Dos de cada tres personas aún piden "que se vayan todos"

Aun así, el 61% votará a algún candidato
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26 de noviembre de 2002  

Se escuchó igual de fuerte en piquetes y cacerolazos. Unificó las voces de desocupados hambrientos y ahorristas acorralados. Políticos de todo el arco ideológico la hicieron suya. Intelectuales de diversos campos debatieron sobre ella, y muchos cuestionaron con dureza la posibilidad de que se lleve a la práctica y sus eventuales consecuencias.

Sin embargo, a punto de cumplir un año, la consigna "que se vayan todos" sigue teniendo el visto bueno de la mayoría de la población.

Así se desprende de una encuesta realizada por el Centro de Estudios Nueva Mayoría, según la cual dos de cada tres argentinos apoyan el reclamo surgido al calor de los sucesos del 19 y el 20 de diciembre que motivaron la renuncia de Fernando de la Rúa a la presidencia.

El 66% de los consultados dijo estar en favor de la consigna, mientras que el 27% se manifestó en desacuerdo. El 7% restante no tiene una opinión formada sobre el asunto.

Emblema del descontento popular con la actual dirigencia política, el reclamo cuenta con un mayor respaldo entre las mujeres: tres de cada cuatro argentinas lo avalan. La cifra baja al 57% en el caso de los hombres.

Aunque los manifestantes de clase media que impulsaron los cacerolazos de diciembre pasado -muchos de ellos víctimas del corralito financiero- fueron los primeros en exigir "que se vayan todos, que no quede ni uno solo", militantes piqueteros y desocupados también entonaron -en actos y movilizaciones- el cántico de protesta, que hoy cosecha un mayor acuerdo a medida que descienden el nivel socioeconómico y la instrucción.

En los ciudadanos con educación primaria el apoyo trepa al 74%. Desciende al 63% y el 57% entre aquellos que completaron -respectivamente- los estudios secundarios y terciarios.

El 71% de la gente de menores ingresos -clase baja y habitantes con necesidades básicas insatisfechas- todavía quiere "que se vayan todos", contra un 66% de la clase media y apenas un 47% del segmento poblacional ABC1 -clase alta y media alta-.

Paradoja

Paradójicamente, el 61% de los encuestados tiene intención de voto por alguno de los candidatos presidenciales. Está de acuerdo con la consigna el 75% de quienes votarán a Adolfo Rodríguez Saá, el 72% de los que elegirán a Elisa Carrió -que promovió una fallida campaña con el diputado Luis Zamora (Autodeterminación y Libertad-Capital) para que se renovaran todos los cargos electivos-, el 58% de los que se inclinan por Carlos Menem, el 67% de quienes dicen que no optarán por ningún postulante y el 66% de los que aún no definieron su sufragio.

El respaldo a la exigencia popular se advierte en todas las franjas etarias, pero aumenta al 71% entre las personas de 30 a 54 años, mientras que baja al 64% para los de 55 a 74 años, y al 63% entre los jóvenes de 18 a 29.

El relevamiento se hizo en forma domiciliaria en la primera semana de este mes, sobre una muestra de 1200 casos en todo el país.

Todos los que respondieron al cuestionario están en condiciones de votar en las próximas elecciones. Según puede inferirse del estudio efectuado por Nueva Mayoría -consultora que dirige el sociólogo Rosendo Fraga-, muchos concurrirán a las urnas con la resignada sensación de que, al menos por ahora, no verán materializado su anhelo de que se vayan todos.

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