Designar a Reposo, un desafío difícil para el Gobierno

Todavía no tiene garantizados los votos para aprobar su nombramiento como procurador
Gustavo Ybarra
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6 de mayo de 2012  

Como en una partida de póquer, oficialismo y oposición esconden sus cartas de cara a la designación de Daniel Reposo, cuyo pliego el Poder Ejecutivo aún no remitió al Senado, para reemplazar como procurador general de la Nación a Esteban Righi, que renunció al cargo por las denuncias de tráfico de influencias que lanzara contra su estudio jurídico el vicepresidente Amado Boudou.

Si el pliego ingresará en la Cámara alta esta semana, el kirchnerismo no tendría los votos para aprobarlo y se arriesgaría a sufrir una dura derrota legislativa, justo en medio de la euforia que en las huestes oficialistas generó la sanción de la expropiación del 51% de las acciones de YPF.

Según lo establece la Constitución, la presidenta Cristina Kirchner necesitará el respaldo de los dos tercios de los presentes en el Senado para imponer a Reposo, declarado amigo de Boudou, como jefe de los fiscales. Esa proporción se presenta como una meta de difícil concreción para la Casa Rosada. En un cuerpo de 72 miembros necesitará de 48 votos positivos (en un escenario de asistencia perfecta, como ocurrió en la sesión en la que la Cámara alta rechazó la resolución 125) para alcanzar su objetivo.

Y en este momento, la oposición dice contar con 25 votos dispuestos a rechazar la nominación de Reposo. Si estos números no varían (ya sea por algún cambio de postura o por una sorpresiva ausencia al momento de una hipotética votación), el Poder Ejecutivo tendrá que buscar un nuevo y mejor candidato.

"Si ellos avanzan enviando el pliego al Senado es porque tienen los números", conjeturó el senador José Cano (UCR-Tucumán) en diálogo con LA NACION.

Si esto es así, los próximos días serán claves, ya que en poco tiempo expirará el plazo de exposición de antecedentes y de impugnaciones que abrió el Poder Ejecutivo, apenas horas después de la renuncia de Righi, sobre la figura de Reposo.

La oposición al candidato de la Casa Rosada la encabeza el radicalismo, partido que cuenta con un bloque de 14 miembros en el Senado y cuya conducción nacional lanzó una campaña de recolección de firmas para frustrar la candidatura de Reposo.

Si bien algunos sectores juegan a las escondidas, en algunos casos con el firme propósito de asestarle al Gobierno una dura derrota en el recinto de la Cámara alta, a la UCR se sumarían el núcleo duro del peronismo disidente y el Frente Amplio Progresista (FAP), interbloques que aportan cuatro votos cada uno para rechazar a Reposo. La cuenta se completa con los dos representantes del Frente Cívico y Social de Catamarca, ambos de extracción radical, y la porteña María Eugenia Estenssoro (Coalición Cívica).

En el bloque kirchnerista del Senado no se desalientan y aseguran que nada está decidido, aunque saben que el resultado de la votación ya no depende de ellos, sino de las "gestiones" que puedan hacer los funcionarios de la Casa Rosada.

A este clima de optimismo colaboró el amplio resultado obtenido por la expropiación de YPF en su paso por la Cámara alta. Pero aquellos números no pueden extrapolarse a un eventual tratamiento del pliego de Reposo como procurador general de la Nación, mucho más si se toma en cuenta el contexto en el que se generó la vacante en el cargo (la crisis desatada por Boudou en su defensa por las acusaciones de su relación con la ex Ciccone), y los antecedentes de amistad con el vicepresidente del candidato. Un simple ejemplo de este cambio de escenario es el caso del FAP: tres de sus miembros votaron a favor del proyecto oficial sobre la petrolera. Ahora, votarían en contra.

"Todo depende del Peronismo Federal", deslizó una fuente kirchnerista ante la consulta de LA NACION. Si la esperanza de que Reposo pase la prueba del Senado depende de esto, el trabajo será más que difícil. En los 25 votos que cuenta la oposición no figuran legisladores como Carlos Reutemann (Santa Fe) y Roberto Basualdo (San Juan) o los dos pampeanos que lidera Carlos Verna, que podrían sumarse al rechazo.

LA OFENSIVA CONTRA RIGHI NO CESA

El vicepresidente Amado Boudou ratificó el viernes en la Justicia la denuncia contra el estudio de abogados del ex procurador Esteban Righi por presunto tráfico de influencias. En su presentación escrita acusó a Righi de actuar en coordinación con el juez Daniel Rafecas, que llevó el caso Ciccone hasta fines de abril.

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