Día de incertidumbre en San Miguel

En esa comuna no se descarta que Rico regrese como intendente; un sucesor que no quiere dejar el cargo
En esa comuna no se descarta que Rico regrese como intendente; un sucesor que no quiere dejar el cargo
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30 de marzo de 2000  

"¿Todavía no lo hicieron renunciar?", le preguntó a La Nacion Mario Quiñones, un vecino de San Miguel, desconcertado, debido a que por su trabajo -es jubilado y cuida un edificio en el centro de esta ciudad- no pudo seguir la evolución de lo que podría terminar con el regreso de Aldo Rico a la intendencia local.

Como informó La Nacion, a su regreso de los Estados Unidos, el gobernador bonaerense, Carlos Ruckauf, pediría la renuncia a Rico, debido al blooper que el ex militar carapintada protagonizó, cuando afirmó que el detenido Carlos "El Indio" Castillo formaba parte de la custodia del presidente Fernando de la Rúa.

A metros del lugar donde trabaja Quiñones, en la plaza Mitre, nada parece alterar la paz de una tarde como cualquier otra agradable de otoño; ni siquiera la posibilidad de que el hombre que ganó en las elecciones de octubre último por cerca del 70 por ciento de los votos vuelva a ponerse al frente de la comuna.

Diferencias

Los jóvenes, que son mayoría en este solar, parecen desentenderse de la situación. Como Laura Martínez, de 23 años, que votó por Rico en octubre último y, consultada por el posible regreso, dijo a La Nacion: "No entiendo nada"; o Silvina, una empleada de 28 años, que aunque no lo votó prefirió "abstenerse" de hacer comentarios.

Entre quienes lo votaron, la mayoría asegura que extraña al intendente, actualmente en uso de licencia: "Tendría que volver", dijo Adrián Casal, de 27 años. "Acá no le prestaban tanta atención cuando decía algo y la gente de acá lo quiere", agregó.

Pero en el municipio las cosas no están tan tranquilas. Los últimos fueron días de negociaciones intensas y silencios significativos en el oficialismo comunal.

Las dificultades con que se encontraría Rico, si regresara en el corto plazo, "provendrían de su propio partido", ya que en el distrito la Alianza padece de la falta de número suficiente para imponer criterios y, según confiaron dirigentes de esa fuerza, "no hay temas de fondo nuevos, además de los que están en la Justicia, que afecten a Rico como para evitar que asuma en la comuna".

En su incursión provincial, a Rico lo acompañó un numeroso grupo de dirigentes de primera línea. Con su salida, los cargos clave del Departamento Ejecutivo sanmiguelense quedaron en manos de los hombres de confianza del intendente interino, Oscar Zilocchi, quien, hasta el 10 de diciembre último, fue la mano derecha en el gobierno local del ex militar.

"Zilocchi armó un equipo para quedarse cuatro años y si vuelve Rico ahora muchos tendrían que irse", indicó una fuente consultada por La Nacion. El hasta hoy jefe comunal local no quiso atender a la prensa.

Para el vecino Quiñones, a Rico "lo van a hacer renunciar" en el cargo provincial. Con similar tono de desesperanza, Casal comentó: "Para mí no se tendría que haber ido".

Confusión en el PJ

En el PJ local, las primeras informaciones que llegaron desde La Plata sólo provocaron confusión. Los concejales, en su mayoría peronistas "puros", como se llama a quienes no provienen del Modín, prefirieron esperar para definir su estrategia hasta que haya mayor claridad en el panorama y, seguramente, algún guiño desde la capital provincial.

Pero de la mayoría de las versiones que circulaban, analistas locales consultados indicaron que sólo serían una forma de presión para negociar el retorno.

Para algunos, las idas y venidas que generó en San Miguel el posible regreso de Rico deberían ser consideradas una señal de alerta para el ex militar.

Pero para este tipo de peligros Rico tiene dos antídotos: en principio, nadie podría garantizar en la actualidad un liderazgo claro que impida la anarquía en el PJ local. Por otro lado, Rico trabó una buena relación con los intendentes de la zona, sobre la base de una equilibrada distribución de cuotas de poder. Sobre todo con el cada vez más influyente Jesús Cariglino (Malvinas Argentinas), que ayer reunió a varios jefes comunales para mostrar el apoyo a Rico con un asado en José C. Paz.

Mientras caía la tarde, el horizonte del ex militar carapintada se volvía cada vez más incierto. Por los alrededores de la estación del ferrocarril San Martín se veía a mucha gente volver a su casa, un lustrabotas en un rato de descanso conversaba con un canillita y algunas chicas buscaban, como habitualmente lo hacen, alguien que las quisiera para pasar un rato.

Entre ellos, también había quienes quieren que Rico se quede en la provincia. Rafael Quiroga, un vendedor callejero de 63 años, sostuvo que "está capacitado para el puesto; acá tenemos tranquilidad gracias a Rico; San Miguel es un paraíso".

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