Después del acuerdo por YPF, en el Gobierno prevén nuevas asociaciones

Dan por hecho que el pago por la expropiación allanará el camino a la llegada de nuevas empresas del sector
Pablo Fernández Blanco
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27 de noviembre de 2013  

Fue una reunión dominada por un clima de algarabía como hacía tiempo no ocurría. La presidenta Cristina Kirchner, con el torso vestido con ropa de un blanco sin fisuras que contrastaba con el luto estricto de no hace mucho tiempo, recibió al presidente de YPF, Miguel Galuccio, pasadas las cuatro de la tarde en la residencia de Olivos.

El principal tema de conversación fue el principio de acuerdo con Repsol para saldar la deuda por la expropiación del 51% de YPF. Galuccio lo presentó como un trofeo: tras el anuncio de ayer, las acciones de la petrolera local treparon 11,4% en la Bolsa de Buenos Aires. Desde el piso 32 de la torre que la empresa tiene en Puerto Madero miraron casi con el mismo entusiasmo el incremento de 4,11% en los papeles de Repsol en Madrid. Para la conducción de YPF, fue una evidencia más de que el comité de dirección de la firma ibérica aprobará hoy, en la capital española, el acuerdo al que llegaron funcionarios de la Argentina, México y España anteayer por la tarde en Buenos Aires.

El CEO de YPF espera que, a partir de mañana, los eventuales acuerdos de inversión para aumentar la producción petrolera argentina, que registró un franco descenso durante el kirchnerismo, le lleven mucho menos trabajo que hasta ahora. Hay distintas evidencias que abonan esa teoría. A mediados del año pasado, YPF convocó a una multitud de petroleras, muchas de ellas de gran tamaño, para mostrarles los activos que tenían posibilidad de asociación. De ese intento surgieron cuatro memorandos de entendimiento: con la norteamericana Chevron, el más importante y el que se firmó primero, por 1240 millones de dólares; con Dow Chemical, por US$ 120 millones; con el empresario Eduardo Eurnekian, y con los hermanos Bulgheroni. Hasta ahora, ninguno de los dos últimos se concretó.

El acuerdo con Repsol abre una nueva perspectiva. Galuccio, por caso, mantuvo conversaciones con autoridades de Statoil en Noruega. También con la rusa Gazprom. Pero la primera tiene sociedades con la española, por lo que resultaba difícil imaginar una asociación con su expropiadora. La segunda, en tanto, sondeó en diversas ocasiones alternativas para ingresar en Repsol, por lo que le resultaría cuanto menos desprolijo asociarse con YPF.

Otras compañías estaban en la misma carrera y ponían entre los reparos a una asociación la incertidumbre con respecto al juicio iniciado por Repsol en el Ciadi. La norteamericana Exxon es quizás el mejor ejemplo.

Pemex, en tanto, parece sintetizar los eventuales beneficios que cosechará YPF. Por conveniencia geopolítica, la mexicana quiere poner un pie en la hiperdifundida formación Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén, tanto como Galuccio desea llevar la bandera de YPF hasta el más conocido aún Golfo de México. Pero la estatal del país de América del Norte es dueña de 9,4% de Repsol, por lo que le hubiese sido casi imposible justificar una eventual asociación con un país que la perjudicó.

Visto bueno local

En una conversación informal en un ágape que se realizó el mes pasado en YPF, Alejandro Bulgheroni reconoció en diálogo con empresarios que el conflicto con Repsol no le ayudaba a cerrar un convenio con la petrolera. El 2 de enero, su empresa, Bridas, había recibido en su sede de las islas Vírgenes Británicas una carta de Repsol que le anticipaba un futuro conflicto en caso de que avanzara en negociaciones con la petrolera nacionalizada.

Los empresarios locales celebraron la noticia. Eduardo Eurnekian, dueño de Aeropuertos Argentina 2000 y con un pie en el negocio petrolero, dijo a Télam: "Como iniciativa, el anuncio del preacuerdo es altamente positivo". Mientras que Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat Auto, sostuvo que el acuerdo con Repsol es algo muy importante para la Argentina. "Estamos en una situación de confiscación y por tanto anticonstitucional, sin pagar lo correcto por algo que hemos confiscado. Ahora se entra en la legalidad, y eso viene bien", consideró.

La lectura en el mundo petrolero fue similar. Oscar Vicente, presidente de la Cámara de Exploración y Explotación de Hidrocarburos y petrolero desde hace 47 años, explicó: "Para recuperar el autoabastecimiento necesitamos un esfuerzo exploratorio importante; grandes inversiones. Hace falta una YPF activa, que tenga salvado el problema con los españoles".

Satisfacción de los empresarios argentinos

La Asociación Empresaria Argentina (AEA) consideró "positiva" la decisión del Gobierno de presentar a Repsol una propuesta de acuerdo sobre YPF. "Esto es particularmente importante en momentos en que se inician negociaciones comerciales entre el Mercosur y la Unión Europea, en las que la Argentina debe participar activamente de modo de obtener acceso a nuevos mercados y ampliar los existentes con criterio de reciprocidad, asegurando resultados equilibrados en términos de creación de riqueza, empleos y bienestar para nuestro país", expresó AEA en un comunicado. Por otra parte, la asociación de empresarios recordó que la falta de pago de indemnización a Repsol luego de la estatización de YPF generó "tensiones que tuvieron repercusiones negativas en la relación de la Argentina con España y con la Unión Europea". Por todo esto, la AEA recibió con satisfacción el preacuerdo alcanzado entre YPF y Repsol.

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