Desdoblamiento cambiario, en la mira

Kicillof y Fábrega coinciden en aplicar un dólar más caro para el turismo y bienes de lujo
Florencia Donovan
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19 de noviembre de 2013  

No siempre estuvieron de acuerdo con respecto a lo que había que hacer para devolverle el lustre al modelo. Pero, por estos días, el nuevo ministro de Economía, Axel Kicillof, y el designado presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, coincidían en que la única salida al problema de la competitividad de la economía y al drenaje de reservas internacionales era el desdoblamiento cambiario.

Kicillof hace por lo menos un año le había acercado a la presidenta Cristina Kirchner un plan de desdoblamiento. Entonces no tuvo demasiada suerte. Pero en los últimos días, confiaron fuentes del equipo económico a la nacion, había consenso entre quienes rodean al flamante ministro y al propio Fábrega de que había que comenzar por poner un dólar más alto para el turismo y los bienes suntuarios, para así contener la sangría de reservas. Sólo el déficit provocado por el turismo asciende a US$ 8500 millones, contra los 6500 millones del rojo energético.

"Kicillof y Fábrega piensan parecido, con algunas pequeñas variantes. Antes que nada, creen que hay que ponerles un tapón a las reservas", deslizó una fuente que participó en estos días de las conversaciones que venían manteniendo en el gabinete económico. Con la salida de US$ 236 millones de ayer, las reservas del BCRA ya acumulan una baja de más de US$ 11.000 millones en el año (ver página 11). Sólo en 2001 puede encontrarse un drenaje mayor, de US$ 19.000 millones.

Pero además de establecer un dólar con un precio más cercano al del paralelo para el turismo y los bienes de lujo, planteaban la necesidad de establecer tipos de cambio más altos para las economías regionales, que en los últimos años fueron perdiendo competitividad por el retraso cambiario y la aceleración de la inflación. "Incluso se puede pensar en un dólar más alto para los importadores de bienes finales, y otro más bajo para los de bienes intermedios", deslizó la fuente.

Los millonarios subsidios al transporte y la energía (que a esta altura suman unos $ 94.200 millones en el año) son, según el diagnóstico que habían realizado, la principal causa de la decadencia del modelo y de la aceleración de la inflación (ya que el BCRA tenía que emitir cada vez más pesos para financiarlo). En tal sentido, proponían recortar los subsidios o al menos congelarlos en los próximos meses, para que su impacto sobre las arcas públicas se fuera licuando con la inflación. "Tenemos oportunidad de dejar de subirlos porque vienen las negociaciones salariales. Si los salarios suben 20%, las tarifas podrían subir lo mismo", explicó la fuente.

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