Doce meses que dejaron vencedores y vencidos

Kirchner mantiene altos niveles de popularidad
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28 de abril de 2004  

Un año que dejó vencedores y vencidos. Ayer se cumplió el aniversario de la reñida elección en la que Néstor Kirchner y Carlos Menem se disputaban la Presidencia de la Nación. En sólo doce meses, el ex gobernador de Santa Cruz se convirtió en jefe del Estado, triplicó el caudal de sus posibles votantes y cosechó altos niveles de popularidad. Su rival, exiliado en Chile, se convirtió en un prófugo de la Justicia.

Luego de que Menem -el ganador de la primera vuelta electoral con un 24,45%- decidiera no competir en el ballottage, Kirchner se convirtió en el presidente de los argentinos con un magro 22,24% de los votos.

"Este año estuvo marcado por una acumulación del nivel de aprobación del Presidente, que hoy concentra un 86% de imagen positiva en su figura y un 78% en su gestión", afirmó Analía del Franco, directora de Analogías. Según una reciente encuesta realizada por esta consultora, si las elecciones se realizaran hoy, Kirchner se impondría con un 58,9 por ciento, seguido por la líder de Afirmación para una República de Iguales (ARI), Elisa Carrió, con un 11,2% y por Ricardo López Murphy, que conduce Recrear, con un 6,4 por ciento. Muy lejos se ubica el dirigente riojano, sobre el que pesan dos pedidos de captura internacional, con un 3,9 por ciento.

"Kirchner se dedicó a imponer una imagen opuesta a la que tenía en la campaña, cuando se dudaba de su nivel de autonomía respecto de Eduardo Duhalde", opinó Del Franco, y señaló que "a pesar de los vaivenes, logró sostener inusuales niveles de popularidad".

"El principal logro de Kirchner es haber reconstruido la autoridad presidencial, que venía erosionada desde mediados de los años noventa", interpretó el analista Artemio López. Y agregó que el próximo desafío será "la búsqueda de consensos para ampliar la base de legitimidad".

El politicólogo Rosendo Fraga, por su parte, destacó que, a pesar de que el jefe del Estado goza de altos niveles de popularidad, se cortó el período de "luna de miel" con la sociedad. "La tendencia es que está bajando (la adhesión) y es un proceso normal en todos los gobiernos", expresó. "Todas las administraciones tienen entre seis y doce meses en que el presidente electo es depositario de una gran esperanza", dijo. Las crisis del peronismo, de la energía, de la seguridad y de la propia salud presidencial marcaron, según su visión, un punto de inflexión.

"Kirchner ratificó las expectativas que generó", afirmó, a su turno, el analista Manuel Mora y Araujo. "Representó la posibilidad de cambio que quería la sociedad", abundó.

Respecto de la suerte de los contrincantes de la elección presidencial, Mora y Araujo dijo que la imagen de "Menem quedó muy devaluada enseguida de la elección; su error garrafal fue mostrarse como ganador, cuando los resultados le eran adversos".

"López Murphy y Carrió sostuvieron una buena imagen, pero con altibajos. El principal error de ambos fue licuar sus votos en las elecciones que tuvieron lugar, posteriormente, en las provincias. Hoy son referentes importantes de la oposición, pero es una oposición muy débil", expresó.

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