Disputa por el nivel del gasto público

El Fondo quiere recortes más profundos
El Fondo quiere recortes más profundos
Jorge Oviedo
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24 de enero de 2002  

El presidente Eduardo Duhalde y su ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, parecen estar por estos días sometidos a las mismas presiones y tironeos que atormentaron en sus últimos días en la gestión pública a Fernando de la Rúa y Domingo Cavallo. No pueden cerrar un acuerdo político que garantice un presupuesto equilibrado y por lo mismo no pueden lograr el respaldo financiero del FMI que evite un agravamiento de la crisis local.

"La discusión hoy es si vamos a ser Brasil, que tras dos meses de turbulencia logró estabilizarse y encarrilarse, o si, como Ecuador, vamos a pasar un año de disparada brutal del tipo de cambio, default y crisis bancaria para terminar luego dolarizando de manera desordenada", dijeron a LA NACION fuentes del Gobierno.

La gran ventaja respecto de Ecuador es que "no hay alternativa política a Duhalde". En el único país de América del Sur que dolarizó la crisis se llevó también al gobierno en los agitados meses en que se terminó por dolarizar.

Con el FMI hay varios "puntos de fricción", según los informantes.

El primero es que el proyecto de presupuesto sostiene que este año habrá una caída del 2% del producto bruto interno. El Fondo, bastante más realista, sostiene que la retracción será del 7%, lo que lleva a sus técnicos a prever una recaudación menor.

Para el Fondo, es necesario recortar más los gastos para evitar un déficit descontrolado que termine generando una emisión enorme de pesos y cuasi monedas que dispare al dólar primero y a los precios después.

"Es imposible pensar en flotar el tipo de cambio sin tener un acuerdo con el FMI y dinero de respaldo para el sistema bancario y las reservas; si se libera sin sostén el dólar va a volar", aseguran.

Contra reloj

Pero el tiempo les juega en contra. Duhalde creía que para fines de enero el presupuesto podía estar aprobado. Ahora parece que no lo tendrá listo hasta dentro de quince días. "En un mes tiene que estar cerrado todo, no hay tiempo que perder, pero las discusiones son infinitas", dicen en el Gobierno.

El gran problema con los gobernadores es que no quieren aceptar que en lugar de la garantía de $ 1364 millones mensuales de fondos federales se les reparta sólo lo que se recauda.

Atender a los gobernadores significaría imprimir dinero sin control alguno. El FMI no lo admite. Horst Köhler amenazó ayer claramente con no entregar dinero adicional al del blindaje, lo que podría ser muy grave. Para la actual conducción del FMI, la crisis argentina es el primer problema de magnitud que enfrenta.

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