Díaz Bancalari, nuevo titular del bloque del PJ

Anticipó el apoyo de los diputados justicialistas a Kirchner
Laura Serra
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23 de mayo de 2003  

La primera llamada que recibió, no bien llegó a su despacho, fue la de su entrañable amigo, el presidente Eduardo Duhalde. Quería felicitarlo. El diputado José María Díaz Bancalari (PJ-Buenos Aires) no cabía en sí de satisfacción. Acababa de ser elegido, por unanimidad de sus pares, nuevo presidente del bloque justicialista.

De inmediato, Díaz Bancalari se calzó el traje de conductor de bloque. Anticipó el "apoyo incondicional" de los diputados oficialistas al próximo gobierno de Néstor Kirchner, "sin retaceos ni especulaciones", y adelantó su interés en reunirse cuanto antes con el nuevo jefe del Estado para definir la agenda parlamentaria que se viene.

La designación de Díaz Bancalari fue el final cantado -con marcha peronista incluida- de una larga reunión de bancada que combinó frases de elogio hacia el diputado bonaerense, pero también una velada exigencia de algunos de sus pares para que la renovación de la cúpula fuera integral y que los manejos (tanto políticos como financieros) del bloque se hicieran más transparentes.

Era un mensaje casi directo de Kirchner: quien planteó la postura fue el santacruceño Sergio Acevedo, su más fiel representante en la Cámara baja y recientemente designado titular de la SIDE.

Díaz Bancalari se comprometió a avanzar en el asunto. Es consciente que la actual composición de la cúpula oficialista de diputados -integrada por menemistas, duhaldistas y representantes del santafecino Carlos Reutemann- quedó anacrónica frente a la etapa presidencial que se inaugura. Ahora, los seguidores de Kirchner esperan ver gestos concretos.

Por lo pronto, el presidente electo obtuvo un logro importante: consiguió que la conducción del bloque se unificara en una persona, cuando en realidad la intención de las autoridades oficialistas era que continuara en funciones la jefatura tripartita integrada por Díaz Bancalari, el santafecino Jorge Obeid y el menemista Manuel Baladrón. Como si nada hubiera cambiado. Este trío había surgido en reemplazo de Humberto Roggero, designado por Duhalde embajador en Italia.

"Nuevos tiempos"

La reacción de los diputados kirchneristas no tardó en llegar. "La jefatura del bloque debe estar acorde a los nuevos tiempos que vienen", retrucaron. Kirchner bajó la orden en ese sentido. Y la cúpula de diputados oficialistas debió acatar, aunque los bonaerenses se guardaron para sí un trofeo muy preciado: los cargos máximos de la conducción de la Cámara baja (su presidencia y la titularidad del bloque más importante) recaen en dos hombres de la mayor confianza de Duhalde: Eduardo Camaño y Díaz Bancalari, respectivamente.

El nombre de Díaz Bancalari surgió por decantación natural. Dueño de una larga experiencia parlamentaria, el bonaerense es reconocido por su estilo vehemente y frontal.

Su apego a las fuentes más tradicionales del peronismo lo llevó a confrontarse, más de una vez, con la gestión del ex presidente Carlos Menem.

Esta enemistad casi manifiesta lo hizo recluirse, ya a principios de la década pasada, en los brazos de Duhalde. Así, llegó a ser ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires durante la gestión de Duhalde (1997-1999) y, luego, diputado nacional.

Siempre de la mano del PJ, Díaz Bancalari inauguró su carrera política en 1973 como prosecretario legislativo del Senado de Buenos Aires y luego fue elegido intendente de su terruño, San Nicolás. Posteriormente, fue diputado nacional (1987-1990) con el aval del entonces gobernador bonaerense, Antonio Cafiero, que lo llevó al Ministerio de Gobierno y Justicia.

Desafíos

No será fácil para este peronista tradicional encarar de ahora en más la tarea pendiente. Su primera misión, de hecho, será convencer a los diputados menemistas de que retornen al bloque oficialista.

No lo guía un espíritu altruista, sino más bien pragmático: necesita de los veinte votos que hoy reúne la bancada menemista Azul y Blanco para fortalecer al oficialismo. El PJ no cuenta con mayoría propia en la Cámara baja, y Díaz Bancalari quiere reducir al mínimo posible la dependencia de los votos de la oposición.

La segunda misión no es menos complicada: defender e impulsar los nuevos proyectos de ley del Poder Ejecutivo, los cuales no se presentan demasiado simpáticos. La sola enumeración de las iniciativas que se vienen pone nervioso a cualquiera: suba de tarifas, compensación a los bancos por la pesificación asimétrica, reforma impositiva y reforma del sistema financiero, entre otras.

¿Cómo hará este justicialista, peronista de Perón, como lo definen sus amigos, para impulsar estos proyectos? El interrogante está abierto y la respuesta sólo comenzará a develarse cuando arranque la nueva etapa legislativa bajo la presidencia de Kirchner.

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