Dos depuraciones causadas por denuncias de corrupción y homicidios

En los tres años últimos fueron separados del servicio más de 400 agentes del SPF Los escándalos se iniciaron con el homicidio de un policía en la esquina de Figueroa Alcorta y Tagle Se comprobó que los homicidas eran presos de la cárcel de Caseros
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23 de abril de 2004  

En el Servicio Penitenciario Federal, las depuraciones comenzaron cuatro años antes que en la fuerza que agrupa a los guardiacárceles bonaerenses.

Entre 2000 y 2003 hubo en el SPF dos grandes purgas, en las que más de 400 agentes fueron pasados a disponibilidad.

La historia de escándalos que derivaron en las grandes depuraciones en el SPF comenzó en 1998, cuando el juez de Instrucción Alberto Baños investigaba el homicidio del cabo de la Policía Federal Rubén Heraldo Juárez, asesinado frente al restaurante Dolli, en la esquina de Figueroa Alcorta y Tagle.

Durante la investigación, el magistrado determinó que el suboficial muerto, que prestaba servicio en la comisaría 21a., fue asesinado por una banda de delincuentes que salían de la cárcel de Caseros para robar en complicidad con hombres del SPF.

Dos años después, el juez Baños obtuvo el testimonio de un preso que reveló cómo los guardiacárceles facilitaban las salidas de los detenidos para robar.

A raíz de este testimonio, el magistrado allanó el penal de Caseros. Durante el procedimiento, confirmó los dichos del preso y descubrió que dentro del perímetro de la cárcel funcionaba un desarmadero de autos robados.

Muerte en la cárcel

Tiempo después, el interno Gastón Noguera, acusado de ser uno de los presos que salían a robar, fue asesinado mientras dormía en un calabozo del pabellón 17B, del último piso de la cárcel de Caseros, cuando se disponía a denunciar la maniobra ante el juez Baños.

Además, Baños y su colega la jueza Wilma López, que investiga otras denuncias contra agentes penitenciarios, recibieron amenazas de muerte por investigar a los penitenciarios federales.

También se descubrió un complot para matar a ambos jueces. Un detenido, ex integrante de la banda de Luis "El Gordo" Valor, confesó ante Baños que un grupo de guardiacárceles lo había dejado salir de la cárcel de Caseros para asesinar a Baños.

Patricia Bullrich, que por entonces era directora de Política Criminal y Asuntos Penitenciarios, relevó a la cúpula del SPF y pasó a disponibilidad a más de 200 agentes. Además, disolvió la Dirección de Inteligencia del SPF, también conocida como "La 50" porque funcionaba en Paso 50.

Las sospechas de Baños fueron confirmadas en 2003, cuando el Tribunal Oral N° 5 condenó a 20 años de prisión a un guardiacárcel por el homicidio del cabo Juárez. En agosto de ese año, otros 21 agentes penitenciarios fueron detenidos por facilitar la salida de presos para robar.

Otro detenido, identificado como Carlos Sández Tejada, fue asesinado de 18 puñaladas mientras estaba alojado en la cárcel de Ezeiza luego de haber confesado ante la jueza María Angélica Crotto que había asesinado a Noguera por orden de oficiales del SPF.

Ese mismo año, los homicidios de tres presos y el hallazgo de un arsenal en Villa Pineral con armas robadas al SPF provocaron la segunda depuración en la fuerza. Aníbal Saibaa fue una de esas víctimas. El juez Arturo Warley había ordenado al SPF que lo enviara a la cárcel de Marcos Paz porque su vida corría peligro.

Pero los agentes penitenciarios no acataron la orden de Warley y alojaron al imputado en la cárcel de Villa Devoto. Según los registros del penal, Saibaa ingresó en la cárcel el 2 de octubre de 2002, a la 1.50. Salió 15 minutos después con una puñalada en el pecho.

En la actualidad, el Servicio Penitenciario Federal tiene 29 unidades y diez alcaidías. En ellas están alojados 9347, con una superpoblación del 15%.

Disculpas

Comisario Lamardo

  • El nuevo coordinador operativo de la policía bonaerense, comisario general Ernesto Lamardo, se reunió ayer con los jefes de las 18 departamentales. "El que meta la mano en la lata se la corto y ese hombre no va a seguir perteneciendo a la policía", les dijo.
  • Errores propios

    LA PLATA.- "La policía cometió errores imperdonables y ahora tenemos nuestra última oportunidad para reconciliarnos con la sociedad. Yo le pido perdón a la gente en nombre de la fuerza." La frase corresponde al nuevo coordinador operativo de la policía bonaerense, comisario general Ernesto Esteban Lamardo, que ayer, durante su primera reunión con todos los jefes departamentales, transmitió un mensaje inequívoco: "El que meta la mano en la lata se la corto, y ese hombre no va a seguir perteneciendo a la policía".

    El jefe policíal debe coordinar las Jefaturas Departamentales, los Comandos de Patrulla, las comisarías y los cuerpos centralizados de Infantería, Caballería, Bomberos y la División Halcón.

    Además de realizar el mea culpa, Lamardo -que fue durante varios años instructor y también condujo el área de Formación y Capacitación- reconoció que el nivel de profesionalismo de la fuerza no "es el mejor" y estimó que se necesitan "equipamiento y formación".

    También confirmó que, tal como lo dispuso el ministro León Arslanian, "desde ahora todos los policías serán sometidos anualmente a un examen físico y a otro médico".

    Schettino

  • "El fiscal Jorge Sica pudo haber entendido que actué como encubridor, pero la decisión del juez federal Conrado Bergesio demostró lo contrario", expresó el ex jefe de la División Antisecuestros de la Policía Federal comisario Juan José Schettino. "Lo que más lamento, más allá de la cuestión personal, fue que se desprestigió el trabajo que se hizo durante varios años", concluyó.
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