Diferencias en la CGT por su alineamiento

No hubo consenso entre los gremios oficialistas para dar un mensaje de respaldo al Gobierno
Nicolás Balinotti
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27 de febrero de 2015  

La CGT que está alineada con la Casa Rosada lleva tres meses de silencio y letargo. Sin reunir a su tropa desde noviembre del año pasado, Antonio Caló, su jefe, no logró ahora consensuar una postura común en respaldo de la Presidenta en la víspera de la apertura de sesiones ordinarias ante el Congreso.

Desde hoy y hasta pasado mañana, habrá mensajes gremiales de apoyo a Cristina Kirchner, pero ninguno de ellos será orgánico, con la unanimidad de todas las organizaciones que anidan bajo las siglas de la única CGT que reconoce el Gobierno como su interlocutora oficial.

Frente a la pasividad de Caló, fue Omar Viviani quien tomó las riendas. El taxista convocó a su tropa de gremios del Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA) y definió un comunicado en respaldo de la Presidenta y el modelo "que reconstruyó el país y restituyó nuestros derechos". El mensaje corrió por cuenta del MASA, no de la CGT en su conjunto.

"Más allá de los reclamos que tenemos, para los trabajadores este modelo nos devolvió la dignidad", argumentó a LA NACION la postura Marcos Castro, de los Capitanes de Ultramar. Y explicó: "Los gremios del MASA somos mayoría en la CGT. Tal vez Caló decida hacer otro mensaje".

Ante la movida del MASA, Caló no se quedó atrás: exhibiría hoy su apoyo a través de mensajes en los diarios Crónica y BAE, de estrecho vínculo con su gremio, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). El mensaje sería sólo de los metalúrgicos. El alineamiento no será sólo retórico: los sindicatos se movilizarán pasado mañana al Congreso junto con el resto de las agrupaciones kirchneristas.

Para no pasar por alto las jerarquías, Viviani invitó al encuentro del MASA a otras fuerzas que no integran su espacio: Caló, Sergio Sassia (Unión Ferroviaria) y Oscar Romero (Smata). Fue una cena en la sede de los marítimos del SOMU, cuyo líder, Omar Suárez, está procesado por bloquear el ingreso de barcos al puerto de Buenos Aires. Entre pescados y mariscos, el plato habitual que suele servir el anfitrión, los gremialistas advirtieron sobre sectores que "pretenden alterar el orden constitucional" y se comprometieron a agilizar reuniones del PJ para blindar al Gobierno de cualquier ataque.

Se avanzó, además, en un posible temario de lo que será la primera reunión del año del consejo directivo cegetista, que sería la primera o la segunda semana de marzo. Uno de esos temas será el acuerdo comercial con China, que el Congreso convirtió en ley en un trámite exprés.

Dentro de la CGT oficialista se levantaron críticas al trato con China por considerar que afectaría la mano de obra local. No calmó la preocupación y la incertidumbre la explicación que ofreció el ministro Julio De Vido a un puñado de sindicalistas.

Héctor Daer, que supo ser la voz y el rostro de la CGT oficialista hasta ser elegido diputado nacional por el Frente Renovador, insistió en la necesidad de debatir los detalles del pacto comercial. Su pedido no tuvo eco. Por eso, volvió ayer a diferenciarse: "Está bien que apoyen a Cristina, pero que no se olviden de los intereses que representan y de las cosas que el Gobierno no nos resolvió. Hasta tal vez creen que la inflación anual será del 15%, como les dijo Kicillof".

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