Improvisaciones y bromas: el detrás de escena de la conferencia de prensa

Fuente: DyN
La inusual invitación a los medios alborotó a la Casa Rosada; Cristina Kirchner abundó en agudezas e hizo sonrojar a sus ministros con sus comentarios; en el gabinete reinaba el buen humor
Maia Jastreblansky
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15 de agosto de 2011  • 16:41

Las sonrisas estaban empotradas en las caras de los ministros en el Salón Sur. El buen humor decía presente en el pequeño reducto del primer piso de la Casa Rosada, que había sido preparado de manera improvisada. Es que, la decisión de convocar a los medios se había tomado poco antes, luego de ratificar que Cristina Kirchner había arrasado en las urnas.

Los comentarios sobre la noche previa se intercalaban con algunos bostezos, producto del largo festejo que vivió el oficialismo. Pasado el mediodía, el gabinete en pleno se repartió a uno y otro lado del atril que esperaba a la Presidenta. Todos, menos el ministro de Economía y compañero de fórmula presidencial, quien escoltó a la primera mandataria en el escenario. Aunque no emitió palabra, Amado Boudou, asintió cada comentario de la Presidenta y se rió con cada uno de sus chascarrillos, que no escasearon.

El intercambio con los periodistas se limitó a cinco preguntas, cuyas respuestas se convirtieron en pequeños discursos presidenciales. No obstante, el hecho de otorgarle el micrófono a los medios resultaba una novedad para quienes habitan la Casa Rosada, y en los pasillos se sentía el alboroto.

A lo largo del acto, Cristina Kirchner hizo sonrojar a más de un funcionario y provocó risas en casi todos. "Estamos felices como Riquelme", dijo al romper el hielo, y confirmó lo que podía percibirse en el aire. Boudou, a su lado, hizo el gesto del Topo Yiyo. "El ministro se quedó haciendo pogo hasta tarde", bromeó en el primero de sus comentarios "sin cassette".

Exhultante tras su triunfo, la Presidenta fue la dueña de los tiempos, y no pasó por alto ningún detalle. "Ministro no se distraiga", llamó la atención de Florencio Randazzo cuando resaltó la alta participación de votantes en los comicios. Elogiaba al funcionario por la difusión que había hecho de las primarias, pero el ministro no la estaba escuchando "con la suficiente atención".

También dejó notar que conoce en detalle la agenda de cada uno de sus funcionarios. "¿Está acá el ministro Julián Dominguez?", preguntó, sorprendida por la presencia del titular de la cartera de Agricultura. "No debe haber dormido nada, ministro, que ayer estuvo recorriendo el interior con el proyecto de la propiedad de la tierra", le dijo al micrófono.

Minutos después, cuando contó la intimidad de su contacto con el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, el auditorio no pudo resistir la risa. "Me llamó a la mañana, se ve que anoche no lo pudo hacer por diferencia horaria", detalló, sin perdonarle las vacaciones al líder opositor. "Le pregunté cómo estaba vestido. «Con bermudas», me dijo. Estaba en un crucero en las costas italianas, suertudo él", ironizóó.

"Estamos felices como Riquelme", bromeó la Presidenta.
"Estamos felices como Riquelme", bromeó la Presidenta. Fuente: DyN

Cinco y sólo cinco. La repentina convocatoria, con pocos antecedentes en la gestión de Cristina Kirchner, obligó a la prensa a volar a la Casa Rosada. Tras la sorpresa que provocó la invitación, la noticia de que sólo serían posibles cinco preguntas volvió a instalar la usual tensión entre los medios y el oficialismo.

"Son cuatro con posibilidad de una quinta", dijo a los periodistas minutos antes del encuentro el vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro. Sabía que la Presidenta sólo respondería a cinco preguntas y lo presentó como "una oportunidad única".

La Presidenta luego ratificó lo que había sido la orden, e hizo sonrojar a su vocero: "Scoccimarro es corporativo negocia con los periodistas por atrás, pero son sólo cinco preguntas", dijo cuando los micrófonos se encendieron.

Un Salón inusual. También el lugar elegido obligó a los organizadores a improvisar la puesta en escena. Es que el Salón Blanco, uno de los más pequeños de la sede de Balcarce 50, no suele estar preparado para actos presidenciales.

"Fue todo de un momento a otro. Me llamaron cerca de las 9 para que me apure para montar el acto, no estaba en la agenda este encuentro", dijo a LA NACION uno de los organizadores. Sobre el espacio designado, señaló que fue el elegido por ser "más cálido y porque se esperaba sólo a algunos periodistas".

"A la Presidenta no le gusta el Salón Blanco porque tiene muchas imágenes de ex mandatarios, muchos de ellos de facto", detalló sobre las preferencias presidenciales. Los últimos discursos que brindó Cristina Kirchner se realizaron en su mayoría en el Salón de la Mujer, con mayor capacidad de público.

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