos de bala que atravesaron los cristales, dijo una fuente judicial. Uno de esos proyectiles alcanzó a Benedetto en la cabeza cuando estaba alejado del foco de los disturbios. Los responsables del disparo fueron identificados mediante testimonios y recopilación de los videos grabados por la televisión en el lugar de los hechos.

Por primera vez se conocieron ayer los nombres de cinco de los siete muertos. Además de Benedetto, murió Alberto Márquez, de 47 años, Carlos Almirón, de 23, Marcelo Gastón Riva y Diego Lamagna.

Con respecto a Márquez, testigos de su muerte relataron que estaba sentado en un banco de la plazoleta de Sarmiento y 9 de Julio cuando comenzó una corrida de manifestantes que huía de la policía. Allí se le disparó desde un auto blanco con baliza, ocupado por 4 hombres de negro. Los investigadores creen que eran policías de civil, con chalecos antibala.

No se informó sobre la identidad de los otros dos fallecidos. Sus muertes son investigadas por la justicia de instrucción, pues la causa por los fallecimientos ingresó como uno de los 600 casos NN, es decir, delitos con autor desconocido, que recibió la fiscalía de turno con las comisarías 1a. y 2a., con jurisdicción en la zona de los disturbios.

El fiscal Luis Comparatore inspeccionó ayer la Plaza de Mayo para reconstruir cómo fueron las muertes. La jueza aún tiene en estudio las responsabilidades institucionales sobre quién ordenó la represión.

Homenaje

Abuelas de Plaza de Mayo y partidos de izquierda hicieron ayer, frente al Congreso, un cabildo abierto para recordar a los muertos durante las manifestaciones del jueves último que marcaron el fin del gobierno de Fernando de la Rúa. "No guardemos las cacerolas, mantengámonos en estado de vigilia para que no haya impunidad", pidió el escritor Miguel Bonasso.

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